01 noviembre 2012

La boda de mi primo(y II)



Las bodas son odiosas pero esta lo fue menos. Estaba sentado esperando a que aparecieran los novios. Había mucha discusión. Entre dos hombres… ¿Cuál llegaría primero? Pero la lógica respuesta llegó pronto: los dos a la vez. Seguidos por su corte de pajes (la hija de mi prima con un año hizo un buen paseo detrás de su tío pero se estaba comiendo el ramo de los novios).
Estábamos en una carpa al aire libre y junto al restaurante. Me sentía en una serie americana de la Fox con mucho lujo y mucho pijerio y algunos escotes sabrosos por las cercanías. Normalmente no quiero despistarme con eso, lo prometo, pero mis ojos son independientes de mi correcta educación.
El futuro marido de mi primo tenía una familia catalana de alto abolengo y bastantes pelas. La sensación de estar en dicha serie lujosa de la Fox persistió todo el tiempo.
Alguien nos hacía fotos a los que estábamos sentados y le sugerí a mi sobrina que le pusiera cuernos con los dedos a mi padre para aprovechar el despiste y ponérselos yo a ella. Tenemos una bonita fotografía que se podría llamar “tres generaciones haciendo el tonto”.
Me emocionó que mi primo se acercase a mí para saludarme con un beso pero ojo, este no era gay, era más del estilo familiar con el que los hombres se dan besos en las películas sobre la Mafia.
Les casó alguien autorizado por el Ayuntamiento de la población de Blanes (de allí es mi primo) y nos soltó un discurso lleno de chistes que seguro que se los hacía a todos los que se casaban y eran bastante malos pero que prefiero a cualquier sermón bíblico, cualquier cosa menos la Biblia y sus profetas tristes y sus continuas quejas.
Todos estaban muy emocionados con esa boda entre hombres. Todos menos los niños que aceptan más rápido las novedades. Mi sobrina a los cinco minutos me preguntó que cuando saldríamos de esa carpa y esa boda para jugar, que se aburría…
Y se casaron. Y luego se hicieron fotografías. Ellos y los familiares. Y eso que por el lado de la familia de mi primo falló casi todo el mundo menos mis padres, mi hermana y yo. Mi familia sureña anclada en las viejas escrituras, ya sabéis.  
Casarse es ser el centro de atención de todo el mundo. Eres como un juguete para tus invitados (que se besen y se besan, que bailen y bailan, que se desnuden como dijo uno y… bueno, en esta boda también hubo límites).
La comida y esas carpas al aire libre estuvieron de lujo. El baile con la gente forzándote a bailar no me gustó demasiado. Mi cuñado se puso equívoco y me quiso sacar a bailar aprovechando el ambiente laico. El pasodoble español fue un golpe a mi hígado de bailarín y la sardana compensatoria una patada en los huevos. Descubrí que musicalmente hubiese preferido un ambiente verdaderamente gay y a Lady Gaga, Scissors Sisters, Rihanna o cosas así. Pero ni por esas. Folklore patrio de ese que detesto. 
Siempre he detestado las bodas pero este era un primo muy cercano. Como su hermana y sus padres.
Esta boda tuvo un buen ambiente y buena comida y escasos formalismos pero una boda es una boda y siempre lo será. 
Si alguien pensaba entre el público que una boda gay tendría particularidades más grandes que ver a la pareja llegar a la vez… se equivocaron.
Las bodas son fósiles de viejas costumbres a las que yo no les encuentro más sentido que el del espectáculo por el espectáculo. Todo lo demás es buscar compromisos a base de papeles porque los de palabra parece que no convencen.
En algún sitio he leído que el primer paso para divorciarte es casarte. 

27 comentarios:

Abisal dijo...

En las bodas yo quiero estar traquilamente sentadita escuchando la música y tomándome mi copita de champán pero siempre (siempre) aparece algún gilipollas que te insiste en que bailes (y más siendo mujer). Y no hay forma humana de que entiendan que NO te están haciendo un favor por sacarte a la pista. No les cabe en la cabeza que no te apetezca bailar paquito el chocolatero. Pero nada, pongo cara de bulldog y listo.

