27 junio 2012

En verano sí soy hostil


La mañana de ese Sábado había tenido una mala discusión con mi cuñado sobre ese tema. Yo le había demostrado sin dudarlo que me estoy transformando en lo que siempre he sido pero que ahora ya ni siquiera oculto: una persona tan indiferente a todo que tal vez por eso es capaz de cometer una barbaridad. Aunque no debe cundir el pánico, sólo mantengo una guerra de buzones rotos y pegamento en la cerradura del maletero del coche de mis vecinos.
Tomábamos café él y mi hermana cuando charlábamos sobre la obligatoriedad o no de visitar a la familia de la persona a la que amas, de por qué yo nunca quise visitar a a la familia de L..Mi cuñado veía esa actitud como un desprecio en toda regla. Pero yo no me callé mis pensamientos como otras veces. Se me debió haber subido el café a la cabeza. Creo que fui duro con lo que le dije:
  • Eso es porque tú tienes el espíritu de la colmena. Te lías con una persona y la amas junto a su familia porque no crees en el espíritu individual. Esa persona no es esa familia y esa familia no es esa persona .Del mismo modo que dos hermanos que se parecen pueden ser guapo y feo respectivamente, la sangre de tu sangre puede tener una forma de ser y una perspectiva que no tienen nada que ver contigo. Tu puedes ser adorable y tu familia no y viceversa. Pero no es ese el único tema. En la vida nos llenamos de obligaciones estúpidas unidas a las inevitables. Inevitablemente tenemos que trabajar pero no quedar con la familia de nuestra pareja cuando a lo mejor prefieres estar en tu casa cascándotela o viendo la televisión. ¿Falta de respeto? También lo es ir a ver a esa suegra que no conoces y sonreírle y de algún modo mentirle porque esa sonrisa es falsa y tú quieres estar lejos de ella. A mí no me gustaría que llegado el caso mi sobrina tuviera quince años y un novio y yo tuviera que hipotecar su tiempo de pareja porque siempre hemos tenido la costumbre de quedar los Sábados. No me gustaría retenerla contra su voluntad en casa. Me gustaría tenerla cerca de mí plenamente sincera y cuando a ella le vaya bien, no por compromiso, maldita palabra.
  • No me convencen tus argumentos. Hay una moral. No es moral lo que dices. Para mí sí le faltas el respeto a la persona con la que estás. Se lo faltaste a L. por no haber querido conocer a su familia. Y seguro que te pierdes conocer a gente muy interesante así.
  • Su familia vive en Sudamérica. Eso me salva un poco. En el mundo hay miles de millones de personas que ninguno de nosotros va a conocer nunca. Cuando me compré la televisión por cable no hacía más que sentir que me perdía algo en algún otro canal y en realidad no veía entero ningún programa. Prefiero conocer a unos cuantos elegidos a fondo y no a unos centenares de manera superficial y no tener más que confianza para hablarles del tiempo o temas cautelosos.
  • Eso no es así- mi cuñado sacudía la cabeza pero regresaba a los argumentos de la moralidad que a mí no me servían porque la mía no era ni será nunca la suya. Y porque mi moral se fue por el desagüe de la citada indiferencia. Recordé la misma sensación de vacío frente a los cadáveres de mis familiares. Vivimos en una sociedad laica dónde la mayoría se hacen llamar ateos. Incluso mi cuñado. Pero a la hora de la verdad van a rendirles sus respetos a los muertos. Los funerales para mí siempre han sido una medida higiénica. Si eres ateo no crees que en la carne en descomposición haya alguien. Hasta regalarle flores es un gesto hueco. Puedes llorar su ausencia por el vacío que te deja y no será una cuestión de respeto ni de moral, será de emociones. Y si no le lloras pues es lo que hay. Es un error forzar el dolor por alguien por quién no sientes nada. Pero mi cuñado seguía horrorizado- Pero es que la vida es así, siempre hay que hacer cosas que no quieres. Se necesita algo de sacrificio.
  • Sí, claro, eso dice la religión mayoritaria de mi zona geográfica. No sabía que tú eras religioso.
  • Es que no lo soy. No tiene nada que ver con eso...
  • Claro, claro, pues no me enseñes entonces argumentos tan endebles que responden más al subconsciente y a lo que aprendiste en la infancia que a convencerme a mí- estuve nuevamente duro con lo de la endeblez pero es que mi cuñado se estaba pareciendo a esos interlocutores de Sócrates en los diálogos de Platón, meros comparsas para hacer que el maestro se luciera. Nada de rigor como conversador.
Bueno, resumo. Que por la tarde discutí con mi sobrina porque me rompió un disco duro. Que poco después mi hermana me traicionó diciéndole a mi madre algo que no debería decirle. Que yo corté con ella y mi cuñado por temas que no vienen al caso(y castigué a mi sobrina con nueva orden de alejamiento de mi piso). Que es verano y no es bueno tenerme cerca.
Que charléis en vuestras cafeterías sobre temas más agradables y que hay ciertas verdades privadas que no necesita saber todo el mundo.

