30 diciembre 2005

¿Alone, alone? No, you’re not alone

Hoy han despedido a un compañero de trabajo, a Mr P, ya mencionado en artículos anteriores. A la pésima noticia y a su efecto negativo se suma el hecho de que estamos a 30 de Diciembre y mañana termina el año. Se prepara la gran fiesta en la que todo el mundo o una buena parte de él gritará de alegría y saludará el nuevo año como si ese cambio de fecha significase más que el cambio de fecha aleatorio e igualmente arbitrario que se sucede cada día. Estas fechas tan alegres se lo ponen muy difícil a la gente triste. Son un recordatorio perfecto de que la alegría como el dinero, como el sexo o como el trabajo pueden ser un derecho pero ni mucho menos están al alcance de todo el mundo. Desde el blog de Mr. P, ese “Alone, Alone” tan pesimista en su concepción como lo está siendo en su última entrada, he sabido de su reacción: pesimismo, amago de depresión(aunque una depresión es algo más que la tristeza producida por un revés temporal), un solapado rencor hacia los de arriba por la forma en que lo han hecho y sobre todo hacia su suerte... Siempre la palabra suerte.

Yo le respondo con lo que siempre he creído: la suerte se la fabrica uno mismo. Al menos en un ochenta por ciento o en un noventa. Nada ocurre porque sí. Hay una acción nuestra que lo ha provocado anteriormente. Aunque no sepamos verla.

En este caso es cierto que se veía, se intuía que alguien iba ser despedido. Los trabajadores del cine no están en la más boyante de las empresas precisamente. Los ingresos en taquilla son cada año más escasos, los cines que se cierran más numerosos. El público no parece regenerarse por culpa de Internet, las televisiones por cable, la nueva cultura de la pantalla pequeña y el cerebro más pequeño todavía(con el debido respeto a los que sencillamente no van al cine porque no les gusta el sonido de la deglución de palomitas, de los móviles, de los alborotadores…), los precios más caros en Barcelona que en el resto de España… Se veía venir que el año nuevo y previendo la sequía de espectadores para Enero, más entregados a escalar cuestas(la de Enero es dura) que a ver fotogramas, alguien sería expulsado del bonito grupo que habíamos formado. ¿Era Mr. P el eslabón más débil? Probablemente. En su blog asegura serlo. Y si crees que eres débil ya no puedes ser fuerte en modo alguno. Me gustaba decirle la frase de cierto comic del doctor Extraño para animarle: “Eres como el mendigo que pide limosna en el camino sin saber que está sentado sobre un cofre de oro”. Y es cierto. Creo en ello. El problema es que suena a libro de autoayuda y eso nunca funciona. Para convencerse de la frase más sencilla, una persona debe pensar a menudo en ella y no perderla de vista en ningún momento. Como en cierta obra de Shakespeare, yo también digo: “Si fuera capaz de seguir uno solo de los mil consejos que he dado en la vida, viviría feliz”.

Pero al final es la realidad la que enseña. Los reveses te cambian. Mr. P, como Bat Man, debería sentarse en el sillón de la Bat-Cueva y reflexionar sobre lo que ha hecho mal él y sobre lo que han hecho mal los demás(que de eso también hay mucho). Separar fríamente sus errores de los errores ajenos y no olvidar esta última experiencia en su siguiente trabajo. A los veintidós años no puedes dar por finalizada la partida. Ni siquiera a los cuarenta.

¿No te gustan los videojuegos Mr. P? Pues este Game Over sólo significa que tienes que empezar de cero pero ahora ya sabes como pasar el primer nivel: vigila que no parezcas débil aunque te sientas como si lo fueras, no ataques directamente a las serpientes(maldita señora L de los cojones) y vigila que las serpientes no te quiten nivel de fuerza hablando mal de ti a tus espaldas, no reconozcas tus debilidades frente a ningún jefe y sigue las reglas como si te fuera la vida en ello cuando estén delante… En fin, cada videojuego tiene sus trucos. A lo mejor eres el rey en otro en el que los demás no pasaríamos del primer obstáculo.

Sea como sea y aunque repita lo que dije en otro antiguo artículo sobre ti, me alegra haberte conocido y lo que me has enseñado. Volveremos a comer Sushi y a reírnos por los viejos tiempos que nunca fueron tan buenos como los recordamos.

Pero eso sí, nos cabrearemos mucho cuando recordemos esta fecha: ¿No podías perder tu trabajo en una época dónde la gente no tiene más ocupación que llenarse la boca de felicidades? A la mierda la Navidad y el año Nuevo. Sólo se celebra la felicidad de los felices y la miseria de los tristes para que los comercios hagan su Agosto en Diciembre.

En fin… Felices fiestas a todos e incluso a ti, Mr. P. Pero felices porque nos de la gana y no porque nos lo diga la televisión. ¿Sigue en pie lo de invitarme a jugar con la XBOX?

22 diciembre 2005

Crímenes mayores, delincuentes menores… ¿Castigos mayores?

“Detrás de cada niño que delinque hay un padre que debió ser esterilizado” Sergio Gómez- 2005

Hay un tema de discusión en la calle y de la calle: el incremento de la delincuencia por parte de menores y la aparente impunidad con que estos actúan. Las televisiones y las radios del país llenan horas de programación y les dan un sueldo extra a sus expertos para que nos expliquen o nos tranquilicen o nos saquen de quicio, según el temperamento personal de cada uno, opinando sobre este tema que nos afecta tan de cerca, que nos es tan íntimo(un delincuente se acerca, te lanza la mano al culo y además de ser ultrajado has perdido tu documento nacional de identidad, la fotografía de tu novia, tu tarjeta del banco, tu dinero para las compras…). Y esa es todavía una situación afortunada. La moda es el robo con intimidación. En una sociedad pusilánime como la nuestra es fácil intimidad al personal, desde luego. Pero eso tiene que dejar secuelas: días y días de soñarte asesinando al hijo de puta que te amenazó y se llevó tu dinero y que no debía tener más de diez años. Pero… ¿Cómo está la situación?

Las estadísticas o los que hacen dichas estadísticas nos cuentan que los delitos de menores son en más de la mitad realizados por niñatos españoles, en un cuarto o menos por niños rumanos y el resto por niños de Marruecos. Gracias a la inmigración no tenemos que avergonzarnos y decir que el cien por cien del crimen en España es español. Si le roban la cartera al embajador de Estados Unidos siempre podemos decir: “esos golfillos inmigrantes nos dejan mal, los españoles no somos así”. Pero también se quedan sin argumentos los racistas que dicen que sólo roban los de fuera y que nosotros, los españoles, vivimos en una civilización sin pecados como el Edén o como la Atlántida antes de que se la zampase el mar. Nos pertenece un cincuenta por ciento alto del crimen. Es una estadística democrática y moderna la que nos ha tocado. Aquí roban los de dentro y los de fuera.

En lugares como La plaza Real de Barcelona o la plaza Mayor de Madrid hay avisperos de delincuentes enanos. Algunos tienen leves reincidencias(se dan casos de hasta sesenta tirones de bolso en el mismo personajillo). También se dan casos de niños inducidos por los padres para que roben. ¿Es posible? Desde luego. Hay padres que aprovechan la impunidad con que se mueven sus hijos para sacarse un sobresueldo pero no olvidemos que hay muchos modos de tener diez años, que no todos hemos vivido en el mismo ambiente. Hay niños que viven en ambientes Dickensianos. Aunque nos resulte extraño en este siglo y en este país, los Oliver Twist existen y lo pasan peor en cuanto que sus historias no acaban tan bien. Estos acaban en la cárcel, asesinados en luchas de bandas, muertos por sobredosis… El catálogo de mortandad en estos ambientes es de sobras conocido. No suele haber parientes ricos en sus historias. Y si los hay no aparecen.

Todos los delincuentes menores, independientemente de su nacionalidad, tienen preferencia por el robo con intimidación y por el atentado contra el patrimonio privado o público. El homicidio en España sigue siendo excepcional y menor que en el resto de Europa. Tal vez por eso las leyes son tan suaves.

Pero no deja de ser un problema que las legiones de rateros se multipliquen mientras los efectivos policiales no pueden hacer nada contra ellos. Hoy en día, los niños son privilegiados. No puedes tocarles sin ir a la cárcel o ser acusado por una legión de defensores del menor. Si un niño te ha apuñalado repetidas veces y tú, con el último aliento de vida, le aplastas el cráneo con una piedra, serás acusado(aún post morten) de Hitler en potencia, de lobo feroz, de hombre del saco en tu tiempo libre… El niño es como un ángel. Y no pierde su aureola divina ni aunque lleve una navaja automática en el bolsillo y se dedique a tirar del bolso de jubiladas que sin su irrisoria paga mensual no pueden sobrevivir(porque vivir con sus pensiones, viven bien poco, muy malamente).

Estos niños dan bastante rabia, es cierto. Pero debemos actuar con la cabeza fría.

Buscar el problema.

Sabemos que lo más fácil sería montar campos de concentración en lugar de reformatorios y quemarlos a todos en ellos. Eso sería lo más fácil pero tendríamos quejas de diversos organismos nacionales e internacionales a favor de los derechos humanos. Estos organismos contemplan los derechos humanos de esos niños pero no los de sus víctimas, curiosamente.

Por eso debemos aumentar el gasto social en algo que hasta ahora se menciona mucho pero se ejercita poco: la educación. Los niños, casi siempre, son reflejo de sus padres. Los padres(estoy hablando del modelo de padre dickensiano) es un mal modelo a seguir. Es por eso que a cada niño capturado por la ley, además de un castigo, le ha de llegar una propuesta de reinserción. Hay que matarlos a charlas educativas. Pero no solo al niño, sino a la madre que lo parió y al padre que la fecundó. Deben reparar el daño que han causado y sobre todo, entender que existen modos alternativos de vida que no pasan por agredir al prójimo para que te de su paga. También enseñarles a ganarse ese modo de vida. Pero eso sin perder de vista que la ley debe actuar presta. A cada falta, una reacción inmediata. Que vean que no estamos en la higuera mientras ellos corretean libres y cazan por la sabana urbana. A cada acción una reacción.

Es cierto que no podemos cambiar a un personaje de Dickens por otro de Walt Disney. Ni falta que hace. Pero seguro que podemos dejarlo en un punto medio. Con las debidas atenciones puede ser un ciudadano provechoso para el país.

Y bueno, si fracasamos, siempre nos quedarán los campos de concentración.

Digan lo que digan los organismos oficiales que favorecen a los pequeños golfos.

14 diciembre 2005

Nuevas aventuras de la señora L

La veo llegar, como siempre, desde la puerta del cine en que trabajo. Al fondo, bajando por las escaleras mecánicas del centro se le ven primero los pies, luego el cuerpo redondito, y finalmente el rostro inexpresivo. Desde dónde estoy, no sé, puede que a cuarenta metros de las citadas escaleras, veo su cara pero no puedo leer bien en ella sus sentimientos. Mucho menos sus mentiras. En cualquier caso sí la veo preparando el espectáculo a medida que se va acercando. El rostro es serio, desde luego. Quiere decir algo. Pero no lo hará hasta que esté a mi altura. Ella sólo gasta energía cuando le apuntan los focos, cuando tiene espectadores delante.

