24 agosto 2010

Dos sobre tres

Me preguntó qué leía en la parada del autobús. En una mano llevaba una bolsa con libros de una amiga y en la otra Borges. Me quedé parado. No la conocía pero no estaba mal. El cabello ondulado y castaño parecía acaparar todo el humo de los incendios de este verano (pero sólo era el de los cigarros). Por cómo articulaba también estaba borracha. Yo no podía decirle que leía lo que leía porque a ella no le importaba. Eso era evidente. Le dije que algo sobre fantasía. Ella se rió. Luego llegó el autobús. Había mucha gente. Estábamos de pie. Yo me apoyaba en la barra. Ella dejaba caer su espalda sobre la mía. Me convirtió en una especie de colchón vertical. Yo seguía con mi libro pero ya no leía nada. Sólo interpretaba a uno que lee. ¿Te molesto? Me preguntó. La miré mejor. Le dije que no pero mentí un poco. Me incomodaba.
El maquillaje corrido le hacía más negros los ojos en las comisuras. Había llorado en algún momento de la noche. O en todos. Tenía los ojos hinchados por un dolor superior al de las hostias. Así que cuando me preguntó si la acompañaba a casa que estaba a diez minutos de casa y le daba miedo no le dije lo que pensaba: debería darte el mismo miedo que te acompañe un extraño. Pero claro, un extraño con libros debe parecer menos amenazador.
Caminamos hasta su barrio. Mucho mejor que el mío. De lo mejor de Barcelona. Qué confirmación de que ser pijo no te da la felicidad. Ella habló incoherencias y yo la escuché haciéndole creer que la entendía. Sólo entendí que su edad eran 26.
El portal de su casa estaba abierto. Llegamos hasta su escalera en el primero. Allí me pidió un momento más. El que le costó no encontrar las llaves de casa. Le pregunté si vivía con sus padres o alguien. Me dijo que sus padres estaban en un apartamento en la playa. Me dijo que la acompañase un poco más y que cuando se le pasase el mareo ya llamaría a alguien que le podía dar las llaves. Así que hablamos. Me volvió a preguntar por el libro y volví a no responderle. Comenzó a fumar y me contó una historia sobre un hombre malvado. Creo que era el responsable del desastre en su maquillaje y hasta el de su borrachera. Al cabo de un buen rato, cerca del amanecer y cuando me hablaba de otra tontería se paró en seco, me miró, dijo algo así como “que  se joda” y se me tiró encima y me dejó más catatónico que en la parada del autobús. Sentí su lengua mezclada con alcohol jugando con la mía. “Eso, que se joda”, pensé yo que seré tonto pero no tanto y que sí, esta chica sí que me gustaba. Lo curioso es que en los últimos tiempos no consigo que si hago algo con una mujer no esté borracho uno de los dos. Pero mejor ella. Cuando le toqué con el dedo corazón entre las piernas descubrí con sorpresa que su flujo era más rápido que mis erecciones.
Como no la conocía y todos tenemos un pasado y el suyo no lo conocía y el mío se me está olvidando busqué un condón en la cartera. Entré con las mismas ganas con que ella me esperaba. El sexo es coquetería. Crece el deseo cuando ves que el otro te desea. Y ella parecía desearme. Aunque fuese un deseo etílico. Ella se fue primero y luego llegué yo. Acabamos sudados pero felices. Tanto que no tardó en llegar la segunda parte. No era la primera vez que lo hacía en los escalones de un rellano. El que se me clavaba en los riñones me ha dejado más huellas que sus uñas. Pero casi no lo sentía. El mundo dejó de ser un rellano para transformase en unos rizos castaños ahumados y una boca alcohólica.
Mientras esperábamos el tercero vi que nos habían observado. Una cucaracha que no entendía de barrios pobres o ricos. Mi mayor fobia. Mi compañera comenzó a gritar. Yo me quedé petrificado. No hubo tercera parte pero yo esa noche sólo esperaba tumbarme en la habitación de casa y recordar la agradable cena que había tenido con una amiga. Puede que leer. No estaba como para quejarme a la vida cuando por esta vez me había dado más de lo que le había pedido.
Mi compañera “encontró” las llaves y me dijo que me fuera en silencio(cuando era ella la que había gritado antes), que podía despertar a sus padres. No importa, le dije. Para según qué cosas no importa que me mientan.    

18 comentarios:

MEME dijo...

Me gusta tu forma de relatarlo se puede sentir todo en el ambiente uffff que calor a estas horas....
Aunque el sexo solo por sexo no sea algo que se adapte a mi forma de vivir, aunque luego están las circunstancias de cada persona que respeto y es mas tu historia suena muy excitante y tentadora.

Joder siempre las pu...as cucarachas estropeándolo todo, también son mi mayor fobia cuando veo una salen de mi boca todas las palabrotas habidas y por haber dedicadas a ella las odio a muerte.

BESOS Y BUEN DIA

Houellebecq dijo...

Estoy hecho de contradicciones. Desde este blog he dicho siempre que tampoco me gusta el sexo por el sexo y sin embargo y por esta vez he caído.
Lo siguiente que odio despues de las cucarachas es el verano intenso que me las trae y me hace sudar.

POEM dijo...

tu escrito está lleno de perfumes y de soterrado deseo desencadenado por el azar de la crueldad "abía llorado en algún momento de la noche. O en todos. Tenía los ojos hinchados por un dolor superior al de las hostias."(mmm qué gusto leerte esto...)