22 comentarios:

aina dijo...

Aunque odiara a mi familia política, sólo por el hecho de que a mi pareja le hiciera feliz...iría a visitarle y, además, sonreiría.

Esto con tu cuñado Eres un tipo hostil.

Pilar dijo...

Será el calor, que te acelera y las ganas de discutir, pero hostil, hostil es mucho decir.

Besos refrescados

h i l i a dijo...

estoy casi totalmente de acuerdo contigo: hacer el paripé por hacerlo, pues no. como bien dices, ya bastantes obligaciones tenemos en el día a día como para cumplir con las de "quedar bien", pero también creo que a veces hay que ceder un poco. no sólo eres tú y tú y tú, y mucho menos si tienes pareja. a veces a él/ella le hará ilusión que hagas cosas que a ti no te apetece y en ese caso supongo que se debe ceder. el truco está en mantener el equilibrio. nunca es fácil, claro.

muy interesante tu visión sobre los sueños sin cumplir y las expectativas. aunque me da que pensar que es casi mejor no cumplirlos y vivir de la ilusión.

Annie dijo...

Sergio creo que la mayoría de las veces la sangre sólo tira patadas!!!

En mi caso no soy muy allegada a mi familia política pero soy "muy familiar". No sé como explicar esta discrepancia.

Me aburren sobremanera las reuniones familiares, sobre todo las que son por compromiso, pero al mismo tiempo soy incapaz de faltar a alguna, incluso cuando mi adosado insinúa que no quiere ir (porque a pesar de ser su familia les huye como a la peste) me enfado con él.

Tienes mucha razón respecto a que una persona no es igual a su familia; en el caso de mi adosado por suerte es así y en el mío creo que también. Mi hermano y yo somos como el agua y el aceite.

A mí el verano también me vuelve un poco hostil, pero mas que hostil, creo que introvertida, debe ser este maldito calor...

Besos mágicos

ladamadelasnieves dijo...