- Buenas tardes. Hoy vengo malísima. Me tendrán que ayudar ustedes los muchachos a limpiar un poco las salas. Estoy fatal.
- No debió venir.
- Ya sé, ya sé, pero yo soy muy burra para el trabajo. Yo vengo hasta muriéndome.


-Nesesitoplata para traer a mi hija de Chile. Ya me queda poquito para tenerla aquí y no

quiero quedar mal con los jefes. Pero yo no sé si hoy… Ustedes me van a ayudar…

¿Verdad?

Claro que la ayudamos. Cuanto haga falta. Otras veces ha usado el mismo truco así que no sabes si hoy es más cierto que la última vez pero no sé, le veo mala cara. O está realmente enferma o es que cada día afina mejor sus actuaciones.

Desde la última vez y desde el último artículo que escribí sobre ella, ha habido novedades. Desde que dije que engañaba sobre sus compañeras y exageraba sus méritos para conseguir ser encargada… ¡Han echado a varias personas! De las dos primeras bajas, unas chicas que trabajaban el fin de semana como hormiguitas y con las que todos mis compañeros y yo estábamos muy contentos, sólo se sabe que cometieron algún pecado oscuro relacionado con hablar más de la cuenta. La señora L vino llorosa al cabo de una semana y me dijo que le había dolido la expulsión de una de ellas. ¡Y eso después de hablar tan mal de estas las pasadas semanas!

Dos minutos después lloraba de risa contándome una de sus ocurrencias.

A veces, la señora L debería ensayar mejor sus actuaciones. Pena y risa sólo van de la mano si tienes cuatro años o si estás loco. Ella no está loca y tiene ya una cierta edad.

Dos semanas más tarde echaron a otra chica porque era lenta, porque sólo reaccionaba por estímulos sonoros como “Venga, espabila” o “Muévete, cariño, que tenemos prisa”. La señora L no tuvo que actuar aquí. Igual que nos dijo a todos lo que opinaba sobre la chica debió decírselo a su jefa. Estaba convencida de que hacía una labor social expulsándola de sus labores. Ya he dicho que ella quiere ser encargada a toda costa y sobre toda mujer que le pongan de compañera. Su frase, como la de todos los policías a lo Clint Eastwood de las películas es: “No necesito compañeras, trabajo mejor sola”.

Nadie dijo nada al respecto porque desde luego la expulsada era bastante lenta.

La señora L es la trabajadora de la limpieza que más ha durado en el puesto sin ser excepcional en su trabajo. Y ahora admito que me equivocaba cuando pensaba que debía emplear su energía en trabajar y no en denostar a sus compañeras o decir de sí misma que era la trabajadora definitiva, bombardearnos con publicidad de sí misma. Me equivocaba mucho.

Ella sigue ahí, por encima de todo y de todos y consiguiendo que de tanto en tanto le hagamos el trabajo los “muchachos”. Y que además le escuchemos sus historias: las dramáticas, las pornográficas, las de miedo, las de amor, las de cotilleo…

¿Cómo lo hace?

Si han visto “Chicago” entenderán que las apariencias no sólo engañan si no que son imprescindibles para triunfar en la vida. En la película las bailarinas atraen a su público y la fama que buscan haciendo cualquier cosa menos bailar. Con el escándalo de sus vidas y vendiendo intimidades llegan más lejos que con su arte. Exactamente igual que nuestros famosos de la prensa rosa. Y aunque nadie parece tan tonto como para caer en ese tipo de seducciones, estas siguen funcionando. Lo que brilla es lo que capta primero nuestra atención. Ningún poeta piensa en el lado oscuro de la luna cuando escribe. Y eso porque no lo ve.

Puedes ser el mejor en tu trabajo y sin embargo no ser nada si no consigues que te vean trabajar. Marilyn Manson dice más o menos en una de sus canciones que sin una cámara grabándote no existes. Sin una cámara o sin unos ojos y unas orejas, añadiría yo.

No se trata de ser productivo sino de parecerlo.

La señora L hace bien en buscar espectadores cuando se mueve. Esos minutos de atención dirigida son inteligentes. Los despidos de sus compañeras y su propia persistencia en el puesto así lo demuestran.

Y si las apariencias fallan, la señora L ha descubierto nuevas técnicas de seducción laboral o de ganarse a las altas esferas.

A nosotros, los acomodadores que podemos hablar de ella y en ocasiones ayudarla, nos trae bizcochos de vez en cuando.

Al encargado le trajo un pastel no hace mucho.

La señora L sabe como ganarse el entorno: mentir sobre las bondades de sus competidoras, trabajar sólo cuando la miran y decir lo bien que trabaja a todo el mundo, adular a los jefes… Actuar todo el tiempo. Que se note que trabaja en un cine y para actriz… ella. Que nadie la vea sentada aunque lo haga a menudo y a escondidas.

Lo sabe muy bien: en estos tiempos el marketing lo es todo.

P.D. ¿Será verdad lo de su hija o es otro engaño para añadir dramatismo a su situación? Es lo único que le falta para el Oscar.

09 diciembre 2005

Las soluciones de la realidad


Las antiguas tragedias griegas se solían resolver con una escasa pero gratificante falta de imaginación. Cuando el protagonista estaba pasando por su peor momento y la situación era crítica, un Dios amigo bajaba de los cielos y le echaba una mano al héroe. Si Dios te echa una mano no debes temer a los mil puños del enemigo, naturalmente. A esto se le llamó “Deus ex machina” (Dios es una máquina) porque en el escenario físico de la obra, alguien que se disfrazaba de Dios bajaba mediante un rudimentario pero efectivo mecanismo de la parte superior de la escena para impresionar a los espectadores. Supongo que esto cubría en Atenas el hueco de los cines actuales y de las superproducciones con efectos especiales digitales.

Años más tarde, Stan Lee, el pésimo guionista de comics pero diseñador genial de súper-héroes, resolvía sus aventuras de un modo similar. El personaje debía estar en un aprieto tan terrible que sólo Dios lo pudiera salvar. En este caso los resultados dejaban bastante que desear. Stan Lee es un diosecillo bastante mediocre y no resolvía bien. Cuando el héroe iba a morir a manos del enemigo, al enemigo se le ocurría que prefería matarlo más tarde para que el bueno tuviera tiempo de recuperarse y zurrarle una buena tunda. Soluciones simplonas más problemas complejos te dan una mala historia. Bueno, algunas tragedias griegas están bien, si no en su final, sí por lo menos en el desarrollo.

En mi vida los problemas complejos no tienen ni “Deus ex machina” ni casualidad benefactora o estupidez del enemigo. O los resuelvo yo, o no hay Dios ni plumilla de segunda que me los resuelva.

Los malos de mi historia son empresarios o banqueros que te ofrecen la mejor hipoteca (para ellos), las mujeres que no te quieren dejar entrar cuando y como quieres dentro de su vagina, los vecinos ruidosos, las cucarachas veraniegas, las olas de calor, las olas de frío, las facturas en el buzón y el agujero negro que se genera en tu cuenta corriente, la inflación que provoca inflación en tu sistema nervioso, la delincuencia juvenil o senil, las malas compañías(me refiero a las compañías que te ofrecen un pésimo servicio de Internet o de telefonía y que rozan la estafa), el polvo que se atrinchera en los rincones, la vida que se nos escapa como una fuga de gas y que sólo percibimos en los cumpleaños, el examinador que se venga de los que alguna vez le examinaron a él, el que te examina los dientes o los ojos y siempre encuentra algo que no está bien… Problemas prosaicos pero complejos. Y lo peor de todos ellos es que muy pocos se pueden resolver mediante ayudas ajenas. Hay quien todavía reza para que la vida le vaya bien pero la estadística demuestra que ese sistema no funciona. Miles de millones de seres humanos asesinados por causas religiosas a lo largo de la historia y religiosos ellos pueden atestiguarlo. Puede que muchos murieran rezando. Dios es como los fontaneros, nunca está cuando lo necesitas.

Esa es una diferencia esencial entre realidad y ficción. La ficción puede ser terrible pero tú te la guisas y tú te la comes. Los problemas tienen soluciones sencillas. Cuanto más imbécil el escritor, más sencillas las soluciones.

La realidad, incomparable por otro lado a la ficción, también tiene soluciones. O eso dicen. Lamentablemente, no siempre las encontramos. O las encontramos tarde. O nos equivocamos. Y nunca oímos los engranajes de la máquina que baja al diosecillo de turno que se descuelga. Por más que lo esperemos. Además, todo el mundo admite también que hay algo que no tiene solución. Algo que en la ficción sí la tendría: la muerte.

Al final solo gana ese del que hablaba Edgar Allan Poe: el gusano conquistador.

Eso confirma la idea de que hay que ser muy rastrero para medrar.

En fin… Yo a pesar de estos pesares que tecleo, soy optimista.

Cada vez que acudo a la oficina de apuestas con mi Primitiva en la mano, le dedico mis pensamientos al verdadero y último“Deus ex Machina” de la era moderna: el dinero. De todas las soluciones fáciles y mínimante verosímiles que te puede dar la realidad, esta es mi preferida. Si Dios no quiere acudir a mis plegarias me parece bien. No se me da bien hablar con desconocidos. Pero por favor, que me caigan unos milloncejos para morir de un atracón y no de trabajar.

¡Y basta ya con decir que el dinero no da la felicidad!

¿Acaso te la da la pobreza?

01 diciembre 2005

Más allá de la piel... mis letras

Decía un sabio de cuyo nombre sí puedo acordarme, Paul Valéry, poeta y pensador francés que vivió a caballo entre el XIX y el XX, que lo “más profundo está en la piel”. La frase me gusta. Es difícil conocer al prójimo. Por eso se hace imposible perdonarle. ¡Y no digamos confiar a sus golpes una mejilla! Lo único que sabemos del tipo que no somos nosotros, del otro que no soy yo, es que parece un alienígena con apariencia humana que espera una debilidad nuestra para eliminarnos de una puñalada láser en la espalda. El otro es aquel del que sólo vemos la apariencia, la piel de la que habla Valéry. Y ya podemos tratar de ser comprensivos que siempre se nos escapa un prejuicio o se nos escurre una crítica. Sólo a veces, gracias a la literatura, una de las técnicas de intimidad y penetración de personas ajenas más avanzada del mundo y sólo superada por un buen polvo, podemos sentir una mínima comunión con otra cabeza que la que alberga nuestros sesos. Para entender a los demás, a veces, debemos leerles. Escucharles cuando están presentes no parece dar buenos resultados. En el diálogo a dos bandas existen perturbaciones, contaminaciones acústicas y sobre todo, estamos demasiado pendientes de lo que vamos a decir nosotros mismos. Bioy Casares aseguraba no escuchar a sus contertulios, sólo miraba sus labios, desesperado porque esperaba que terminasen de hablar para poder empezar él con su monólogo en compañía. “Nos sentimos tan sabios cuando hablamos de lo que sabemos”, decía el egotista escritor argentino…

Kafka decidió en cierta ocasión comunicarse exclusivamente con su novia por carta y Flaubert no quería que le importunase demasiado su amante pero disfrutaba como un enano escribiéndole cartas de amor. Sade pedía que le devolviesen las que escribía a sus mantenidas de turno porque las escribía por el placer de ser escritor no para seducirlas.

