22 octubre 2013

Unos empiezan y otros quién sabe

J. y M. lo han vuelto a dejar. Yo le digo a J. que será pasajero pero él dice que esta será la definitiva. Entonces le recuerdo que el año pasado, mientras paseábamos y hacíamos uso de los bares y restaurantes de la Rambla de las Flores, ya dijo que era la definitiva. También me vino a la memoria esa otra vez que tomábamos unas tapas en el barrio y se nos agregó K., una chica sin un círculo social muy amplio a juzgar por su omnipresente disponibilidad incluso cuando la encontramos por azar. 
Otra "definitiva" de J. y M. fue un día en el que acabamos tomando pollo de ese del estilo de no se qué coronel, crujiente, justo al lado de la Plaza Cataluña y el Fnac en el que habíamos oteado cultura variada. Era un bonito día de Otoño. Ocasionalmente veíamos manadas de vendedores de Dvd,s piratas correr con sus grandes bolsas a la espalda seguidos de lejos por unos desmotivados policías, parecía más un juego que una redada. Al salir de lo del pollo, un perro que había sido recogido por su dueño en la perrera de J., le reconoció de lejos y le saludó a lametazos. La fidelidad canina es increíble, intrigante. Los perros son tan pelotas que es fácil amarlos. Una relación amo y perro sólo se romperá por culpa del primero en diez de cada diez casos. Recuerdo que ese día hablábamos de la ruptura de J.y M. que se subsanó en un par de días porque claro, regresaron.
Ahora vuelve a ser la definitiva. O al menos otra más. Por eso le recordé estas y otras veces que todo había terminado con ese "para siempre" tan flojillo. Con detalles de hora, día y eventos varios que almacenaba mi memoria. 
"Ya,ya sé que lo he dicho otras veces pero esta vez va en serio".
Claro. Todos sabemos cómo son esos tira y aflojas. Esas discusiones y rupturas definitivas que nunca lo son Y luego, un día, resulta que llega la última. Aunque esa no solemos detectarla.
     

17 octubre 2013

Un baile en tres pasos

Paso I: Lo primero que recuerdo de ella es su índice sobre la viñeta de un cómic pintado guionizado por Neil Gaiman. Y a G. que sin conocerme ni saber más de mí que mi condición de bibliotecario soltarme:

- Pensaba que los cómics eran cosa de niños. Sólo me interesaba la buena literatura pero esto es maravilloso- señalaba insistentemente la viñeta mientras yo me preguntaba si llevo escritos en la cara hasta los gustos. 

Yo le respondí que ese cómic lo tenía en casa, que lo compré cuando salió, asumí que efectivamente era de esa "secta" de los que también leen ese arte "para niños". Y ella, como si oyera un invisible pistoletazo de salida me soltó un torrente de palabras. Y luego, al cabo de un mes volvió y me buscó en otro lugar de la biblioteca para recostarse sobre el mostrador y volver a dejar pasar un tiempo de charla. 

Paso II: Yo ya no estaba en la biblioteca pero seguía visitando a mis ex-compañeros. David, uno de ellos, me dijo después de hablar con él un rato: 
- Al principio no sabía de qué me hablaba pero una usuaria vino preguntando por ti. Cuando le dije que ya no estabas me dio recuerdos para ti. Dijo que era la de los cómics. ¿Te suena? ¡Qué friki! Bueno, pues como tú,ja,ja...

Paso III: Durante el último mes me han soltado poco de la cárc... digo del trabajo. Sustituciones para el uruguayo que está de vacaciones. Poco tiempo libre, toneladas de rutina. En uno de los pocos ratos libres fui a la biblioteca para coger un par de bolsas de libros en préstamo y tener algo para sacudirme el aburrimiento en el trabajo. Cuando salía cargado de cultura por kilos la encontré sentada en un banco leyendo una novela y con más documentos de todo tipo a su lado, revistas, cómics, dos libros más, películas y un CD cuyo contenido no llegué a cotillear porque ella alzó la vista al acercarme y me sonrió automáticamente.  
Nos saludamos con algo más de familiaridad ya, implicando besos y mejillas como un par de amigos. 
Estuvimos hablando hasta que se fue acabando la tarde y se encendieron las farolas salvo la más cercana que estaba reventada presuntamente a pedradas. Hablamos mucho porque compartir una o dos aficiones con el suficiente grado de pasión por ambas partes lo facilita todo, acaba con los vacíos y los tiempos muertos de silencio, todo fluye. 
Al final nos despedimos pero intercambiamos facebook. 
Ella tenía reflejos rápidos. En solicitudes de face, al llegar a casa, tenía la de aquella chica que conocí en aquel cine el año pasado y no acepté, la de G. mi recién encontrada amiga y la de un chico marroquí al que no conozco ni sé por qué querría ser mi amigo. 
Acepté a G.
Fin del primer baile. 
A la espera de la siguiente canción.  
 