Nadie está obligado a visitar a la familia de su pareja, como tampoco lo está, Sergio, a visitar a la propia. Ni a esperar fuera del trabajo con el coche cuando llueve a alguien que quiere (a pesar de sufrir un dolor de cabeza insoportable por un día complicado) para darle una sorpresa, ni a dejarle la cena preparada en el horno para cuando llegue cansado/a y hambriento/a de ese turno de noche tan agotador. Tampoco te obligan a abrazar con una sonrisa a un desconocido cuando detectas en él un momento de fragilidad puntual para darle ánimos, ni a cruzar a un ciego que se ha desorientado, ni a completar el importe que le falta a alguien en la caja de un supermercado cuando le dicen que no puede llevarse la barra de pan que quería comprar porque no le llega el dinero. Ni a aguantar los días “difíciles” de los compañeros que aprecias, cuando todo ha de ser “no” casi por sistema. Ni a llamar, visitar, incordiar, querer, ayudar a un buen amigo cuando ves que se va plegando en sí mismo hasta desaparecer. Pero a veces a tu pareja le ilusiona compartir algo contigo y si de verdad la amas, lo que realmente te hace feliz es que ella lo sea. A la indiferencia siempre le he visto un componente de egoísmo, la excusa para no implicarse, y otro de lástima, quien la practica no tiene la suerte de percibir al límite, no disfruta de las ventajas de sumergirse en ese mar de sensaciones que es para mí la verdadera esencia del ser humano, un tío vivo de altos y bajos que componen los medios. Entiendo lo de los funerales, para mí todo ese tinglado de Dios es algo sectario y no lo practico pero lo respeto en los demás, no entro en la iglesia ni asisto a los servicios pero entiendo que otras personas lo necesiten y si me importan estoy cerca de ellos, aunque no comparta sus ritos, y les espero en la calle o intento mitigar su pena en cuanto vuelven de un momento así. Creo que todo se reduce a un término, generosidad. Y que se nace con ella o te la inculcan, con suerte, durante la infancia. Sin embargo hay algo que me choca en este post. Ya conocía tu opinión sobre lo de visitar a la familia de tu pareja (porque lo habías mencionado en nuestra lectura de “De vidas ajenas”, de Carrère) pero no entiendo cómo siendo esa tu opinión te hace discutir. Quiero decir, cuando algo forma parte de nosotros, cuando nos define, no nos duele. No es algo que haya que pelear frente a los demás sino una evidencia, algo que da para enunciar y poco más. Cuando hay discusión (es mi opinión) es porque lo que pensamos no está muy afianzado, queda algún resquicio por controlar, tiene alguna fuga, y entonces es como una pelea a dos bandas, contra ti y contra los demás.
En cuanto al sol y el calor, como es algo que te hace vulnerable, quizá deberías buscarle algún lado interesante, hedonista, para disfrutarlo en lugar de sufrirlo. Es lo mejor que puedo desearte este verano, que disfrutes Sergio, como sea que lo consigas. Frente a eso, todo el resto se va diluyendo, incluso lo de ser un cascarrabias.

Un abrazo.

Angèline

Sergio dijo...

Aina: Sí, debo ser muy hostil y tu muy romántica. Pero yo no debo querer lo bastante porque no entiendo que ella me quiera hacer infeliz haciendo visitar a su familia. Aún así... Anoto tu punto para el cuñado. Vamos dos a uno y pierdo yo. Me encantan los retos.

Pilar: Sí, claro, a lo mejor definirme como indiferente choca con hostil porque no es lo mismo. Un beso.

Hilia: Es difícil mantener el equilibrio cuando soy un poco desequilibrado. Pero es que a mí según qué cosas me desagraan más que a otras personas. Estoy seguro de que es así. Veo gente que queda por compromiso y no le dule nada, van casi felices. Pero es que yo me hago un mundo perdiendo un tiempo tan, tan largo por compromiso y por reglas de un juego que no es el mío. Yo no le pido a nadie que se venga a mi mundo y me siga a mí por eso no entiendo que me quieran sacar del mío para llevarme al suyo. Obviamente he hecho muchas excepciones. Si no, estaría verdaderamente solo. Pero también es obvio que conviene acostumbrar a la gente a que no se acostumbren a tenerme para cualquier evento semiimportante o casual o porque sí porque yo no estoy para todos todo el tiempo, lo siento. Curiosamente hay gente que lo entienden en mi familia y en familias ajenas y cuando me ven aparecer lo celebran el doble que si fuera siempre. Entienden que mi esfuerzo puntua doble o mejor, que les debo querer mucho para abandonar mi batcueva y visitarles a ellos. Es como el comportamiento de las grandes estrellas pero sin haber pretendido nunca ser estrella ni nada. Todo lo contrario. Disfruto del anonimato y a veces de la invisibilidad. Saludos.