Y bueno, en mi boda éramos ocho y la música sólo la hubo en la ceremonia. No hubo baile ni esas historias. Y no se echó de menos,. la verdad.

Esteer dijo...

A mi me encantan las bodas sobre todo por su significado: dos personas que deciden vivir juntas el resto de sus vidas porque se aman con un amor verdadero

besos

Sergio dijo...

Abisal: Qué bien, cómo me alegro de noc aer en eso de sacar a bailar a nadie pero sigo con el problema de que siempre hay alguien empeñado en sacarme a bailar o pedírmelo casi imperativamente. Parece imprescindible por algún motivo que se me escapa. De todos modos seguro que alguien lo echaría de menos, eso de la música, siempre hay alguno.

Esteer: El problema que le veo a las bodas es que dos personas que deciden vivir juntas no saben lo que les depara el futuro y por supuesto no necesitan que todo el mundo vaya a ver su amor. Está claro que las bodas es lo que separa más la mentalidad de hombres o mujeres. No he visto más que a un uno por ciento de hombres que vayan por iniciativa propia a una boda(a casarse, digo). El resto lo hacen por satisfacer a su pareja. Parece que el hombre da por hecho el amor y la mujer necesita recordatorios o algo así pero no me hagas caso, son teorías mías.

Verónica C. dijo...

Sergio, nunca fui a una boda gay aunque tengo dos hermanos postizos casados con hombres.
No fui por el simple hecho de que las bodas me dan sarpullido.
Si no me queda más remedio, soy la impresentable subida en tacones de vértigo que no para de devorar el catering y de beberse los buenos tintos.
Luego si me prometen paquito el chocolatero y el ya no puedo más de Camilo sesto, me quedo, me doy el gustazo de desfasar y con las mimas me largo a hacer la digestión de la boa.

Besos

h i l i a dijo...

con lo que me gustan a mí las bodas, gays o no. precisamente por todo lo que comentas tú: el petardeo, los líos familiares, las fotos, la teatralidad, y claro, el banquete y la barra libre.
lo que sí es obvio, y un poco pesimista, pero cierto al fin y al cabo, es que una boda es siempre el primer paso para un divorcio. pero no por eso debería dejar de casarse la gente. ni que sea por las horas de diversión y luego ya, vuelta a la realidad.
un abrazo

Enya Crip dijo...

Que bien pinta lo que describes ...
Lo de las bodas son fosiles de viejas costumbres es muy real, aunque yo formalice mi vida en pareja hace años, solo lo veo un mero formalismo, para mi solo cuenta lo que te dice la piel a piel...y el matrimonio solo es un contrato...
Bss

Zavala dijo...

Otra boda más Sergio, como todas. También me aburren las bodas. En mi caso traté por todos los medios de evitarlo, postergarlo, minimizarlo... pero acabé siendo coprotagonista por un día de una celebración similar a la que describes..., qué le vamos a hacer, a las mujeres suele encantarles ese momento, la mayoría hasta sueñan con él.. a mí me producía ansiedad. Mis favoritas las de El Padrino. Saludos.

Zavala dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Zavala dijo...

Me salió repe el comentario...

Sergio dijo...

Verónica: Ja,ja,ja ¿Paquito el chocolatero? Veo que musicalmente te lo tragas todo. Así entiendo que puedas celebrar las músicas variadas de nuestro mutuo amigo Pitt Tristán. A mí el petardeo no me gusta per se. Si me dejan a mi aire hacer lo que quiera (comer o mirar escotes) y no me ponen a bailar ni según que payasadas puedo tolerar las bodas. Intento hacer suspensión de la credulidad y meterme en el personaje y no ver lo superficial de todo eso. Por eso voy a pocas. Sólo cuando hay gente que me importa de verdad y así sí, me lo pasaré bien.

hilia: Si se trata de divertirnos no deberíamos preparar la ceremonia y nso ahorraríamos los gastos del cura. De hecho la ceremonia la podría montar yo para mis familiares y hacerles algún monólogo gratis y sin cobrarles ni un euro. Y luego la fiesta. Una boda con toda esa parafernalia de elegir trajes y pagarlos, de ir emperifollado-a, de... Bueno, como decía más arriba a mí me gustan como a tí pero solo cuando el que se casa o quienes se casan son muy cercanos o los veo habitualmente. Si no, me aburren. Pero este tema estaba pendiente desde hace tiempo porque quiero demostrar una teoría: las bodas son cosas de mujeres o gays. Y no, no es un cometario reaccionario o despectivo, es lo que hay para bien y para mal.