El placer de la palabra. La avaricia del lenguaje. La comunicación mediante escritos por encima de la oral.

El problema se puede agravar cuando pensamos que el otro tampoco nos escucha y nos malinterpreta y nos juzga con prejuicio y desde sus propias y limitadas referencias personales. En cierta canción que me gusta citar de Morrissey(lo digo por disculparme si me repito) este dice con desesperación: “¿Cómo puede alguien saber como me siento? La única persona que veo por aquí en mí, soy yo”. En realidad resulta más humorístico que desesperado este simpático gruñón. Pero el tema es serio.

Hace poco, un compañero de trabajo del cine en el que pierdo algunas horas a cambio de ese poderoso caballero del que hablaba Quevedo, daba una apariencia que no se correspondía con lo que era. Una vez más. No quería acomodar, se escabullía cuando había que limpiar y se peleaba con la señora de la limpieza(vaya con la señora de la limpieza de la que pueden consultar vida y milagros en uno de los blogs de Noviembre de este año), apenas tenía más conversación que la próxima consola de videojuegos que compraría o el magnífico sushi que come en cierto restaurante con buffet libre. En la piel nos quedamos todos y apenas podíamos extraer algo más de él. Pero como dice otro sabio amigo israelí mío: “todo el mundo tiene algo que enseñagte”.

Para empezar, el lugar dónde come sushi Mr. P(así le llamaremos anónimamente), es ciertamente de lo más agradable. Los platos se mueven por tu lado en una cadena mecánica que se va reponiendo periódicamente, no tienes que levantarte, la comida es fresca y buena, el precio es razonable, el ambiente es agradable… Hhmmm. No me arrepiento de haber visitado dicho restaurante con dicho compañero y otro, Mr F., que también se ha dejado seducir por la comida nipona.

Y entre bocado y bocado y broma y broma surgió el tema de los blogs. Yo tengo este, el otro compañero del cine tenía su página Web y el colega del que hablo nos sorprendió diciendo que tenía su diario virtual. No le gusta leer pero le gusta escribir. Era de la modalidad de escritores diaristas. Disfrutaba con el pormenorizado detalle de su vida cotidiana. Al principio se mostró reticente a darnos la dirección pero finalmente lo conseguimos.

Fui a casa y leí. Me encontré con otra vida alternativa a la que imaginaba. El personaje “plano y arquetípico” del trabajo no acomodaba porque odiaba o temía al público, se hacía un mundo con la llegada del público, le tenía alergia a las operaciones de limpieza, le amargaba en definitiva un trabajo que para los demás era una rutina y en ocasiones una diversión. Pero había más. También era un alma que luchaba contra el deseo porque temía el rechazo del otro, o mejor dicho, de la otra. Había tenido una mala experiencia al enamorarse de una chica en el trabajo y todavía quería escapar de esa agonía que es el desamor(sobre todo el desamor adolescente). Me recordaba a mí mismo, un yo semiolvidado, perdido en el tiempo pero con el que todavía me puedo reencontrar en el futuro(espero que no). También hablaba de una mala experiencia con mala gente en otro trabajo. Y de las agonías de no estar a gusto en un lugar al que has de acudir por dinero. También las conozco. El personaje se me hizo más cercano mediante el blog que en persona. Ahora le respeto más que antes. Siento empatía hacia él.

Bien es cierto que con los amigos, esa empatía te la da una enorme cantidad de tiempo y vivencias compartidas que te los acercan hasta casi convertirlos en familiares(en ocasiones más que familiares a los que por otro lado, no siempre aprecias demasiado). No necesitas leer a tu amigo para entenderle(aunque he conocido facetas inéditas de Ozymandias mediante su blog, ciertamente). De todos modos, la escritura debería defenderse a toda costa como la mejor terapia para conocerte a ti mismo y la lectura de lo ajeno para conocer al otro y por ende, conocerte a ti mismo todavía más. También como el mejor “prejuicida” del mundo. En el libro “El fracaso de la inteligencia”, José Antonio Marina asegura que a mayor vocabulario en una persona, mayor comprensión del mundo. El lenguaje está intrínsecamente unido a la inteligencia y por lo tanto hemos de abastecer nuestro diccionario mental todos los días para ser mejores, para saber, para entender mejor lo que nos rodea y a quien nos rodea. También para ir más allá de la piel y conseguir que lo profundo no sea la superficie.

Puede que tu blog no tenga muchas visitas pero los que entren te conocerán mejor.

Ahora falta averiguar si eso es bueno.

La única solución: derecho de admisión. Sólo entras si me dejas entrar.

Te cambio mi blog por el tuyo. Esto es mucho más de lo que parece. No puedes pasearte por aquí libremente.

Y es que si el demonio o dios quisieran almas podrían dedicarse a leer blogs. Las derramamos en cada entrada que hacemos. Dejamos jirones de espíritu en la prosa que colgamos de la red.

Soy más cierto que nunca en estos párrafos que lees. Incluso cuando miento.

24 noviembre 2005

Menos humos

Tengo algo que decir sobre la ley que prohibirá fumar en establecimientos públicos como bares y restaurantes.
El otro día leía la carta de un indignado fumador en uno se esos periódicos gratuitos que te regalan en el metro a unas horas dónde la masificación te impide no sólo desplegar sus páginas, sino intentar introducir un alfiler entre tu persona y la que tienes delante. De todos modos, pude “disfrutar” de la interesante carta de ese tipo en mi hogar. Si no hubiese leído lo que decía podía estar sumido aún hoy, en la más terrible de las ignorancias. Y es que el muy profeta narraba con aires de convicción inobjetable que a partir del 2006, con la nueva ley anti-tabaco, el mundo tal y como se conoce en España puede desaparecer. Lo cierto es que yo, que al contrario que el Candido de Voltaire no creo vivir en el mejor de los mundos, casi aplaudo. Pero no había motivos para el regocijo. Este “experto” futurólogo narraba un futuro dónde muchos bares cerrarían y poco menos que se avecinaba una hecatombe económica que llevaría el país a la ruina. Su explicación era la siguiente: en los bares la gente sólo consume con el objetivo de comprar una cajetilla de tabaco. Si esta gente pierde sus objetivos, dejará de ser cliente. Sí señor, resulta que todo fumador por naturaleza es tímido y necesita consumir algo allí dónde va a comprar una cajetilla de tabaco porque se siente moralmente obligado.

Para convencer a los crédulos decía que en Italia habían desaparecido casi todos los bares y restaurantes.

Cualquier persona que vaya a Italia, Inglaterra o Estados Unidos podrá comprobar si eso es cierto. Yo personalmente, cuando estuve en Florencia, me encontré bares a reventar de gente. Pero claro, tal vez fue una confusión mía. Tal vez aquellos antros no eran bares sino sillas y mesas públicas dónde te cobraban(y mucho) por tomar café o lo que pidieses y que, no sé, se llamaban Soportapersonas o Descansaderos o Abrevaderos. Bares o restaurantes no porque de eso, según nuestro amigo, ya no hay.

En fin, que es evidente que fumadores y no fumadores tienen o tenemos argumentos para defender nuestras tesis pero que lo malo de un argumento es que siempre tiene un antiargumento. Hegel lo llamaría el problema tesis-antítesis después de haber reflexionado mucho sobre el asunto. Creo que además, el filósofo, no tenía aspecto de ser fumador.

El otro día un ingenioso amigo del bando de los contaminantes me decía que el tabaco pagaba con sus impuestos la Seguridad Social y si todos dejasen de fumar, esta se arruinaría. Yo le respondí que a la Seguridad Social también la pueden arruinar los enfermos de cáncer que cada día más, son legión.

Otro me dijo, ya directamente con sorna, que el problema de los no fumadores es que nos gusta fumar de gorra(fumadores pasivos). Yo le dije que si de eso se trataba él podía beber de gorra. Yo me bebo una cerveza y después le echo una buena meada sobre la boca. Él me da su humo y yo le doy mi orina. Si lo piensan es lo mismo. El artista Iggy Pop le sugirió algo parecido a un periodista que le preguntó si le importaba que fumase.

El periodista decidió no fumar.

Otro amigo me decía que los no fumadores somos poco tolerantes. Yo le dije que esa queja está fuera de lugar. Es como si un tipo que te golpea con un bate de béisbol se queja y dice que los que recibimos golpes de bate de béisbol y nos quejamos no somos tolerantes. ¿Un agresor pide tolerancia para su vandalismo?

Yo sí me considero tolerante con todo fumador a pesar de que no me gusta el humo. Cuando alguien enciende un pitillo cerca de mí lo primero que pienso es en arrojarle el café hirviendo sobre la cara y ver como le salen ampollas y grita como un cerdo en plena matanza. De hecho, soy muy tolerante porque lo pienso… pero no lo hago.

Es evidente que no hay armisticio posible entre dos posturas irreconciliables. ¿O sí? De momento sólo tenemos una ley que llueve al gusto de los que nos queremos exiliar del humo y en contra de los hombres chimenea(con todos mis respetos para ellos y para su enfermedad). La polémica esta servida(tráiganme también unos vinillos para que entre mejor).

Ahora sólo necesitamos una ley que sea justa para ambos. No sé… La mitad de la tierra para los fumadores y la otra mitad para los que no y en medio el muro de la vergüenza. O por ejemplo un impuesto en las cajetillas de tabaco para sufragar las máscaras de oxígeno de los no fumadores. Cualquier cosa menos ser llamado fumador pasivo. Lo de pasivo me molesta sobremanera. No es que me haga parecer menos viril, que no me importa, pero es que parece una incitación a la acción. Algo así como: ¡Eh, tío pasivo, apático, haz algo! ¡Y a mí no se me ocurre en esos instantes en los que estoy al borde de la asfixia otra cosa que reventar los morros del chupacilindros!

Espero que ningún fumador se sienta ofendido por lo de chupacilindros. Sólo era una broma sin importancia. Para mí sólo sois apestosos infectos y prefiero un amigo con Ébola que tragarme vuestras toxinas…

Así están los ánimos. Por lo menos los míos. Imagínense los de los fumadores que además tendrán que sumar a su descontento el síndrome de abstinencia que te abstiene de todo menos de apuñalar a la persona más cercana a ti.

HHHmmmm. Mucha solución no le veo al asunto. No de momento.

Bienvenido, año 2006. Ayudas a unos y le tumbas la fiesta a los otros. Confiemos que el carácter afable y dicharachero del español medio no convierta este país en un campo de batalla similar al del 36. Confiemos y roguemos por eso. ¡Pero no hagamos apuestas!