Sergio dijo...

Anne: Pensaba que serías la que estuviera más en desacuerdo y sí es así pero sin agresividad. De todos modos tu caso de me aburren las reuniones familiares pero soy incapaz de faltar a una es un argumento muy común. Le pasa a mucha gente. Estoy pensando que eso va contigo o con la costumbre de toda una vida. Yo a los diez años ya sabía aguar bien una fiesta a mis padres para que no me llevasen donde no quería. Con el tiempo se me acostumbró la familia y me siguieron viendo, claro, algunos me resultaban más como amigos que como familaires. Otros no y no iba. Luego comencé a saltarme bodas y bautizos y hasta entierros. Ya sólo voy a los muy cercanos y con la idea de que iré con buena cara. Si no, tengo una bula familiar que me disculpa estas cosas. Cuando acostumbras al mundo a algo, el mundo acaba por no enfadarse y respetando o semirespetando lo tuyo. A mi favor tengo que entre ellos se pueden visitar mucho en fiestas y demás pero también se putean mucho y se hacen trastadas. Yo eso no, ¿Ves? Ni engaños, ni trampas, ni puñaladas por la espalda. Ni siquiera cotilleo.

Sergio dijo...

ladamadelasnieves: Desde tu pueblo helado se podría esperar menos acaloramiento pero no es así. Me gustó tu principio de comentario aún sabiendo a dónde me estabas llevando y sabiendo que me tocaba rapapolvo al final. Y está muy bien traído lo de mi comentario de carrere porque lo recuerdo perfectamente y se me vió el plumero y si no era así, tú si lo viste. Pero todos tenemos nuestras motivaciones. Yo no puedo excusarme de algo que ya he explicado y has entendido muy bien. Pero sí me apetece anotar algo a lo que dices. Me veo impelido a que no imagines de más porque eso te puede equivocar un poco. Me gsuta que uses la palabra egoista porque sí, todos lo somos y lo somos por algo. Incluso los que son felices ayudando son egoístas a su manera, el cerebro altruista les aumenta la dopamina pero no voy a seguir por el rollo de la ciencia, no te preocupes. Yo, como dijiste una vez sobre tí, puedo ayudar a alguien sin saber por qué lo hago, sólo porque me nace hacerlo. Pero hay un artículo que leí una vez en Javier Marías con el que me identifiqué plenamente. El no estar en todos esos eventos a los que no quiero ir supone un gran egoismo por mi parte pero como en el artículo citado se decía má so menos que también los egoístas, a cambio, no molestamos a nadie como los demás nos molestana nosotros. Como sabemos lo que nos molesta y nos molesta tanto solemos tener más empatía, entendemos más a los otros y si no damos es muy posible que tampoco pidamos. Soy consciente que en el mundo tiene que haber de todo. Una sociedad montada con todos como yo sería espantosa. Pero mis necesidades no pasan por ir a todos los lugares que quiera llevarme mi pareja porque al final seré un gran infeliz a cambio de la felicidad de otra persona. ¿Por qué no hablamos del egoísmo de quién sabiendo que te horrorizan esas reuniones sociales vacuas te obliga a ir, te chantajea con dejarte? Yo por mi parte nunca he llevado a mi pareja a visitar a mis padres si no le apetecía. Supongo que no me pongo en el terreno general porque no tengo esa necesidad. Ni me obligan ni obligo.

Sergio dijo...