Sergio dijo...

Enya: Las bodas ya no significan nada y si se mantienen es por la parte festiva que venimos hablando más arriba en los comentarios. Es cierto que como contrato es más benficioso para uno que para otros pero cuando desaparezcan esos beneficios veremos si a la gente le compensan los abogados para los divorcios y los pagos a curas en los que la mayoría no cree y un largo etcétera de estupideces que lleva aparejado el casarse. Pero eso sí, sigue siendo una fiesta.

Zavala: Como estoy en pleno post de estudio antropológico para demostar una teoría privada, que las bodas no son cosas de hombres, te diré que tu eres el ejemplo de lo que pienso. Ningún hombre se casa por sí mismo. Te puedes casar porque te lo pide tu amor, porque te sacrificas, porque te obligan, porque... Nunca por gusto. Yo también me casaría por alguien que qusiera casarse conmigo y a quien yo quisiera. Tendría que querer mucho pero lo haría. Y sería un sacrificio absoluto. En fín, este es un post en el que requiero comentaristas masculinos pero voy a tenr lo cotnrario, aún así, ya te digo, confirmas lo que pensaba. Incluso conozco hombres que han convencido a sus mujeres de que ellos también querían la boda ¡Y es mentira! Saludos.

Annie dijo...

Sergio la verdad es que a mí las bodas no me entusiasman mucho, de hecho en la última que estuve me aburrí como una ostra y estamos invitados a otra en estos días (otra sobrina de mi adosado) y ya dijimos que no cuenten con nosotros, el palo no está para cucharas.

Nunca he ido a una boda gay, pero por lo que cuentas es el mismo potro con distinta guasca.

Aunque como soy tan contradictoria, para no entusiasmarme las bodas me he casado tres veces, (que tal que me gustaran) y la verdad es que lo que más eché de menos fue la fiesta en toda regla, las mías se redujeron a cumplir con el rito y una pequeña celebración para que no pasaran en blanco del todo snif...

Besos cargados de energía positiva y feliz fin de semana

Daltvila dijo...

¡Qué horror eso de ser protagonista de una boda!
No me volvería a casar por nada del mundo, con o sin bodorrio.
Eso sí, he disfrutado mucho en algunas bodas iendo de invitada, hasta me he emocionado... Últimamente también me emociono, pero en plan negativo pensando "¡Menudo ERRORRRR!"

Te envío besos y te deseo un buen final de puente

Sergio dijo...

AnniE: Pensaba que te había respondido pero últimamente la conexión me falla que da gusto y envío comentarios que no llegan ni a mi blog. Pues sólo te decía que si no te gustan las bodas y te has casado tres veces es que sí te gustan pero no te lo admites a tí misma. Yo no he estado en el dilema de tener que decidir casarme pero me hubiese resultado casi imposible dar el sí. Y al final hubiese ido por ultimatum y actualmente ya ni eso. ¡Tres bodas! Ahí se esconde un mundo de vivencias. Eres una sorpresa constante. Y sí, la boda gay es el mismo potro con distinta guasca pero noté que al no haber elementos masculinos en la pareja todo era como más cuidado y refinado. Pero claro, generalizar tanto con solo una boda...

Sergio dijo...

Daltvila: Lo peor de las bodas es que teniendo en cuenta que hay más divorcios que matrimonios para siempre me hace pensar que aquí solo pueden ganar terceras personas, las que hagan negocio con todo eso. Y sí, me dan escalofríos pensando que pudiera ser protagonista de algo así. Hay experiencias que no quiero vivir y cruzo los dedos. Creo que conseguiré escapar de esta vida sin esa experiencia.

ReltiH dijo...

ES BUENO SABER QUE UNO NO SE PIERDE DE NADA AL NO ASISTIR A UNA BODA DISQUE DIFERENTE. MUCHAS GRACIAS BROTHER. TAMBIÉN ME RESBALAN LAS BODAS.
UN ABRAZO

ladamadelasnieves dijo...