16 noviembre 2005

La comedia humana

Balzac afirmaba que así como el entorno y la herencia producen diferentes tipos de animales, así las presiones sociales generan diferencias entre los seres humanos. Esa es básicamente la famosa “Comedia humana” de este escritor. Y así, durante el siglo XIX francés se dedicó a escribir nada más y nada menos que unos miles de ambiciosas páginas sobre las “especies” humanas de su tiempo. Quiso abarcarlo todo. Tal vez no sacó buena puntuación en el colegio a la hora de hacer resúmenes. O tal vez tenía mucho tiempo para escribir y pocas ganas de vivir. Yo, con humildad lo digo, no doy para tanto. Pero puedo disfrutar por el camino. Sin ánimo de terminar mi propia comedia humana(más bien tragedia) puedo hacer mi pequeña aportación al reportaje de las tipologías humanas en los comienzos del siglo XXI.

¡Que ingenuo! ¡Como si hubiera mucha diferencia con cualquier siglo pasado! La humanidad tiene una originalidad limitada.

Pero sin importarme ser redundante hablaré de la señora de la limpieza del lugar dónde trabajo. Me interesan algunos rasgos de su carácter.

Sin aspirar a juzgarla sí que puedo explicar en breves pinceladas la parte de ella que se deja ver, la que ella muestra y la que a mí me hace reflexionar sobre ella.

Llamémosla señora L para que no decida demandarme por difamarla o lo que se le quiera ocurrir.

La señora L trabaja de cinco y media de la tarde a diez treinta de la noche por un sueldo que no debe ser demasiado alto. Lo deduzco de su comentario: “¡Si me dan dos turnos por mil doscientos euros los hago sin pensarlo un segundo!” Eso me hace calcular que por un turno debe estar cobrando la mitad. No sé si esos euros son limpios o en bruto. Ella no está demasiado descontenta.

La señora L es chilena y cuenta una historia de palizas por parte de sus muchas parejas masculinas hasta llegar a la última: este le pegaba, puede que por congraciarse con una mujer acostumbrada a ello, hasta que abandonó esa ingrata costumbre. Se ha quedado con él, evidentemente. A pesar de ese pasado amoratado, es una señora de más de cincuenta años que piropea y arroja cuanto picante comentario se le ocurre al primer compañero macho que pase frente a ella. Esa dedicación al sexo opuesto a pesar de lo mal que este sexo se ha portado con ella es enternecedora.

La señora L, y esto es lo que despierta mi curiosidad, quiere ser la encargada de su lugar de trabajo y cada dos o tres segundos me llama a mí o al que tenga más cerca para que apreciemos lo bien que limpia. Luego nos dice que le duele todo el cuerpo pero que ella, enferma y todo, es la mejor trabajadora del mundo. Después nos habla de los productos que usa para la limpieza(los mejores porque ella sabe de lo que habla) y nos asegura un mundo de placeres inconmensurables si viésemos su casa. Para ir terminando su discurso cuando ve un jefe en las cercanías y nunca antes, como el cervatillo que se inquieta cuando huele al león, nos muestra los restos de lo que el turno de la mañana no ha limpiado. En su recogedor, las pruebas incriminatorias contra el turno de las chicas de la mañana nos adoctrina sobre el hecho de que estas se han dejado rincones sin barrer y objetos que deberían estar en la papelera desde hace tiempo. Pero gracias a la arqueología de la señora L no se nos escapa esa suciedad fosilizada. La señora L, entre sus gritos de ira y sus diatribas contra el turno de la mañana, termina por reafirmar su poderío como trabajadora. Ella es la mejor.

La señora L pasa así todos los días. Siempre la ves hablando con alguien, incluso a veces, con el jefe. Ves su dedo índice señalando el suelo y mirando a su interlocutor para descubrir en él la admiración por lo que ha hecho. Luego, una vez más y aunque no escuches lo que dicen sus labios, sabes que el inesperado enfado le llega por un motivo muy concreto: vuelve a recordar al turno de la mañana.

A la señora L, visto lo visto, es muy difícil verla trabajando.

Sólo recuerdo sus quejas, sus momentos biográficos, sus piropos, su autobombo… También aquel bizcocho tan bueno que nos trajo hace poco y el café al que me invitó no hace mucho. Pero una imagen de ella trabajando… Hm, tendré que pensar más.

En fin, sólo una reflexión al respecto. En realidad una pregunta para la reflexión: Si la señora L invirtiera toda esa energía no laboral en sus faenas… ¿Tendría que llamarnos cada cinco segundos para mostrarnos su buen hacer?

Pensé que nunca lo diría ni lo pensaría pero en este caso, la publicidad mató el producto.

Un saludo, señora L. Nos vemos esta tarde. Y a pesar de todo y aunque sea por sus chistes picantes, todavía me cae muy bien.

Me cae tan bien que nunca le recomendaré este artículo.

08 noviembre 2005

El muy Fuji de puta

Fujimori y Toledo tienen algo en común además de haber sido o ser presidentes del Perú y tener apodos tan raciales como el Chino o el Cholo. Los dos han tenido un pasado humilde. La génesis del chino(en realidad es japonés pero eso fuera de oriente no importa demasiado) se encuentra en Kumamoto de dónde emigraron sus padres en 1934. Ambos eran cosechadores de algodón que llegaron al Perú en busca de una vida mejor.

Los padres del cholo ya vivían en Perú. Él, obrero de la construcción, ella vendedora de pescado. ¡Se salvó por puntos de ser verdulera, mamita! El hijo que les nació se haría famoso en el futuro por trascender su puesto de limpiabotas de juventud y reciclarlo en la presidencia de su país. Eso es medrar y no lo de los personajillos de la prensa rosa de nuestro país.

Por lo demás, sus presidencias han sido muy distintas. En realidad, ya sólo me importa hablar del chino. En este Noviembre del año 2005 ha saltado a los medios su captura en Chile y la petición de Extradición por parte del Perú. Parece que los chilenitos se han puesto bravos. Después que los españoles les robásemos un tiempo a Pinochet para juzgarlo y ellos se quejasen de que no nos importaba nada y de que éramos todos los “gallegos” unos “huevones entrometidos”, ahora son ellos jueces de otro famoso tirano venido a menos y que no les pertenece. Claro que es pronto para juzgar la actuación policial chilena. Sólo destacan algunos titulares maliciosos que se han dado después que el Perú se apropiase de 35.000 kilómetros de aguas consideradas chilenas. “Vosotros nos quitáis el mar, nosotros os quitamos al tirano” parecen decir los chilenos o parecen decir que dicen por lo que se lee en ciertos periódicos. Pero no tiene por qué ser así. ¿Acaso le han puesto alguna trampa al cretino de Fujimori para que pasase justo ahora por allí? De momento está muy tranquilo. Demasiado tranquilo. El chino parece saber bien lo que hace y hasta contaba con ese arresto. Parafraseando a Shakespeare: ¿¡Algo huele a podrido en … Chile, Perú… Dinamarca!? La política internacional es más misteriosa que el triángulo de las Bermudas en temporada alta de trasiego alienígena.

Estudiemos un poco más al chino, a ver si entendemos qué ocurre aquí. .

Al igual que su rival el cholo, Fujimori demuestra que los estudios te pueden llevar lejos. Cualquiera que viera las carreras fulgurantes de estos dos individuos confundiría al Perú con Norteamérica. O no. Los sureños de América superan a los Estados Unidos. ¿Cuándo dejará de ser blanco el culo que se sienta en el Despacho Oval? Eso los peruanos ya lo resolvieron hace tiempo. Cuando Fujimori(ingeniero agrónomo como el número uno de su promoción, estudiante de matemáticas y Física en Estrasburgo, posgrado y master de ciencias en Wisconsin, decano de la facultad de ciencias de la Unión Nacional Agraria la Molina, sendos Honoris causa en San Martín de Porres y Universidad belga de Glembaux, presidente de la Asamblea Nacional de Rectores, director de cierto programa televisivo peruano sobre agricultura y universidad, “Concertando”, y un buen hijo peruano educado en los valores orientales de laboriosidad y superación personal) desbancó al “blanquiñoso pituco” Mario Vargas Llosa demostró algo en Perú: que los de abajo podían ser como los de arriba. Una década más tarde el economista y limpiabotas Toledo le desbancaría a él y seguirían dejando sin presidencia a los blanquiñosos. ¡Para que luego digan los estadounidenses que tienen el monopolio de la igualdad social! ¿Para cuando un presidente negro?

El caso es que Fujimori con su “Cambio 90”, el partido que registró en el 89 después de haber pertenecido al APRA(Alianza Popular Revolucionaria Americana) les sacó la lengua a las clases altas de su país. Ganó las elecciones del 90 con una campaña en la que aparecía montado en un tractor. Debe haber muchos conductores de tractor en Perú porque dejó muy atrás al escritor en muy poco tiempo con esa publicidad tosca pero evidentemente efectiva. El tractor pudo más que el trajeado de Llosa.

Fujimori propugnaba el lema “honestidad, tecnología, trabajo”. No sabemos para quién pero seguro que no para él mismo. Y además, una vez en el poder, decidió apropiarse de las políticas neoliberales de su adversario Vargas llosa y de su frente Democrático. ¿Eso es honestidad?

También aportaría algo de su cosecha: asesinato, tortura, la creación de los siniestros escuadrones de la muerte, suspensión de la Constitución en autogolpe de Estado, reorganización del poder judicial, captura brutal aunque efectiva del líder de sendero luminoso Abimael Guzmán en el 92… Un auténtico Harry el Sucio peruano pero en bestia y además, totalmente insensible en relación al pueblo. ¡Claro, como sus ancestros eran japoneses! Supongo que le debía tocar mucho los huevos que le llamasen chino siendo nipón.

Y para terminar de arreglarlo llega su brazo derecho, una mezcla del Conde Drácula con Mario Conde: Vladimiro Montesinos. La película de terror se vuelve política del horror y ya no hay chiste que valga en el Perú. Montesinos es un capitán del Ejército reconvertido en asesor del Servicio de Inteligencia Nacional(SIN). Más presidente que el presidente, somete a las instituciones públicas y tiene el control y dominio de las decisiones más importantes del país. Es como un endemoniado Dios que controla a todo peruano vivo y que tiene poder sobre sus almas y sobre sus empobrecidas economías. Especialmente esto último.

¡Qué no debió hacer este equipo de corruptos y criminales! Conocemos la punta del Iceberg. En el 2000 salieron a la luz los Vladivideos, cientos de horas de grabaciones dónde Montesinos untaba con dinero a Congresistas, ministros de Estado, Jurado Nacional de Elecciones… A quién quiso. ¡Y quiso a los mas poderosos!

Fujimori, intrínsecamente unido al asesor con nombre de príncipe valaco y viendo que ya no podía esconder sus travesuras en el poder, aprovechó un viaje presidencial para huir al Japón y desde allí renunció a su mandato. El congreso peruano lo destituyó más tarde por incapacidad moral.