ladamadelasnieves:Lo de acompañar a la gente en los funerales es más de lo mismo. Yo tengo que respetar la religión de los demás pero los demás no tienen por qué respetar mi ateísmo. Claro, el ateo es un maldito cabrón que no se merece respetar. Yo no voy a los funerales a reirme de nadie. De hecho he visto alguno y tras comprobar que el ochenta por ciento de la gente estaba más triste que yo decidí abandonar el gran festival del dolor y el paripé. Ya le daría la mano a quién sufriese y eso si esa persona me importase algo.
En cuanto a sentirme feliz con la felicidad de quien quieres puede pasarme ocasionalmente pero la gente olvida y por eso fracasan, que para querer a los demás primero te tienes que querer a tí mismo. No voy a ser infeliz por la felicidad de nadie. La pareja no se puede entender como un todo homogeneo. Son dos personas que van juntas y en paralelo pero que sólo pueden sobrevivir manteniendo impoluta su individualidad(mi relación actual es tan larga que casi creo que tengo razón de no ser porque esa otra persona tal vez sea igual de rara que yo).
Yo no tengo que discutir con mi cuñado, él discutió conmigo. Yo estaba la mar de tranquilo y hasta quise cambiar de tema. Me temo que estas opiniones mías no las he improvisado ni son de ayer. En cuanto a la indiferencia es mi estado temporal. Uno en el que entro ocasionalmente pero por suerte no siempre estoy dentro, claro, estoy contigo, me perdería la vida y las emociones. Antes de cerrar el comentario y "como no quiero que te vayas así" te diré que no soy un león tan fiero como me he pintado. Que soy culpable de esos egoísmos y esos desplantes es cierto(pero mira el comentario a Anne y verás que hay quien se lo va tomando como algo natural y ya ni ofende y hasta he recibido confesiones de familiares que dicen que les "gustaría ser como yo", no sé, supongo que querrán decir algo bueno aunque suene mal), pero en caso de emergencia y verdadera necesidad he claudicado y sigo claudicando y lo hago sin traicionarme a mí mismo porque a pesar de todo siempre me ha gustado la palabra flexibilidad. Saludos.
P.D. Gracias por los consejos contra el verano. No todo será malo pero debo activar ya mis protocolos de seguridad o sucumbiré a estos tres meses.

ReltiH dijo...

BUENO, A VECES UNA SE ENROLA CON UNA MUJER O CON SU FAMILIA DE ELLA. FULLL TEMA.
UN ABRAZO

ladamadelasnieves dijo...

Sergio, no necesitas convencerme de que eres un buen tipo. Si no lo creyera no vendría a tu página a leerte, ni me divertirían tanto tus comentarios mordaces y tan frescos a veces. Creo que en este año y medio que llevamos escribiéndonos entre la nieve y la hostilidad he visto una buena parte de ti y no sólo sé que no eres un león tan fiero como te pintas, a pesar del cenicero, del episodio en el metro y otros arranques que te han dado, sino que a veces siento una auténtica ternura leyendo algunas frases que esquinas, hay mucho en ti para revolverte el pelo con cariño. Por otra parte, tienes más información de la que das y por eso nos equivocamos a veces al opinar. Es muy distinto que tu pareja te pida que le acompañes puntualmente a algo, sea lo que sea, a que te chantajee con dejarte si no haces lo que quiere. Sinceramente, a una persona que hace eso, yo no sólo no le acompaño a ver a su familia sino que no la quiero volver a ver delante en mi vida. Parece que te has tomado como algo personal lo del egoísmo, no deberías. Lo mencioné solo porque forma parte de mi concepto de la indiferencia, una cualidad que me da mucho que pensar. Lo del rapapolvo me ha hecho gracia, no era mi intención.

Un saludo,

Angéline

Daltvila dijo...

Ufff! Un tema espinoso, sin duda...

Me ha gustado tu planteamiento y tu forma de contarlo, como siempre, pero ahora mismo estoy tannnnnnnn cansada, que volveré otro rato con la cabeza más despejada.

Un abrazo

*me alegra que hayas actualizado

Sergio dijo...

Reltih: Un abrazo. Si no estás de acuerdo lo puedes decir libremente,ja,ja. Este post es de los que no pueden ser de gusto general, habla de rarezas.