El otro día me dijo un amigo que él no iba nunca a los velatorios, ni a funerales y entierros. No llegamos a profundizar en el tema porque yo no tenía el menor interés en convencerle de nada. Pero le dije que yo sí iba a los velatorios y entierros (los funerales son para los creyentes, y yo no lo soy)de las personas que realmente me importan. Y así es. Voy, abrazo fuerte y doy calor a gente que significa mucho para mí y me duele ver su dolor. Con las bodas me sucede lo mismo. Si se casa alguien muy cercano a mí que me pide con ilusión que vaya lo hago. Y participo en lo que haga falta durante ese día, divertida. Pero aquello de las bodas de familia de otras épocas o lo que alguna gente llama absurdamente "compromisos" no es para mí. La boda de tu primo es pintoresca, no es lo habitual, ojalá hayan asistido al menos la mayoría de las personas que le importaban. Lo que cuenta es que él haya sido feliz, era su día, el resto, que le haya dado de lado una parte de la familia, no es más que una mala anécdota que conviene olvidar. ¡Vivan los novios!, por cierto, larga vida y mucha felicidad para ellos. Saludos, Sergio.

Angèline

Sergio dijo...

ReltiH: No, no te pierdes nada pero más tarde o más temprano a lo mejor te invitan a alguna. Un abrazo.

ladamadelasnieves: Entiendo lo de tu amigo y su forma de pensar pero habría que ver la relación que tiene con su familia. Yo tampoco voy a la mayoría porque tal vez no me importan no sólo los que se mueren, sino también la familia que va por compromiso. Pero claro, si es quién importa pues lógicamente lo haces y no piensas ni por qué. Si realmente quires no hay duda posible. Lo de hacer concesiones a creencias que no son las tuyas está bien como gesto por quienes importan pero nunca perdiendo de vista cual es el motivo. Yo fuí a la boda y le dije a mi primo que todo estaba bien y me preguntó si estaba de broma(lo malo de usar mucho la ironía es que no te creen cuando dices la verdad). Le dije que me lo estaba pasando bien y que todo estaba saliendo perfecto porque era así pero no evité decirle que era un hortera por lo de casarse. Como ahí pareció que me vió en mi personaje o en lo que al él le cuadraba de mí se rió y supongo que entendió que yo sigo sin respetar las bodas ni su significado pero a él sí. Creo que se puede respetar a personas cuyas creencias no respetas. Porque no, no siento respeto por la religión, por cualquier superstición, por las ceremonisas como bodas, bautizos y similares, ni por nada parecido. También hay gente que no respeta mis comics y sin embargo me consta que a mí sí me respetan por lo general. La gente no es sólo una faceta de su vida, son muchas, que no respetes una, no descalifica el conjunto. Y cuando lo explico de este modo me voy manteniendo dentro del contrato social y sus escollos. Casi siempre. Saludos, Angèline.

Pilar dijo...

Ya sabes que a mi me gustan las fiestas, me gustan las bodas, me gusta esa ilusión por celebrar por compartir por sumar recuerdos gratos que ayuden cuando el sol se resista a salir.
Ni el amor depende de ellas, ni su presencia desmerece el sentimiento.
Una boda gay es una boda, la misma celebración la misma ilusión, el mismo miedo vestido de gala.

Ya lo de los bailes, merece un análisis específico, desde la música elegida, a los/las pesad@s que se empeñan en que todos se contoneen con más o menos gracia.

Comparto la idea de que el respeto o el cariño por alguien va mucho más allá de estas formas o creencias, y lo importante son las personas, bodas a parte.

Un beso

Sergio dijo...

Pilar: Ya sabía tu opinión antes de verla pero es que tu además eres una superviviente y si cruzamos los dedos por tu bien y tu felicidad diremos que hasta tu boda tuvo mucho significado porque ahí sigue vigente lo que se prometió entonces. Sí fue una gran boda y la disfrutaste y la disfrutaron pues todavía mejor. Me consta que se puede disfrutar un evento así. Porque salvado el asunto de los "bailongos"(me fuí con mi sobrina al jardín a que me diera el aire y confraternicé con otros-as que tampoco estaban por los pasodobles o la sardana).

aina rotger dijo...