Y a pesar de todo, volviendo ya a nuestros días, dónde cinco años después de su escapada el chino no ha sido extraditado aún al Perú… ¿Por qué, como le escuché esta mañana decir al escritor Jaime Bayly, hay un tercio de intención de voto si este criminal se presenta a las elecciones? ¿Por qué el Perú se aferraría en su tercera parte de la población al clavo ardiendo más dañino posible?

La economía creció algo con él, bien es cierto. Su política expeditiva eliminó casi totalmente a Sendero Luminoso, en el extranjero mantuvo buenas relaciones diplomáticas con casi todo el mundo salvo Venezuela pero… ¿Por qué querría el pueblo andino que volviera este pequeño Hitler que asesino en una noche perpetua de los cuchillos largos a cuanto opositor le quisiera alzar la voz? ¿Tan pocas opciones existen allí?

Lamentablemente esa es la respuesta.

El cholo, a pesar de sus buenas intenciones y del crecimiento ininterrumpido de la economía peruana, no consigue que su pueblo le quiera del todo. El Estado peruano tiene cada vez mayores recursos porque la macroeconomía avanza pero el elevado precio de la gasolina hace subir la inflación y los precios y las microeconomías se resienten. Cómo siempre, vaya bien o mal este país, paga el pato y con plata, escasa plata, el más débil. Y así, usando y abusando de la desesperación humana aparece el chino que desde su encierro todavía dice que volverá a presentarse como presidente al Perú porque lo prometió hace tiempo y claro, según sus palabras, “el chino cumple”.

¿Será hijo de puta? ¿Y por qué se ha pasado cinco años refugiado de la justicia de su país en Japón? Si el “chino cumple”, que cumpla años de prisión por los veintiún procesos penales que tiene abiertos y no nos venga con cojudeces.

Pero el problema no es solo el chino. Cómo decía más arriba, el problema es la falta de opciones de un pueblo. Si hace poco leía en el blog “ncrisis.blogspot.com” que en Alemania la izquierda y la derecha se estaban dando la mano y esa situación era siniestra en cuanto que el pueblo parecía estar representado por un único partido, la situación peruana es peor que la de cualquier país europeo. A este pueblo no sólo le representa un solo partido sino que además este partido es un escandaloso desastre. No hay derecha ni izquierda. Hay genocidio o corrupción o una mezcla de ambas.

En cualquier caso, le diría a esa tercera parte del país que reflexione un poco.

Cualquier opción es mejor que un país con los “escuadrones de la muerte” de Fujimori.

¡Incluso Toledo!

03 noviembre 2005

Más pagaría una piedra

No hace demasiado tiempo hablaba con un compañero de trabajo sobre los recortes empresariales que se observan en cualquier empresa. Además del evidente malestar que el asunto nos producía como víctimas del degüello obrero, pensamos en los cambios que esto está produciendo en aquello para lo que en teoría están buena parte de las empresas de un país(además de enriquecerse): ofrecer un buen producto.

Mi colega observaba, a modo de ejemplo, que el turismo que viene a España es cada vez menos selecto porque nosotros rebajamos antes la calidad de los servicios que los precios. El turista que nos llega de fuera ya no se encuentra con el país pobre y pardillo de hace veinte años. Ahora se tienen que rascar el bolsillo como si les hubiese salido sarna en el pantalón y a cambio se les ofrecen paellas de plástico, platos combinados que no resultan atractivos ni en fotografía, cervezas y cafés inflacionados hasta provocar la rabia, hoteles más estrellados que con buena estrella, personal desmotivado y en ocasiones no profesional…

Pero ahí no acaba nuestro problema. Este año hemos vuelto a tener suerte pero no olvidemos que otros países pobretones de Europa comienzan a ofrecer lo mismo(o casi) que nosotros por precios irrisorios. Ese es el problema de comenzar a tener una economía boyante, que las economías más generosas ya no se muestran tan paternalistas con nosotros y empezamos a sentirnos huérfanos de sus antaño amigables carteras.

Mi compañero decía que la solución pasaría por ofrecer un turismo de calidad, subir el listón de unos servicios que cada día se descuidan más.

Pero esto lo observo yo en casi todos los terrenos del panorama empresarial y de la triste vida del actual consumidor. La idea del dinero a toda costa está llevando a ciertos jefazos sin cerebro a la degradación de su producto y puede que en un futuro, a su autodestrucción. Ejemplos hay muchos.

En el cine no bajan los precios y además nadie quiere ir por culpa de Internet pero las multisalas no ofrecen mejor servicio por esos incrementos monetarios de la taquilla. Con escaso personal que controle al personal más díscolo el buen aficionado más que ver la película queda indefenso ante los vándalos con sus móviles, con sus estúpidos comentarios en voz alta(casi siempre son adolescentes), ante su interminable deglución de palomitas, ante proyecciones con el original rayado porque el operador no tiene tiempo de limpiar las máquinas, a una sala poco higiénica, a un ambiente que desde luego sólo queda para el dominio del joven entre catorce y poco más de veinte años… En un panorama post- apocalíptico sobrevivirían las ratas y las cucarachas. Yo siempre he pensado que también los adolescentes porque su comportamiento, a todas luces(y salvo honrosas excepciones) me hace intuir que son de la misma familia(unos son del clan de la rata y otros del clan de la cucaracha y todos pertenecen a la especie única de lo que debería ser fumigado).

Pero hay ejemplos mejores. Cada vez que entro en las páginas de los admiradores de los tebeos veo las mismas quejas: las prisas de tal o cual empresa y la reducción de tal o cual plantilla fomentan las malas traducciones, los errores tipográficos, las faltas de ortografía(la poca inversión de la empresa española en educación también es responsable de este punto), los errores de grafismo…

Y el problema no sólo es el de la reducción de personal. También está la reducción de sueldos que nos muestra cada vez gente menos motivada y que apenas se esfuerza por atender a un cliente. Total, ya tienen una buena excusa para su indolencia: “¡Para lo que me pagan!” Y así, con sueldos misérrimos y horarios que condenaría Amnistía Internacional nos encontramos con camareros, personal de limpieza(a veces sin asegurar), seguridad y porteros varios por poner algunos ejemplos más, que prácticamente, más que atender a sus ocupaciones o a un cliente, solo sueñan con matar al primero que objete contra su buen hacer. ¿A quién le importa realizar un buen trabajo cuando en lugar de un salario tienes una limosna?

Estos son solo algunos ejemplos. Hay sectores que no he incluido porque los intuyo más que los conozco pero si la tendencia es general como sospecho, mal vamos.

¿Se imaginan un médico, un policía o un psicólogo descontentos? Pues a ver si entienden muchos de los señores empresarios que la calidad también es necesaria.

La ley del mínimo esfuerzo puede ser hija de la ley del mínimo sueldo.

De momento, a mi colega de trabajo y a mí también nos han recortado. ¡Pero les prometo que lo escrito no es nada personal! ¡Es una enrabiada protesta contra los apóstoles de la insana costumbre de mutilar por lo sano!

13 octubre 2005

Al César lo que es del César

1- 10- 05

“El historiador César Vidal, colaborador de Libertad Digital y director de La Linterna de la COPE, se alzó este viernes con el premio de novela Ciudad de Torrevieja, dotado con 360.000 euros y organizado por la editorial Plaza & Janés, por su novela Los hijos de la luz. José Calvo Poyato, hermano de la ministra de Cultura, fue el finalista en esta cuarta edición de los premios con la novela La orden Negra. En un discurso más político que literario, el presidente del jurado, José Caballero Bonald, elogió la calidad de la obra ganadora aunque la calificó de "ideológicamente detestable”.

Debo confesar que lo primero que me llamó la atención del escritor César Vidal fue su cara de cerdo. Es curioso que hasta la fecha no me he encontrado con muchos escritores obesos que sean de mi agrado. Esta extraña manía encontró su par no hace mucho en una novela del cubano Pedro Juan Gutierrez. A él no le gustan los gordos en general, escritores o no. Pero este prejuicio, como todos los míos, ha sido detectado para posteriormente ser erradicado. Y lo cierto es que no es demasiado importante. Más difícil es vencer la aversión que un ser humano en las antípodas de tu ser te causa. Y es que no estoy de acuerdo con casi nada de lo que defiende César Vidal.

Para presentarle brevemente diré que el tipo no sólo se ha cebado con grasas y líquidos sino que ha engordado bien su intelecto. Doctor en Historia, Teología y Filosofía es además escritor de unos ciento veinticinco libros y ha enseñado en América y Europa. Recientemente tuvo una polémica con el historiador Ian Gibson que le acusó de revisionista(sin llamarle gordo en ningún momento y con toda la educación inglesa requerida). A Gibson no le gustó que en su más reciente libro sobre la guerra civil, César cambiase un editorial de La Voz del 3 de Noviembre de 1936 dónde se decía que cien mil republicanos iban a ser fusilados. Según el gordito estos hombres en peligro iban a ser cien mil fascistas. Todo su libro parte de la base de que los rojos eran monstruos y los fascistas corderitos. En fin… Maniqueísmo descarado a favor de los ya caducos vencedores de la Guerra Civil.

Ataca constantemente a los republicanos de la guerra civil, desprestigia los derechos de los gays para disimular que en general abomina de ellos(y los considera unos enfermos), es tan religioso como ateo soy yo, está a favor de expulsar a los extranjeros de España porque tienen costumbres distintas y anticonstitucionales según él(los Reyes Católicos hubiesen tenido un maravilloso aliado en su pluma), es arcaico como su estampa entera… Lo que decía, que está en las antípodas de mi ser.

Pero ahora volvamos al tema de los prejuicios. Hace poco leía un blog dónde alguien tachaba a mi ídolo, Houellebecq, de mal escritor y lo justificaba diciendo que su ideología era abominable, que odiaba todas las religiones. Lo primero que pensé es que si un libro debiera juzgarse por su ideología, hoy en día no podríamos leer a Cervantes por machista, a Celine por colaboracionista nazi, a Quevedo por su “Execración contra los judíos”… Precisamente pensé algo muy similar a lo que se le ocurrió a mi “enemigo” César para defender su libro y su premio de 360.000 euros con los que podrá pagar a tocateja, si se da prisa, un pisito de sesenta metros en Barcelona: "Yo nunca he considerado una obra literaria por su carga ideológica, por eso no podría leer La Gitanilla de Cervantes, que es un libro evidentemente racista, si pensamos en la carga ideológica, yo no tengo esos prejuicios estéticos"

Pues sí, un fracaso de la inteligencia según Antonio Marina, afamado psicólogo español, sería criticar y atacar el premio de César Vidal porque abomino de su ideología cuando anteriormente yo he abominado de un tipo que atacaba a Houellebecq por su ideología.

De hecho, he leído algunos de los artículos de Vidal y he descubierto que algunos me resultan interesantes, incluso aquellos que están directamente en contra de mis convicciones.