Sergio dijo...

ladamadelasnieves: Lo que no deja de sorprenderme de tí es esa memoria tuya que te hace recordar episodios o detalles de un episodio más o menos lejano. Leer mucho y escribir parece que te pone en forma esa parte del cerebro aunque tú ya tengas tendencia a eso. Y lo de convencerte... Sí, ya, decir que doy muchas explcicaciones es quedarse corto para alguien que tiene que escribir un comentario de blogger en dos partes porque no le dejan incluir todo ese tocho en una. Por cierto, los arranques del cenicero y el episodio del metro son tan inevitables como lo impredecible d ela vida pero he comprobado que se tienen que dar muchas circunstancias para enfadarme hasta ese extremo, cada vez más. Y desde el cenicero ni se han dado. Incluso he tenido la fuerza de ánimo para soportar la suela de mi vecino en mi cara mientras preparaba mentalmente una denuncia cuyo juicio parece no llegar... En fín. Sigo de vacaciones y se nota. Próximamente, la última boda a la que asistí como invitado. Saludos.

Sergio dijo...

Daltvila: Pues he actualizado a duras penas porque estoy peso pero quería escribir y tenía tiempo. Saludos y descansa lo que puedas que me parece que no es mucho.

Francesca dijo...

Te remito a esta entrada: http://massobreloslunes.blogspot.com.es/2012/06/sacrificio.html
No es mía, pero dice muy bien lo que yo diría. Amor (incluyendo la generosidad) y respeto, simplemente, no debería ser difícil de entender ni aplicar.

Sergio dijo...

Buuuuf es absolutamente imposible de aplicar. Te reto a que trates a todo el mundo así a ver si se dejan. Además yo trato de maravilla a los que quiero y a los que no, sencillamente no los trato, ni mal ni bien, la educación no la he perdido aún. Pero entregarse todo el tiempo a los demás y olvidarse de uno mismo es convertirse en una persona vacía sin nada que aportar porque no ha reflexionado ni ha tenido su espacio personal para crecer, su individualidad. Relacionarse con todo el mundo es condenarte a ser una pieza de una maquinaria sin ápice de interés. Compara la conversación de alguien a quien no conoces y no tienes confianza con la de las mil personas que te van presentando. No hay color.

Francesca dijo...

¿Pero quién habló de todo el mundo? No, eso sería una estupidez, un cumbayá. Hablábamos de tu mujer y de la familia de tu mujer, a la que amas. Sacrificio no es entregarse al otro sin ser uno mismo, eso sigue siendo muy estúpido. El sacrificio del que habla Marina es generosidad, es matar el egoísmo, y eso ante las personas que supuestamente amas, debería surgir de manera natural y sin perder tu individualidad.

eva dijo...

Será el calor del verano que unido a la situación de crisis que en "general" tiene a todo el mundo alterado,o será simplemente... yo que sé.
He estado "sin palabras" durante unas semanas, una mala noticia me las robó todas y, pese a que aún no las he recuperado, al menos estoy de vacaciones y eso anima un poco.
Lo temas familiares siempre son complicados. En esa parcela de nuestras vidas hay colocada una pegatina de esas amarillas "Caution, Restricted Area".
Yo soy más de la opinión de tu cuñado: por respeto, por educación, por no enfadar a mi pareja... Por esas cosas hago visitas a esos familiares impuestos. Pero al mismo tiempo soy más como tú, no me apetece que me impongan cosas, así que ese es un tema de enfados, imagino que como en la mayoría de las parejas.
Respecto al disco duro, yo creo que es reemplazable, tu sobrina no. Así es como pienso últimamente, estoy de "limpieza de pensamientos" a ver si así consigo encontrar palabras, pero "palabras" y no "remiendos" de huecos vacíos.

Bss

Sergio dijo...