Como no lo dice nadie y tú apremias la sinceridad...he de decir que esto de casarse me parece una gilipollez, máxime si son dos hombres, se supone que los tios pasan de estos rollos cursileros. Parece que cuando dos se casan quieren consolidar que se quieren más que otras parejas que no dan el paso y la verdad es que es un simple contrato y hoy en día, además, no formaliza más que una vida en común.

Serchworld dijo...

Me he divertido mucho, con la primera y segunda parte del relato. Tus apreciaciones de tu familia "sureña" y como vapuleas algunas costumbres absurdas y católicas son sublimes, recuérdame que sí me caso algún día te invite a la boda y disfrutemos de un paquito chocolatero bien bailado a altas horas de la noche.

Un abrazo tío,

Sergio dijo...

aina: Creo que sí lo ha dicho gente con otras palabras pero el fondo de gilipollez ha quedado por ahí. Yo mismo respeto a la persona pero no el hecho de casarse. Y claro que esas parejas que se casan no se quieren más. Sólo hay uno que está obligando más al otro a que le quiera o se lo pone más difícil para que le deje en caso de que llegue ese caso. Pero también es verdad que como a mí no me afecta me encanta sentarme en una mesa y que cuando termino mi copa de vino llegue un camarero atento y me la llene todo el tiempo. Creo que apenas pude gritar vivan los novios porque siempre me pillaba con la boca llena.

Serchworld: Espero que en tu boda si la hubiera me pusieras "My vision" o mejor la cantases en directo. Sería diferente y de mejor gusto. Pero nada, que si te empeñas con Paquito el chocolatero yo también paso por ahí. Ahora que bailar no, eso sí que no. ¿Cómo se baila eso sin alcohol en el cuerpo?

Mario dijo...

Qué bien me saben los cafés cuando los tomo dando buena cuenta de textos como el tuyo. Eres lo que mi literatura necesita. Entiéndase literatura como una forma de vida: necesito café y letras y lo que viene tras este punto y seguido. Escotes. "Literaturear" por tu espacio me permite verme a mi mismo en una boda en la que no me caso, en un banquete en el que sólo me alimento si vislumbro y defino una ley de la gravedad entre pecho y pechos, y a lo hecho, pecho, o algo así, bailar un pasodoble pisando pies a diestro y siniestro, y bordeando una sardana rodeado de los invitados menos jóvenes y sin escotes que pinzar con las puntas de mis manos elevadas al cielo sardanesco. En tus textos acabo besando a los mafiosos de mi familia, como buscando una redención que no llega. Y en tus texto aprendo a escribir, a definir según qué conceptos naturales. En tus escritos aprendo a pronunciar bien porque te leo entre los sorbos del café, bendita medicina, y tus letras sirven de exilio dorado y voluntario para mi vista cuando se cansa de otear los horizontes y sus dunas. En tus relatos también soy adoptado por una familia sureña, que es cacique por los cuatro costados, que no se moderniza, que no se acepta y, por lo tanto, no acepta los cambios que, para bien, se producen entre los demás miembros de la familia. Y entre tus puntos y comas y sostenido por esa suspensividad literaria, descriptiva y nada puntual, difiero de algunas cosas. Bueno, sólo de una: la educación no está reñida con la observación. No. Así que mirar un escote no es un defecto educacional. Tus ojos son corteses, valientes, necesitados de belleza, y esas cosas. Que ya todo está chungo como para no fijarnos en los que la naturaleza planta ante nosotros. No culpemos a nuestros ojos, pobres, si son más educados que todas las cosas.

No estoy nada de acuerdo con algún comentario, pero aquí no se comentan comentarios, o se contestan, así que... ya lo has hecho tú, y te ha quedado genial. Una boda no es para toda la vida, ahora mucho menos, pero en fin...

Y creo que el primer paso para separarte es el colmo de la buena suerte, además: preguntarle a ella mientras le miras a los ojos, ojo, dije a los ojos... ¿estudias, trabajas, eres de por aquí, o quieres tomar algo? y que ese día Cupido esté sin nada mejor que hacer y la faena te salga redonda, de puertas para adentro, primero, y de puertas para afuera con el tiempo.