El ejercicio es recomendable. Escuchar al opuesto para descubrir que nunca existe la oposición perfecta. Nuestros cerebritos humanos tienden a seguir cauces similares. Y eso puede ser positivo o no pero desde luego nos debería llevar a una mejor comprensión del otro, a la empatía, a… Bueno, siempre y cuando el otro sienta lo mismo por nosotros.

No juzgues y no serás juzgado. O como el sabio francés: “no estoy de acuerdo con lo que dice pero moriría por defender su derecho a decirlo”. Frases que resumen lo dicho y que me obligan a respetar las ideas de mi negativo Cesar Vidal. ¡Y a no insultar su tonelaje! Las vacaciones me están engordando un poco…

A veces es divertido interesarte por lo que no te interesa. El mundo se ve mejor cuando militas en los dos frentes.

Aunque lo mejor es limitarse a observarlos, claro.

06 octubre 2005

Transilvania 2005

Recientemente viajé a Transilvania. Para todos lo románticos o perversos que hemos disfrutado con el cine de la Hammer, aquella cinematográfica fábrica de sueños de bajo presupuesto, los motivos son variados: recorrer con nuestros propios pasos las huellas que dejaron los pasos de Bran Stoker(eso los intelectuales), Vlad Tepes(los amantes de la Historia), Christopher Lee(los ingenuos que no vieran el cartón piedra de las películas) o Drácula y su corte de vampiros(los estudiosos de religiones esotéricas, frikis y por lo general tarados que no distinguen un fotograma trucado o un efecto especial de la realidad). Pero Transilvania no se agota en esos motivos. Además de todo eso es un hermoso terreno de grandes abetos que visten gigantescas montañas con sus desfiladeros, sus ríos, sus osos en libertad… Vaya, un paraíso para que Caperucita y su leñador o el lobo, quién más caña le de, se puedan perder.

También supone una causa de disputa entre Hungría y Rumania. Cualquier friki de casta puede haber leído antiguas historias dónde el castillo de Drácula o las costumbres vampíricas se localizaban en Hungría. Hace poco disfruté leyendo una historia de los comics EC dónde los chupadores de sangre se ponían las botas en Budapest. No deja de ser curioso que en esa época, aunque los de la EC no lo supieran(los años cincuenta), a Drácula le habían cambiado ya la nacionalidad y se había convertido en ciudadano Rumano. Transilvania es de los Dacios o rumanos desde el 1918. Después de esa época fue devuelta a Hungría durante la segunda guerra mundial y vuelta a regresar a Rumania posteriormente dónde permanece hasta la fecha. Inevitablemente, eso causa conflictos étnicos entre la minoría húngara y los nacionalistas rumanos. Aunque no hayan leído o escuchado antes esta historia les debe resultar muy familiar. Las fronteras dan más miedo que Drácula.

Pero como les contaba, Transilvania es la tierra de los sueños de los que amamos las pesadillas. Y sin embargo, a medida que miro las fotografías del viaje y estás me ayudan a rememorarlo, no recuerdo haberlo encontrado excesivamente siniestro. En mi memoria permanecen una guía simpática que hubiese triunfado con sus chistes en “El club de la comedia”, cientos de kilómetros a través de naturaleza verde, aquel osezno que nos hizo detener el autocar y que recibió más fotografías que un Vip en temporada alta… En fin, todo muy terrenal, todo muy distinto a lo que nos habían enseñado las literaturas y las filmografías oscuras. Todo dirigido al turista con ganas de pasar un miedo controlado. Y todavía puede empeorar. Pretenden hacer un parque temático con Drácula. Lo que no han conseguido las estacas con los vampiros(que siempre resucitan) lo conseguirán los mercaderes del ocio. Drácula y su corte pasarán de predadores a víctimas. No les matará el ajo, les matará la frivolidad y el turismo moderno. Es el virus de nuestro siglo. Cualquier lugar del mundo está al alcance de un vuelo barato. La globalización hace que te encuentres con compatriotas de vacaciones en cualquier lugar del globo y en cualquier época. ¡Y que te vendan vasos de cerámica con el rostro de Vlad Tepes junto a Miki Mouse o el gato Doraemon en lo alto de una montaña Transilvana! En fin…

Pero no se crean. Algo de miedo sí pase. Estas son algunas de las postales del espanto que les dejo como regalo: la ciudad de Bucarest(“ciudad de la alegría” por una olvidada victoria medieval contra los turcos) ofrecía múltiples edificios que no han sido reformados desde el terremoto que en los setenta casi la destruye, algunos pueblos ofrecen el espectáculo de la muerte en vida de sus habitantes a los que la pobreza les extravía la mirada(no se preocupen, el turista pasa por ahí de largo), el sueldo medio es de setenta y cinco euros pero no por ello se trabaja menos, los perros sueltos y con rabia son un problema grave en la capital, el lugar con más gitanos del mundo (entre un millón y medio y dos de almas) les segrega tanto o más que cualquier otro país del mundo, su ingreso en la Comunidad Económica Europea del 2007 es una ilusión ilusa… Ya ven. Es la trastienda del turismo alegre que visita Transilvania para reencontrarse con los ajos en las puertas y las posadas que te cobijan de la tormenta y que servían de punto de información para gente como Jonathan Harker(aunque nunca se les hacía caso a esos campesinos “analfabetos”). Es el lado menos amable que debe afrontar el busca-mitos, el de la realidad que se empeña en renegar de la ficción. En cualquier caso, no dejen de visitarla. Ayudarán con su dinero a una economía en lento desarrollo y disfrutarán de unos paisajes hermosos, de unas gentes sencillas y amables con el extranjero y de un pedazo de historia del que se conoce muy poco y que sin embargo, tiene mucho que ofrecer. No necesité comprar ninguna camiseta para sentirlo como lo escribo: I LOVE TRANSILVANIA. AND OF COURSE RUMANIA.

14 junio 2005

Ni quiero pensar

Estudios recientes, me explica cierta revista de divulgación científica, nos dicen que si queremos olvidar, puede bastar con desearlo. Este fue el experimento: 32 voluntarios tenían que memorizar un grupo de palabras agrupadas por parejas. La asociación entre ellas era muy artificial. Por ejemplo, cucaracha la asociaban con experiencia muy dura(aunque el que escribía el artículo no sabía que experiencia muy dura y cucaracha, para ciertos tipos como yo, es una asociación bastante menos artificial de lo que podría parecer en un principio). Después de un tiempo les pidieron a estos voluntarios que recordasen la lista completa pero los que se habían esforzado en olvidar habían olvidado incluso cuando un tipo les quiso refrescar la memoria con dinero. El olvido era selectivo, olvidaron lo que se les pidió que olvidarán. Habían reprimido sus recuerdos. Cierto investigador con ganas de que no le olviden a él aseguraba que existe un sistema de represión en nuestro cerebro, formado por entre el 20 y el 30 por ciento de las neuronas del córtex cerebral, cuya misión es limitar la actividad del resto de neuronas, impedir el recuerdo.
Todo esto es fantástico pero yo sigo sin poder olvidar el episodio de la serie “Mazinger Z” que no pude ver cierto Sábado de mi niñez porque mi padre me llevó al terreno sin televisión de sus tíos. Bueno, no puedo recordar lo que no vi, quiero decir que no olvido los perjuicios que me causó mi padre. Ni tampoco puedo olvidar mi primer gatillazo(y en esto he puesto especial empeño), ni puedo eliminar de mi disco duro ciertos libros o ciertas películas tan malas que solo sirven para cuestionarme el sentido de mi vida y por qué pierdo el tiempo miserablemente como si fuese inmortal, ni tampoco olvido que pronto tengo que pagar el seguro del piso o la hipoteca y eso me agobia(claro que aquí es comprensible el sistema defensivo que te hace recordarlo porque el banco no olvidará embargarte al primer síntoma de tu debilidad solvente), y recuerdo con precisión masoquista aquella torta de aquel gitano de mi pueblo que aprovechó una vez más la vulnerabilidad de mi infancia... No, no olvido. Tengo una buena ristra de recuerdos que no me hacen precisamente feliz. En cambio sí puedo olvidar las llaves de casa en casa, y la letra de cierta canción que me gustaba, o el final de aquel libro del que ahora me piden que explique su final, o los conocimientos necesarios para un examen al que me presento o... Desde luego, no es precisamente perfecto nuestro cerebro. Hace lo que le da la gana. Sé que debe eliminar información para que el sistema funcione. ¡Pero que me pregunte lo que quiero olvidar primero! Mi ordenador lo hace(si leo los letreritos de aviso que me lanza por lo menos). En fin... Que todavía no se sabe muy bien cómo funcionan las proteínas del olvido pero los científicos sugieren sentarse y de un modo relajado decir “quiero olvidar, quiero olvidar” mientras ves la imagen de esa chica que te acaba de dejar(la muy perra, ojalá se muera) y entonces recuerdas lo divertido que sería meterle un cartucho de dinamita en la entrepierna y verla saltar por los aires y entonces no estás tan seguro de querer olvidar porque debes vivir para verla morir y... No, no es exactamente así. Porque al parecer entramos en un terreno muy movedizo, el del subconsciente. Si a ese lo tenemos en contra y es el que te dirige... mal asunto.
Conclusión apresurada y en absoluto meditada: que los científicos tienen que hacer más estudios. No es lo mismo olvidar sus estúpidas agrupaciones de palabras que al asesino psicópata que casi nos liquida el otro día en el portal de casa(hay quien lo consigue gracias a eso que se llama trauma, pero no es un mecanismo muy voluntario ni fiable y el recuerdo te regresa cuando menos te lo esperas). Y luego está el problema de que no recordamos como una cámara digital precisamente. El recuerdo es engañoso. Borges diría que por eso mismo, es otra forma de fantasía o de creación(he olvidado la cita exacta así que casi es una cita propia y le doy la razón al pedante cegato).
¿Olvido o represión del recuerdo? Los científicos, como Freud, hablan más de lo segundo que de lo primero. Para perder el recuerdo por completo se tendría que morir la neurona que lo carga o en su defecto dejar que una granada te explotase y te arrancase esa parte del cerebro en la que vive esa memoria(ver cuento antiguo que incluiré en blog próximamente).
Sinceramente, creo que por culpa de la maldita memoria, nunca mentiremos tanto a nuestro prójimo como nos mentimos a nosotros mismos. ¿No es maravilloso?