Por supuesto, mi sobrina está disculpada pero sobr etodo porque no fue su intención y porque es una niña y no hay rencor para los niños. No por mi parte, no estoy tan loco. En cuanto a la vida real he cedido a veces pero por norma general cedo poco. La gente se acostumbra a verte así, raro y no te lo tienen tanto en cuenta y luego casi te aplauden cuando apareces con traje para ir a una de las pocas bodas a alas que voy o reuniones de familia. Siempre voy de buen grado a dónde voy así qeu siempre voy a pasarlo bien y a no poner mala cara ni cuando las cosas pintan mal. Sí llevaría cara de perro si me arrastran. Creo que hacer cosas porque sí es muy irreflexivo en un mundo en el que no reflexionamos nada. Pero bueno, que yo también he caído en un "bueno, vale, iré, qué remedio". Aunque menos que la mayoría.

neko dijo...

Un tema dificil de plantear y del que hablar cuando se mezclan dos opiniones muy dispares.

De todo lo escrito me quedo con lo que dices de que es imposible hacer feliz a una persona si primero no intentas hacerte feliz a tí mismo. He pasado los últimos diez años con una persona que se esforzó tan fuertemente en hacerme feliz que finalmente olvidó buscar su propia felicidad y acabó consiguiendo que ninguno de los dos lo fueramos.

Tuve muchas discusiones con él por lo mismo, porque intentaba explicarle que era a él a quien había elegido, y no a su familia, que consideraba autoimpuesta, y de la misma que siempre he considerado banal el tema de la sangre para mi propia familia me parecía injusto que se sintiera defraudado si no acudía a cada una de las comidas familiares que organizaban, y en las que si bien puedo decir que no lo pasaba mal, no hacía sino mirar el reloj esperando la hora de marchar, mientras ellos contaban las mismas historias de cuando eran niños o me presionaban preguntándome cuándo nos casábamos o cuándo ibámos a tener hijos.

Cada uno necesita su tiempo, su espacio y eso no es una cuestión de respeto o de cariño, no podemos pretender que todo el mundo aprecie y demuestre su amor o su cariño de la misma manera, ni que sintamos afinidad por toda la gente que nos rodea. Me importa un carajo compartir sangre con alguien si ese alguien es un auténtico gilipollas, no tengo por que llevarme como si yo hubiera elegido tener a esa persona cerca de mí, el respeto no es eso, el respeto es dejarle que el haga su vida y yo la mía sin que nadie afecte negativamente al otro. No necesito discusiones ni malas caras en mi vida por un simple hecho de tradición u obligatoriedad.

A pesar de todo ello, decir que el simple hecho de conocer a una persona que es importante para tu pareja, ya sea un amigo o su familia, sí es simple educación y propósitos de cultivar una buena relación.
Cuando uno siente que da mucho, y no obtiene nada a cambio hay un problema que muchas veces es de simple aceptación, pero hay un problema.

Los extremos nunca son buenos.

PD: Anda que estarás fino estos días con el calorcito que hace...

Sergio dijo...

Pues me voy arreglando. Hay noches que no son tan cálidas y ya veo Septiembre en el calendario y no digamos Octubre con noches dulces. Pero sí, la he ido liando un poco. El post de Imbécil es una de tantas aventurillas intolerantes veraniegas mías.
Este es el post de la discordia porque tuvo más polémica y disensión que ninguno. Tal vez se me vió radical y algo sí lo soy porque odio las costumbres "porque sí" pero a veces, como le he dicho a muchos de mis fiscales, también me doblego por cansancio, pereza, por no discutir o porque me sencillamente me apetece(no vivo aislado y a veces busco la vida en sociedad por airearme incluso con gente distinta a mí). Este post además es el único que he sacado más o menos de la reflexión de un personaje mío de una novela que estaba escribiendo. El personaje y yo coincidiamos bastante.
Luego lo del egoísmo es otro tema profundo. El que te obliga a que veas a su familia no piensa si te va bien mal, regular o bien. Si te la pone es doble egoísta. Porque no piensa en tí y porque piensa en si mismo. Mis parejas han conocido a mis padres cuando han querido ellas y si me lo han pedido. De lo contrario me ha dado igual. Pero bueno, como tú dices, no hay que ir a los extremos. Aunque a veces seamos naturalmente y biológicamente parte de ese extremo. Saludos.