11 junio 2009

Estoy aquí, en...

Cada una tiene su olor característico. El de esta no lo recordaba. Hacía muchos años que no regresaba a su esencia. Creo que de todas es mi preferida. Y el reencuentro ha sido delicioso. La he notado cambiada pero solo para mejor. Como si se hubiese arreglado más solo porque yo venía. Las horas del viaje en carretera y el monótono paisaje rural español han valido la pena. He notado su sonrisa de bienvenida por todo el cuerpo. En unos segundos es como si los muchos años transcurridos se hubiesen evaporado. Aunque a la vez ha sido irreal. El cansancio se sumaba a la novedad y a que llegué de noche para hacerme sentir como en un sueño.
Aproveché el golpe de adrenalina para besar con mis pies sus calles, para dejarme acariciar los oídos con el sonido de su frondosa vida noctámbula, para hacerle el amor a la ciudad que sin haber sido nunca mía ni yo suyo, quiero como a ninguna (con perdón de Florencia y de las que desconozco).
Estoy en Madrid. Y de momento no quiero estar en ningún otro sitio.
Llego para no perderme la feria del libro.
Qué apropiado.

3 comentarios:

LISSI dijo...

Bonito reencuentro con la capital.Yo tuve uno asi hace un año y los disfrute muchisimo...Madrid...mmm ya va siendo hora de hacer una visitilla...y aunk parezca una brutalidad (por el calor y eso) en verano es adorable...pork solo esta ella...sus pekeños invasores o no estan o estan adormecidos.
K tengas un feliz ocaso vacacional y un retorno relajado...
PD:Intento escribir y actualizar mas amenudo...pero dependo de cuando me da el momento posesion...yo escribo solo por impulsos.Pero gracias por pedir k lo haga eso me hace sentir k te interesa un pokillo lo k sale de mi anarkika mente .:)

Angéline dijo...

Yo empecé mis viajes a la feria de Madrid con un plantón, hace unos años. Quedé allí con alguien que me importaba mucho y sencillamente no apareció. En su lugar me llegó una versión distorsionada y petulante de aquella persona (un escritor) y tuve que aguantar su divismo hasta que me cansé ya de madrugada y lo planté junto a su borrachera cerca de un puente. Al día siguiente la feria fue sólo para mí, en lugar de compartirla como habíamos quedado, y mi primer año por aquellas casetas se repartió entre la soledad que me producía ver ese mundo en solitario y la euforia pueblerina de no haber visto nunca en la vida tantos escritores frente a mí. Repetí al año siguiente, y al otro, y así desde 2005 y siempre he visto cosas muy interesantes en esa feria (algunas patéticas pero interesantes también) pero nunca he podido quitarme de encima esa soledad que me acompaña incluso yendo con gente. Será que a ninguno de mis amigos le gusta leer y no entienden mi efervescencia interna o será que hay sucesos que le marcan a una. Este año no quise ir porque era muy probable que me coincidiese allí uno de los últimos cólicos que me han reventado las entrañas desde marzo y por esa soledad, esta vez no habría podido soportarla. Y fíjate cómo son las cosas que decidí no volver a la feria de Madrid en un tiempo, hasta que solucione esa cuenta pendiente en algún otro lado y el próximo año elegiré una por España, vuelta a empezar, a lo que tú dices, conocer el olor, la luz, tomarle el pulso a un lugar desconocido y curiosear sus sonidos, sus gentes, verla en su esplendor. Y si coincido con algún concierto interesante, dos por el precio de uno. Saludos Houellebecq, hoy cálidos aquí, espero que el sol me abrace de una vez.

Houellebecq dijo...

Estoy haciendo cálculos y parece que devimos compartir esta feria. En el siguiente post es cuando encontré a uno d elos escritores que leía por casualdiad allí y conseguí su firma y alguna anécdota. El placer pueblerino del que hablas es también placer infantil que nos puede asaltar a todos con un hecho u otro. yo he sentido todo eso en algún viejo Sant Jordi o en esa misma feria también, la de este año en el que estamos siatuados, el 2009. Lo he ido perdiendo porque bueno, porque al final todo son como actos repetidos y apalbras y gestos que me dan la sensación de vieja sensación ya gastada y raída. Los escritores me estimulan más sobre el papel, ya lo sabes (aunque algunos en directo son geniales, conozco unos pocos).
Me resulta graciosa tu anécdota del escritor del plantón. No sé si se puede ser divo y buen escritor a la vez. Si estás muy pagado de tú y no dudas te apreces a los mesías. Tu mensaje puede ser basura pero no lo vas a cambiar porque crees firmemente en él. Tampoco crecerás como escritor porque pensarás que todo lo que haces viene acompañado de la genialidad. Merecía ese plantón seguramente. La verdadera inteligencia viene acompañada de autocrítica. Es una de las pocas verdades de las que no me sacarás fácilmente si lo intentas. Es el "sólo sé que no sé nada" de Sócrates aunque más suave. Interesante comentario para tan poco post.