26 mayo 2005

Y eso que Andy no lo sabía

He descubierto una nueva ocupación de esas que no dice nada a favor mío. Más bien me muestra como un tipo ocioso, desocupado y muy útil en temas inútiles. Estoy hablando de visitar los blogs de otras personas. ¿Pero que es un blog? No lo sé, sólo lo intuyo así que usaré la descripción más interesante que he encontrado en la web y también, por qué no decirlo, la única. Un blog es un espacio personal de escritura en Internet. Un lugar dónde escribes lo que te da la gana y se lo muestras al mundo(aunque el mundo puede estar ocupado en otros asuntos y mirando para otro lado, claro). Algunos incluyen fotografías, puede que filmaciones, música, anuncios... Ya hay quién usa el blog como una web e introduce el único negocio rentable de Internet: la pornografía. Pero oportunistas aparte, esta nueva moda nace como el modo más barato(es gratis) de escribir y colgar en la red lo que se te ocurra. Algunos lo usan como diario, otros incluyen artículos, otros poesías, otros sus albums de fotografías que no quiere ver nadie conocido y esperan que algún desconocido sí quiera hacerlo, otros nos enseñan sus mascotas(y poco después nos aparece una especie de esquela que dice que la ha atropellado un coche el Lunes pasado y lo triste que se siente el del blog), otros nos muestran el mejor museo de faltas de ortografía posible... Y es que la revolución, si es que revolucionario se puede decir que sea el blog, está en que no hay elitismos. Aquí entra todo Dios. No hay derecho de admisión reservada. ¡Fantástico!
Y así, mi ocupación es la de buscar el blog siguiente en un botoncito que tengo arriba, a mano derecha del mío. De manera supuestamente aleatoria entro en otros “espacios personales” y busco aquellos que están confeccionados en mi lengua. El inglés es lo más usual. He visto franceses, portugueses y algún que otro oriental pero este no sé ni de dónde escribía porque su blog me sonaba por completo a chino. Una buena parte nos explica sin pudor su diario. Todo el mundo puede saber que le ha dejado la novia y esta furcia se ha ido con otro. ¡No solo eso! Se nos da la oportunidad de hablar con el interfecto y opinar, puede que animarle. Bajo su artículo te puedes recrear con los comentarios de los que han querido decirle algo al tipo en cuestión. A veces encuentro historias muy similares a la mía. Me ocurre como con la literatura. Descubro que los humanos somos muy parecidos leyendo similares casos de gente muy alejada de mí. Eso reconforta, la verdad.
El blog es el colmo de la falta de pudor. Algunos escriben con pseudónimo(como yo) y muy poca gente entrará en su espacio sabiendo que es el suyo. Así te evitas el problema de los escritores que no sufren la censura en una sociedad libre: ¡que ellos mismos se autocensuran!
En cierta ocasión leí que el libro más impresionante del mundo se podría escribir con los pensamientos más íntimos de cualquier persona. Si realmente se escribiera lo que pensamos en cualquier momento encontraríamos deslealtad, orgullo criminal, celos asesinos, neuras gilipollas y una cantidad de basura psicológica en tal medida que daría miedo. Normalmente, suavizamos lo que pensamos cuando lo llevamos al papel. Pero el blog puede permitir que alguien se desnude y nos explique lo que realmente piensa en el diario más radical de la red(un diario de esos con candado no garantiza que alguien no lo reviente en alguna ocasión así que no se le confía todo lo que serpentea por nuestra psique). Me parece maravilloso. Esto es un confesionario electrónico y no nos obliga a rezar padrenuestros.
Creo que los quince minutos de fama para todo el mundo que predecía Andy Warhol estaban relacionados con la televisión y el cine. ¿Qué hubiese dicho de conocer Internet? Claro que también existen desventajas. Y una de ellas es que la fama se dispersa. Todo el mundo nos puede ver pero hay tanta competencia de famosillos que probablemente a muy poca gente le quede tiempo para vernos. Sólo el azar nos creará un auténtico fan en la red, alguien a quién le fascine tanto nuestra personalidad que siga asiduamente nuestro blog hasta el fin de los tiempos(y si es del sexo adecuado nos permita follar con él o ella dependiendo del caso).
También se me ocurre un argumento sobre los peligros del blog y también sobre los de ser un idiota que busca el reconocimiento mediante este sistema. Podría ser un cuentito: un gilipollas escribe artículos en un blog y da pistas sobre el lugar dónde vive porque quiere encontrar su media naranja de ese modo. Sólo consigue que cinco psicópatas se den cuenta de su reclamo y hagan turno en su casa para torturarlo y asesinarlo brutalmente. Moraleja: nada de datos personales insinuados en la red. Moraleja dos: si alguien es tan tonto como para perder el tiempo buscando tu dirección por la red, no será para nada bueno.
Otro argumento: un tío descubre en los comentarios a su blog que alguien quiere conocerle. Es una persona misteriosa que dice conocerle del pasado y que quiere que le de su número de móvil porque”no se arrepentirá”. Al final lo hace y se prepara para una noche romántica con alguna atractiva chica del instituto. Pero no, se encuentra por el contrario con un auténtico acreedor que le reconoció por la red ante algún comentario revelador y que ahora le cobra lo que le debía más intereses(y de propina le da una buena paliza). Moraleja: la misma que la moraleja del cuento anterior. Moraleja dos: ídem.
Y sí, como todo en esta vida, un interesante descubrimiento se puede usar para el bien y para el mal. Escribir un diario personal me parece una opción cutre e infantil Escribir artículos que casi nadie leerá me parece interesante. Con todo lo que hay que hacer por Internet no suelo detenerme mucho en las pajas mentales de un desconocido que hace lo mismo que yo(salvo en las de cierto colega con el que me identifico bastante y del que recomiendo su blog: “ncrisis. blogspot.com”). Pero da igual. Si alguien te quiere conocer y no quieres hablar con él, dale la dirección de tu blog. Si alguna vez te haces famoso, ya tienes el material de tu página hecho también. El blog es un ensayo y un estímulo para no dejar de escribir.
Sólo una pregunta más: ¿Cuándo los harán de pago? Yo mismo me respondo: cuando todo el mundo esté enganchado y sea un éxito absoluto.

30 abril 2005

Cómo ser un pterodáctilo triunfador

Hace algún tiempo vi un documental sobre dinosaurios que me impresionó bastante. Era evidente que un grupo de científicos se había reunido con unas cervezas y se habían pasado un buen montón de tardes entre risas y bromas(muy eruditas, eso sí) lanzando hipótesis de cómo fue este animal o de cómo se comportaba aquel en presencia de sus semejantes. Y todo basándose en los huesos de los fósiles que han ido recogiéndose a lo largo de la historia y cotejándolos con la información sobre animales actuales que supuestamente han evolucionado de esos reptiles prehistóricos. El documental era entretenido como lo puede ser una película de ciencia ficción o una histórica. Es ese tipo de ocio que no contento con distraer pretende hacernos pensar. Al menos en mi caso lo consiguieron. Recuerdo casi traumatizado las costumbres de ciertas aves gigantes playeras(una especie de pterodáctilos que iban a ligar a la playa). Allí, un buen grupo de bichos horribles hacían maniobras de cortejo alrededor de una hembra no mucho más atractiva para mis ojos que ellos pero que, al parecer, era la reina de la fiesta. El más fuerte picoteaba al segundo macho más fuerte y lo dejaba por los suelos. Naturalmente la hembra se iba con el fuerte. Selección natural. Nazismo pterodáctilo. Una putada más de la triste realidad.
Eso me llevó a pensar que la selección natural se ríe bastante de los derechos humanos y de todas nuestras patrañas moralistas. De hecho, nosotros mismos nos reímos de lo “que importa es participar” o de “lo más importante es su belleza interior”. Cuando se hacen exámenes de selectividad sólo las mejores puntuaciones pueden elegir carrera y no todos los participantes son dichosos por haber participado y haber suspendido. Los guapos de culebrón ligan más que los feos del día a día de tu vecindario(no está comprobado científicamente pero más tarde o más temprano los científicos me darán la razón). El individuo más apto para un puesto de trabajo... Bueno, aquí está el tema de los enchufes pero no me negarán que primero hubo una selección del individuo más fuerte y apto para llegar a conseguir un puesto de poder que luego ha permitido que el inepto de su cuñado entre en la empresa.
Selección a todos los niveles. Este mundo parece un campo de concentración.
Y yo, crecido en los nuevos tiempos de tolerancia y ayuda al enfermo o al desvalido no tengo por menos que escupir sobre esa naturaleza salvaje. Después, cuando me recupero de la ira que me embarga pienso: “Vale, yo no soy racista ni voy a entrar en ese juego elitista, debo ser yo mismo y no creerme más que nadie pero... ¿Y si los demás no piensan lo mismo?”. Mal asunto. La lucha contra las leyes naturales parece bastante complicada. Y a mí las causas imposibles me parecen bastante idiotas. Es una cuestión de holgazanería. Son más cómodos los objetivos sencillos. Es por eso que acepto el soborno y acepto esas terribles leyes nazis. Si quiero algo tengo que ser el mejor. ¿Pero el mejor en qué? Y más importante... ¿Qué quiero? Ah, sí, lo de siempre: pasar la mayor parte mis días con la sensación de que he pegado un fantástico polvo en compañía de una chica que cumpla los mínimos requisitos de belleza que exijo(el listón está casi a ras de suelo, no se piensen que soy muy quisquilloso al respecto).
Para eso debo ser el mejor en el terreno de la seducción. O al menos serlo con alguna chica, en algún momento, en algún lugar, con algo de suerte...
De las tres virtudes necesarias(belleza, inteligencia y carisma por ese orden) sólo tenemos control tal vez sobre la tercera ¿O no? Puede que no tengamos control sobre ninguna y todas sean relativas(menos quizás la segunda ya que Einstein era inteligente para casi todo el mundo a pesar de que casi nadie entendía lo que decía). Es por eso que debemos aceptar cual de ellas nos pertenece y si nos pertenece alguna. Y luego contrastar lo que hemos pensado con la información de los que nos conocen. Nos podemos creer muy bellos, muy inteligentes o muy carismáticos(de hecho, siempre es así a no ser que pases por un bajo momento de autoestima) pero si la persona en la que queremos “colarnos” no piensa lo mismo no sirve de nada nuestra opinión.
Como me dijeron que en los chats se liga, decidí entrar en uno con nombre de mujer para ver el tipo de competencia que tenía. En principio me sentí triste, abrumado y casi desesperado. Cientos de mensajes privados se me abrían. La competencia es abrumadora. Si eres una chica eliges entre cientos de individuos. Si eres un hombre sólo se te abren ventanas automáticas de empresas que te ofrecen páginas guarras. ¿Qué hacer? Pues estudiar a los mejores. Pero esto es lo que había:

- “¿Follas?”: Mensajes vehementes con una intención clara. Muy bien resumida la idea pero un poco bruscos y primitivos.
- “¿Edad? ¿De donde eres?”: Se ha perdido caballerosidad. La primera pregunta es toda una provocación para la mentira.
- “¿Qué tal? ¿Qué estás haciendo?”: A estos les solía responder con un “pues chateando, imbécil, ¿A ti que te parece?”
- “Me gusta tu nick, seguramente también me gustes tú”: Seguramente a estos les gusta cualquiera porque mi nick era “yochica”.
- “Oye... ¿Hablamos el otro día?”: Estos supuestos despistados que quieren ir de encontradizos me obligan a volverme “traviesa” y responderles “ni hablamos el otro día ni hablaremos hoy” y pulsar el “ignorar” sobre su nick.
- “Oye... ¿Eres un tío?”: “Sí”, les digo. “¿Importa?”

