17 agosto 2006

Más subvenciones para el Insbot

En Bruselas han tenido una idea magnífica. Con un presupuesto de dos millones de euros han creado el plan denominado señuelo. Se trata de crear una cucaracha robot. Esta, rociada con feromonas como las que segregan las cucarachas auténticas, debe engañar a sus víctimas. La idea es que el pequeño robot entre en una colonia de esos repulsivos seres que no despiertan el cariño de nadie, ni siquiera de los más degenerados, y se comuniquen con ellos. Después de esto, el pequeño robot deberá cambiar el comportamiento de esa colonia, la desviará hacia núcleos no habitados por personas que chillen, vomiten al verlas o tengan pesadillas por culpa del más odiado de los insectos. La “misión imposible” del pequeño animal tecnológico nos llena de esperanza. Un mundo más hermoso sin insecticidas que contaminen el ambiente se podría hacer realidad. Estamos entrando en la era de los biopesticidas(aquellos que respetan la ecología y eliminan plagas sin afectar el medio ambiente) pero también de la tecnología.

Lo curioso del llamado Insbot es que no engaña a ningún humano. Es un cubo con chips. Pero las cucarachas no lo advierten. Ellas sólo huelen sus feromonas y ya le aceptan entre su grupito. A su manera parecen majas, integran fácilmente a los extranjeros. Pero lo cierto es que no es una cuestión de civismo insectil. Es mera y absoluta estupidez. Estos insectos que nos aceleran el corazón en verano son muy sensibles a los olores pero visualmente son unos negados. Se comunican con sus propias pestilencias.

El Insbot puede enviar datos a un ordenador que registrará en su programa informático los trayectos de las cucarachas. Luego, en un simulador reproducirán sus reglas de desplazamiento y de comportamiento. El cerebro del Insbot llevará en su diminuto cerebro dicha información. Es el espía perfecto. Debemos arrancarle los secretos a ese enemigo antes de que ese enemigo llegue hasta nuestras cocinas.

¿Defectos del plan? Las condiciones extremas dónde viven esas pequeñas guarrillas y las pésimas temperaturas pueden afectar al Insbot. El baño de feromonas tampoco dura demasiado, no parece un perfume de los buenos. Se necesitan cinco aparatos de esos para controlar una colonia de 20 cucarachas y son caros, muy caros, más que un televisor de plasma. Pero se investiga para paliar esos problemas. Aunque tengamos que rezar por ello en una era tecnológica, merecerá la pena el invento si funciona.

No es una cuestión de venganza. No me importa que sigan vivas. Pero que sigan vivas en otro lugar dónde yo no esté.

Creo que es un trato justo.

2 comentarios:

Ozymandias dijo...

Pues en algún sitio leí que tus amigas las cucarachas son uno de los seres sobre la faz de la tierra con más éxito evolutivo. De hecho no han cambiado en millones de años, se han adaptado y siguen proliferando sin problemas. Se adaptan y hacen resistentes a los insecticidas e incluso soportan niveles de radiación que exterminarian a cualquier ser vivo. Te dijo esto para que duermas tranquilo...porque van a ganar ellas.

Houellebecq dijo...

Nada que no sepa. Pero creo en el ser humano. Al menos en su capacidad destructiva.