04 octubre 2013

Cruce de caminos

Estábamos celebrando el cumpleaños de J.. Cenábamos. M. nos acompañaba. No sé como surgió el tema pero resultó que ella era Evangelista. Dialogábamos tranquilamente desde posiciones distintas. Ella incluso me ofreció un detalle de lo más bizarro: "La gente que te toca mucho mientras habla transmite malas vibraciones". Claro, ella estaba en lo del mal y el bien absolutos. Me hablaba de teólogos. Yo que al menos también vengo de la ciencia, la filosofía y la cultura en general tuve algo que ofrecerle comentándole mis impresiones sobre las Confesiones de San Agustín que se preguntan asuntos tan divertidos como "¿Está Dios en mayor medida en los cuerpos grandes y en menor medida en los pequeños?" que es como preguntar si los gordos acaparan más a Dios que los flacos. También comentamos el Génesis que es tan apasionante como leer el listín telefónico desde el principio y por orden alfabético. Ya en su primera página leemos "Al principio Dios creó el cielo y la tierra." Se nos despiertan sospechas sobre lo sagrado del texto. Ahí se ve que en la Biblia no habla un Dios sino un humano que no tenía telescopio ni la posibilidad de ver más allá de los cielos las Galaxias, los cúmulos de Galaxias, los agujeros negros y así hasta el infinito. Que a Dios le costó seis días y uno de descanso hacer esta porquería de planeta que no es ni una mota de polvo en el universo y que a estas alturas debe estar roto por las horas extra tras crear todo lo demás. La Biblia está escrita por gente que se creía el centro del universo y luego hemos visto que estábamos en un lado alejado de una Galaxia, en uno de sus brazos de pulpo y bien apartados del centro. 
J. se había parapetado detrás de su móvil respondiendo mensajes. Cuando M. se fue al baño aprovechó para decirme en un tono levemente molesto: "Como sigáis esa mierda de tema al menos tu(yo) te llevas una hostia. ¡Que es mi cumpleaños!" 
Y al día siguiente regresé a mi trabajo. Con Fernando, un personaje que ya ha salido aquí bebiendo del vaso en el que bebe un bulldog francés. El envidioso. Uno de esos que te tocan cuando te hablan. Que te soba como un moñas. M. hubiese dicho que transmite malas vibraciones. 
Descubrí, gracias a ciertos avisos de mi subconsciente que me decían que las páginas arrancadas del blog de informes escondían algo(y lo encontré), que escribía allí que yo no hago mi trabajo y él tiene que hacerlo por mí. Eso es falso. Ya me dijo mi otro compañero uruguayo que tuviera cuidado con este Fernando. 
La psicología dice que los envidiosos pueden tener entre sus síntomas este trato exageradamente amable y este toqueteo exhaustivo. No hace ni dos semanas que Fernando me decía que yo era el mejor tipo que había pasado por esa empresa. Para luego escribir a mis espaldas que no hago mi trabajo. No sé si es peor esto o tener que soportar que me toque un individuo de mi sexo, gesto que me desagrada enormemente. 
Por una vez le dí la razón a M. Ella desde su religión y yo desde mi escepticismo llegamos a la misma conclusión. A veces la fe y la razón se pueden tolerar si la una no se impone a la otra y además la fe va un poco bebida. M. aquella noche dijo algo no menos interesante "Soy pecadora. He pecado y seguiré pecando aunque Dios me perdonará porque creo en él, en su plan de salvación". 
Amén a eso. ¿Queréis otra porción de pizza o nos vamos a otro sitio?