Bien, la conclusión de mi estudio es que la competencia es abundante pero su calidad es mínima. Vuelvo a descansar en paz y respiro ya sin dificultad. Ahora sólo me queda para ligar... Olvidarme de todo lo anterior.
Ni los individuos más guapos, ni lo más fuertes, ni los más listos suelen ser los que mejor se adaptan. La adaptación es otra cosa y se refiere más bien a ser el individuo adecuado en el lugar adecuado y en el momento justo. De esa manera triunfan los oportunistas, los embusteros y los mentirosos sobre el resto. El fuerte cae ante el escuchimizado traidor que lo apuñala por la espalda, el adúltero astuto se aprovecha de la casada que ve como el guapo marido se lía con otras y la desatiende, el genial matemático no liga tan bien como el charlatán de discoteca...
La naturaleza, más que a los nazis, parece defender a los que van a la suya, a los perfectos egoístas. Si eliges un animal totémico para ser el mejor en nuestra sociedad, elige a la serpiente.
En fin... de una u otra manera hay que buscarse la vida. Y después de la vida pero en un segundo lugar muy cercano del primero, buscarse una buena compañía para el sexo.
Y es que aquel documental me ha traumatizado. No quiero ser el pterodáctilo picoteado y segundón de la playa. Es absurdo llegar a esos extremos de soledad sexual no deseada. Sería muy estúpido cuando hay tantas playas a las que acudir.

04 abril 2005

La vida está sobrevalorada

La vida está sobrevalorada


La película “Mar adentro” ha dado mucho que hablar y sigue haciéndolo. Al margen de su valores cinematográficos, trata un tema que si vemos “Million Dollar Baby”, la magnífica película de Clint Eastwood igualmente “oscarizada”, está de rigurosa actualidad. Y es que el derecho a morir cuando a uno le dé la gana ya no es un tema tabú y hasta se premian las obras artísticas que lo tratan con mayor o menor gracia.
Pero el tema que quiero tratar es casi una vuelta de tuerca a este asunto. Tanto Ramón Sanpedro, el señor tetrapléjico de la película de Amenabar como la joven boxeadora de la cinta americana están atrapados en un cuerpo que es como un infierno para ellos. La expresión “calidad de vida” para estas personas es como un chiste de humor negro, negrísimo. Cualquier espectador o una buena parte del público puede entender que prefieran morir definitivamente a seguir siendo muertos que respiran. Pero antes de la película me sorprendió un anuncio publicitario de Sanitas dónde la gente lloraba sin ton ni son en todos los lugares y que nos preguntaba a todos: “¿A quién vas si te duele el alma?” Hablaban de uno de los males más seguros de las sociedades civilizadas: la depresión.

A veces la vida de una persona aparentemente sana también puede ser un infierno. No le ilusiona nada, todo lo que le rodea es hostil, no quiere comer, apenas duerme y lo hace mal, está cansada, sólo quiere llorar y morirse(tal vez esa sea la única ilusión del depresivo). En Grecia lo tenían claro, si te desagradaba la vida, podías acabar con ella. El suicidio para los griegos, como para los japoneses, no era el terrible pecado en el que lo convirtieron los católicos.
Bien es cierto que muchas depresiones responden a estímulos externos y situaciones desgraciadas que con el tiempo pasarán y se llevarán consigo esa depresión. Hay muchos suicidas que se perdieron verdaderas orgías de placer por no haber tenido la paciencia de sobrellevar una mala racha. Pero no es menos cierto que la vida, si se la observa con atención está plagada de momentos que no nos hacen felices: el trabajo(casi siempre suele ser el rey de tus peores momentos), las preocupaciones por el dinero, las esperas en los transportes públicos, los desamores(otra infelicidad poderosa y asesina), la insatisfacción, el aburrimiento, el miedo, una gripe que no se va y se encariña contigo, una discusión familiar, un atraco a mano armada, mirar el telediario y pensar demasiado sobre lo que ves... La lista es interminable. Pero sí, ya veo a la objetora entre el público. Con una sonrisa beatífica me dice que la lista de cosas y hechos hermosos en la existencia humana son interminables y superan a mi lista de lo malo. Pues que se meta su lista en... sus libros de autoayuda. Porque a mí no me ayudan nada. Cuando sientes que la vida es un infierno no hay consuelo posible. Bueno, sólo un par: un buen antidepresivo o un polvo salvaje (más lo segundo que lo primero).
Sócrates, Séneca, Cleopatra, Hitler, Hemingway... La lista de celebridades suicidas sería interminable. Muchos de ellos obligados por sus semejantes, otros por las circunstancias que se les avecinaban, algunos porque ya no valoraban su vida y lo que veían en el espejo les desagradaba ¡Tú que habías sido tan seductor, amigo Hemimgway! En cualquier caso no creo que la vida sea lo más valioso que existe. Lo es si tienes una mansión con quinientos baños y todo lo que deseas a tus pies(y además disfrutas con tenerlo, ojo). También lo es si no tienes nada pero eres tan gilipollas que te lo pasas de miedo con cualquier tontería, exactamente igual que un perro juega con un balón durante horas sin cansarse de hacer siempre lo mismo. Pero desde luego, en el mejor de los casos, incluso eso es efímero. La vida es tan valiosa como queramos que lo sea. El suicidio es un derecho y la eutanasia debería ser factible para todos, incluso para aquellos que no tienen ningún problema físico pero el cerebro no les deja vivir con plenitud su vida(claro que primero sería recomendable probar a llamar al teléfono de Sanitas). De todos modos, si no se suicida uno, será el tiempo quién te elimine. Y da igual vivir diez que ochenta años, siempre vivimos en presente. Cuando te llega el final no lo acoges mejor por haber disfrutado más o haber experimentado grandes eventos. Ni peor tampoco...
La vida no sólo no es valiosa. En ciertas ocasiones es un engorro. Pero no estoy haciendo una apología del suicidio, ni mucho menos. Sólo una apología del hacer lo que a uno le de la gana. Y de que la sociedad entienda mejor a los suicidas crónicos.
La muerte en primera persona es más hermosa que la vida sin ilusiones. ¡Y mucho más valiente!

02 abril 2005

Cuando nos amemos como animales...

La letra de la canción de Sabina se quedó incrustada en mi cerebro cuando la escuché por primera vez. Solemos disfrutar más escuchando aquello que ya sabemos que lo que no hemos visto nunca y nos parece extraño. Y es que siempre estuve de acuerdo con esa frase. Esa es la tesis principal de mi vida, el lugar hacia el que me encamino como hedonista confeso(un hedonismo que si bien tiene mucho que objetar al de Epicuro, guarda parecidos más que cercanos con él). El amor animal como una posibilidad de felicidad carnal, en realidad de felicidad. Ya lo decía Erasmo: “El delirio de los amantes es la felicidad suprema” Pero eso sí, tiene que ser un delirio auténtico. Nada de perderse en paréntesis como el recuerdo de que se ha de pagar la factura del gas, de que nos van a ver aquí dónde no deberíamos estar, de que... Si se folla, que se folle con ganas y sin pensar. La razón, una “virtud” tremendamente sobre valorada hace más daño del que ayuda. Es ponerse a pensar en si le estás gustando a tu compañera, o si realmente te quiere, o si resistirás todos los “asaltos” que te pida... Y la erección se nos muere sin remedio(las mujeres pueden buscar el equivalente en vulva).
El escritor Jorge Bucay explica el caso de un tipo preocupado por el tiempo que podía estar “serruchando” con una chica al que se le aconsejó: “Si no piensas que has de tener una erección y solo piensas en lo bien que lo pasarás serruchando, tendrás una hora y media de erección”. No sabemos si serruchó, cogió o fornicó durante todo ese tiempo pero la idea es estimulante. Amar como animales. El goce por el goce. Los animales no piensan y les va muy bien(salvo cuando caen en una trampa para lobos y putadas varias creadas por el hombre, el más infeliz de todos).
Mario Vargas llosa nos habla de Gauguin en un magnífico libro dónde sabemos que el pintor se fue a Tahití huyendo de las convenciones y allí, disfrutando del sexo salvaje, no quiso más occidente. Occidente para su abuela(Flora Tristán) debió decir mientras una bella salvaje de piel tostada se introducía su alegre aunque algo sifilítico miembro en la boca.
Algunas historias de Pedro Juan Gutierrez, el escritor cubano, nos muestran una Habana sexual dónde son más importantes los olores, el sudor, la carne que las sofisticadas lencerías occidentales o los refinados perfumes burgueses. Así leído queda de lo más resultón. No sé si la realidad sería tan convincente pero desde luego dan ganas de entregarse, al igual que el autor, al sexo perpetuo y antihigiénico del que nos habla en sus novelas. Es como Rocco Sigfredi pero sin cámaras. Un paraíso masculino el que se dice que han creado las hembras cubanas. ¿Será verdad? Después de la pregunta el alma quiere saber más, en realidad quisiera comprar un billete para Cuba ya mismo.
Y hablando de turismo sexual, podemos escuchar la voz del polémico escritor Houellebecq que dice que los países desarrollados tienen carne que ofrecer pero son pobres y los países ricos tienen dinero pero les falta esa pasión de los cuerpos. La transacción comercial le parece justa. Te cambio nuestros coños y nuestras pollas por la billetera. Y todos felices. Sería justo si todo eso no se pervirtiese. Además, la prostitución estropea un poco el ideal animal al que aspiro.
¿Qué ocurrió con nuestro cuerpo? ¿Cuándo se convirtió en el enemigo? ¿Cuándo dejamos de disfrutar simple y llanamente del sexo sin complicaciones? Pues parece ser que con el Renacimiento. Antes de eso, todo era alegría y por no condenarse, ni se condenaba la pederastia. ¿Era una época más feliz? Depende de para quién. Yo no estuve allí. Hay ciertos detalles que me atraen y me hacen creer que sí porque se follaba bastante. Luego está el tema de que también se “moría” bastante y toda mi nostalgia se viene abajo. En cualquier caso había restricciones, siempre hemos condenado una u otra faceta de la sexualidad. Los romanos condenaban la sodomía, el hacerlo con la luz encendida, el dejar que la mujer cabalgase al hombre... Las felaciones estaban condenadas en el siglo XVIII(aunque no creo que existan siglos dónde los voluntariosos héroes del sexo no hayan hecho lo que les ha dado la gana), la sodomía se aplaudía en Grecia... La moral se parece mucho a la moda: cambia con los tiempos pero siempre hay un atajo de idiotas que se la cree.
En fin... Que ya estamos en el siglo XXI y a pesar de lo lejos que creemos haber llegado, todavía es difícil llegar a un lecho dónde una pareja se entregue plenamente, lo dé todo, no haya otro motor en su vida que el de la piel y el de hacer un buen cóctel con sus fluidos más íntimos. Así nos va. Avanzamos muchísimo en tecnología armamentística mientras que todavía no se ha inventado el elixir de la erección perpetua o la vagina insaciable.
En fin... Yo, como Gauguin, me voy a buscar el sexo más animal.
Claro que en mi caso, soy alguien que no pinta nada.