"El sexo es coquetería. Crece el deseo cuando ves que el otro te desea. " pensé q era una impresión mía q nunca comparto con nadie me gusta leerla en ti

tiene cierto humor porque me he reído tal vez por que tienes algo tierno describiéndote en esta situación

Houellebecq dijo...

Poem, comentarios como el tuyo le suben a uno la moral. Y además has cogido una de mis frases más sentidas del post, la del deseo.

LISSI dijo...

Vaya veo que el verano tampoco te sienta tan mal!
Yo tampoco soy partidaria del sexo por el sexo pero tu historia esta cargada de erotismo que refleja la temperatura que nos invade.
Alguna vez lo probe , esta claro,sino no podria opinar sobre ello pero nunca tuve o hice por tener la capacidad para expresarlo como lo has hecho tu.Se vive.
Y bueno nada que decir de las cucarachas...ighhhj hasta el nombre suena mal.
Espero que aunque puedas disfrutar de esas pequeñas incursiones furtivo-sexuales tambien te vuelva a llegar el momento que te deleites (y porque no tambien a nosotros con tus textos) de otras mas cargadas de sentimientos en los que puedas volcar toda tu persona...ese es el sexo que mas se disfruta y que por desgracia ,si sale mal, mas duele.
Uff espero no haber sido aguafiestas y haber enturbiado tu excitante recuerdo con mi comentario.
Que tengas un buen final de verano y un feliz comienzo del fresco...que llegará...o eso espero.
Un beso

Mario dijo...

Creo que a los dos nos gusta relatar lo que nuestros cuerpos van viendo, mientras anda una calle, mientras transitan una historia...
Y los dos, de alguna manera, necesitamos contarlo... porque si no, reventamos... y no es bueno que el hombre reviente solo.

Un abrazo.

Mario

urbanoyhumano dijo...

Casi dos años son pocos leyéndote.
Un abrazo querido Houell.

Labios alcohólicos han besado a los más perros. Hoy, todo ha cambiado - un poco sólo -.

Houellebecq dijo...

urbanoyhumano- Probablemente casi un record leyéndonos en este mundillo tan relativamente joven. Y lo que queda (espero).

Lissi- Y hablando de tiempo de leernos, lissi. No, no me has aguado la fiesta porque ni siquiera la tenía proyectada. Ya digo que he tenido más de lo que he pedido. Y además, han quedado algunas anécdotas después de ese episodio que iré desgranando aquí. Espero no disfrutar tanto de estas incursiones rápidas y sexuales y furtivas y sí de otras más, bueno, como esas que dices con sentimeintos (esas en las que el sexo se disfruta más, te doy la razón al cien por cien). Claro que no es cuestión de razones. No condeno a los que disfrutan del sexo de una noche. Que cada uno elija el plato que más le guste. Yo esta vez he cogido el único menú de la carta. A falta de pan...

neko dijo...

Parece que aquella fue una buena noche! :)

Yo si soy partidaria del sexo libre y sin complicaciones, es un placer sano y barato, no le veo nada de malo.

Me ha gustado mucho tu manera de relatarlo, hay frases geniales escondidas en el post!

***Vanessa*** dijo...

Veo q llevas un verano de lo más interesante, y eso que no te gusta el calor!! Que tiemble el otoño!!Jajaja..
Besos.

***Vanessa*** dijo...

Casualidad, alcohol, compañía, deseo...En cualquier caso, dos personas solitarias deseando ser encontradas.
Besos.

reltih dijo...

full historia, bacaneria de relato. me tramo.
un abrazo

Recuerdos perdidos dijo...

¡Dios! El deseo en su esto más im-puro. ¡Qué dolor de riñones!

Me gustó leerlo.

Un saludo.

Ŧirєηzє ✿ܓ dijo...

interesantes e inspiradores historias...
seran reales?

si lo son eres una persona afortunada

:-)
saludos...¡¡¡¡

Houellebecq dijo...

Sí, suele ser real lo que narro pero no siempre soy afortunado. No es agradable estar siempre en mi piel. Y Vanessa... mi verano, está siendo aburrido salvo un par de "accidentes". Aquí parecen más grandes porque les dedico bastantes palabras(y ojo que intento escribir cortando el relato y sacando frases que sobren pero ni por esas). Espero que el Otoño sea mejor.
Recuerdos... Todavía tengo un par de hematomas dibujados en la piel por culpa del escalón pero el balance de lo bien que lo pasé sigue siendo bueno. Saludos a todos. Tengo que contárselo por teléfono a mi gran amiga Lamed...

Houellebecq dijo...

Por cierto, gracias po hacerme sentir afortunado con vuestros comentarios pero no lo soy más que cualquiera de vosotros que me lee. Puede que incluso mucho menos, ja,ja.

Kuyen dijo...

Houellebecq, me produce satisfacción significar las palabras en virtud de lo descubierto y aprehendido hasta ahora...PaseaNdo por tu espacio me fundo en esa cotidianidad que cifras entre líneas me quedo a reposar el ázar y simplemente, imagino.

ESGARRACOLCHAS dijo...

A veces todo parece encajar: Momento adecuado, lugar adecuado y un condón en la cartera;no siempre hay un condón en la cartera, aunque siempre hay cucarachas en las escaleras y no todas las veces son insectos.
Me ha gustado mucho tu relato