Es un placer leerte, Sergio, por tu forma de escribir lo que dices, por tu forma de retransmitir tu cotidianidad.

Muchas gracias, también, por pasar por mi blog, por leerme, por comentarme. Gracias. Sé que no contesto los comentarios allí, nunca lo he hecho, no sé bien por qué... pero bueno, cada vez que alguien me escribe algo, le devuelvo la visita para darle las gracias infinitas y algo más.

Un abrazo, mafioso.

Mario

xiana dijo...

Sin que sirva de precedente digo:
Aaaaaameeeeen!!
jajaja

El último párrafo, vamos!! ni que lo hubiera escrito yo (aunque mucho mejor que si lo hubiese hecho)

A mi no es que no me gusten, ni me dan alergia como a Verónica. La verdad es que voy a muchas, primero por trabajo y segundo por mi edad, en la que todos mis amigos empiezan a casarse jajaja.
No termino de entender por qué mis amigos se casan, aunque muchos lo hacen por cuestiones prácticas, otros lo ven aún como algo romántico y yo, confieso, disfruto viéndolos felices a ellos. La empatía es lo que tiene jajaja y me lo paso estupendamente en las fiestas (y eso que a penas bebo!)
Por cierto, a mi me encanta bailar, pero no ando sacando por ahí a la gente. Que baile quien quiera!

Besos

Sergio dijo...

Sin el café otras letras escribíriamos. Es una teoría reciente de las muchas que voy teniendo.
En cuanto a lo de comentar comentarios aquí hay libertad para todos. Siempre que cada uno cargue con sus discusiones yo dejo el debate abierto. De todos modos yo no no estoy en desacuerdo ni con los que están en desacuerdo conmigo porque no me tomo nada a pecho. Ya ves que no pontifico o esa es mi intención desde mi blog. Que lo que digo lo digo a título personal y que si a mí casarme no me sentaría permito que a los que sí no se les ague su fiesta. Yo sólo digo que algo no me gusta y explico por qué. Si importarme mucho que alguien defienda a capa y espada lo contrrio porque en este terreno de frases todo eso no me afecta. Bien mirado tampoco me afecta en la vida real. Cuando esquivo bodas que no me interesan no me llegan quejas. La gente prefiere criticar a tus espaldas. Desde luego es la mejor de criticarme a mí que no me callo nada, les entiendo.
Las bodas son una horterada y nunca las respetaré y así lo hago saber incluso a los que se casan pero no me pongo pesado con ellos. Nunca he convencido a nadie poniéndome pesado. Y luego está que con algo de vino encima y en esos ambientes no percibo tanto la horterada o me duele menos y que si hay alguien que tiene una ilusión y te cae bien lo mejor es dejarle en esa ilusión. A mí me gustaba más cuando creía que David Bowie era dios que cuando me volví ateo hasta del arte, la ciencia y cualquier cosa. Y lo mejor que tienen estos asuntos es que para tí o para mí ya hay una excusa para relajarnos o exaltarnos pero en cualquier caso disfrutar frente al teclado. Espero que a tí te bombardeen esas excusas.
Y sí, bien mirado lo de los escotes es cierto. Mirar sin querer es natural y no le puedo poner barreras a la naturaleza. En realidad sí estamos de acuerdo si lo pienso mejor o me lo haces ver.
En cuanto a que comentes aquí o allí da igual porque ya te he dicho que tus comentarios son un lujo y si son en mi terreno mejor que lo tengo más a mano.
Unm abrazo, Mario.

Sergio dijo...

Xiana: Si sirve de precedente tampoco pasa nada pero bueno, que ya veo que temporalmente estaremos de acuerdo y que después ya se verá. Lo d ela cuestión práctica de casarse no lo veo. ¿Práctico? Será si no hay divorcio porque todo son papeles, búsquedas, estrés... Casarse requiere mucha energía y un buen estado psicológico para soportar el hecho de que vas a montar un espectáculo y de que vas a ser el centro de atención de mucha gente dispuesta a criticarlo para bien o pra malo.
¿No sacas a bailar a la gente? Pues una bendición para tí. Aunque no crea en Dios pero te bendigo igual.