20 mayo 2013

No future

Como la vida del funcionario interino es un camino de baches, charcos, hierros puntiagudos y en general disgustos relacionados con la palabra "recortes", me dedicaba estos meses a disfrutar de ese reverso malicioso del mundo laboral: el paro.
Estudiaba oposiciones para ser funcionario fijo o mejor dicho, indefinido. Tanteaba el mercado laboral recibiendo algunos calambrazos al saber de salarios y esfuerzo en la empresa privada. Y no me sorprendían. Nada que no supiera. El país sigue estrangulado y estrangulando. Pero como seguía lejos de la indigencia aún vivía momentos de felicidad moderada desayunando café y pastas, desarreglando el mundo con J. (de baja un par de meses) y tomando sobredosis de literatura, comics, series de televisión y cine(día del espectador especial más especial aún que el Miércoles, el Jueves: 4,50 euros). El horario nocturno para el ocio, el diurno para buscarme la vida.
Leer los periódicos era un escoyo para esa felicidad, claro, pero intentaba hacerlo sin meterme en el futuro apocalíptico que anunciaban antes de tiempo.
Aunque la vida sin obstáculos no existe. Toda balsa de aceite tiene su fecha de caducidad.
En mi caso el heraldo negro fue un sobre del Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Según ellos les debía un día de paro, algo más de 26 euros, seis entradas de cine el día del espectador. Además me cancelaban temporalmente el desempleo. Y es que aseguraban que yo había trabajado un día mientras cobraba el paro. Curioso. Porque yo ese día trabajado presuntamente para el Ayuntamiento había estado en Pineda y ya viviendo del paro, paseando por la playa y contemplando la posibilidad de comprarme un perro para acariciar algo.
"Un cruce de datos, puedes reclamar" me dijo el amable funcionario de mi oficina de empleo cuando le conté el problema. Perfecto. Podía reclamar, así que lo hice. Pero eso sí, mientras tanto y a la espera de la resolución tenía que mantenerme sin ingresos de ningún tipo y con la hipoteca resoplando ominosa sobre mí. Y ojo que el que no se conforma es porque no quiere ya que a esto hay que echarle una gran carcajada. Y es que en el sobre que me vino con la injusta multa de la seguridad social se dibujaba un hermoso timbrado azul del Fondo Social Europeo. El timbrado decía:

EL FSE INVIERTE EN TU FUTURO

¡Oh, no, Fondo Social, no inviertas más en mi futuro o en otro cruce de datos del Ministerio de Empleo me mandan al corredor de la muerte!

13 mayo 2013

Anotaciones a este blog que pretende ser interactivo

Regresaba de mi cita abortada con un amigo. Me encontré con otro para no dar por perdida la tarde y porque su camino y el mío se cruzaron. A este otro lo veo sin necesidad de agenda pero el azar nos incluye en la suya últimamente así que bienvenido sea.
Charlamos un rato sobre libros, series y demás y de pronto me preguntó por L.. "En tu blog ya no dices nada de ella y como leí el verano pasado que estabais mal... ¿O lo que escribes es ciencia ficción?" Nos reímos. Pero no. Lo que escribo incluye algo de ciencia que me gusta pero ficción no. Eso para mis experimentos literarios extra-blogueros. Aunque prefiero no hablar mucho de lo real y lo ficticio de los textos. A nadie que escriba en serio le gusta.
Otro detalle que me sorprendió es que mi cambio de dirección de blog no ha resultado. Los que me conocían por mi nombre o apellidos, con un mínimo de esfuerzo por su parte, me localizan. Habré perdido a mis seguidores más tibios. Los que me odian seguro que siguen por aquí alimentándome las estadísticas del blog y en silencio para no estorbar mi labor contra ellos. Pero mejor aparcar la paranoia por unos momentos. Toca escribir sin complejos(si es que alguna vez los hubo porque yo siempre he alternado lo bestia con lo cursi con ejemplaridad bipolar). Y además, hace tiempo que no me meto en líos y así como que me aburro yo y se me seca el blog. Espero que además de este buen amigo, me localice por la red alguien que me quiera peor.
En cuanto a la pregunta sobre L... no dejemos cabos sueltos en mi novela río (apuntada, anotada y corregida por los que me leéis, me encontráis por la calle o me llamáis para quedar). Sé que sin unas gotas de prensa rosa todo blog se queda más solo que un foro sobre literatura grecolatina.
Mi compañera L. ya no es silenciosa y hasta nos saludamos. Nos vemos a veces por el pasillo de casa o en alguna estancia y hay intercambio de impresiones. Últimamente hemos salido juntos a recoger viejas costumbres como pasar el día de San Jordi ojeando libros y comprobando que los escritores o personajes mediáticos son reales y a veces más bajos de lo que parecen en sus fotografías o en televisión. De noche L. regresa a una televisión en el comedor y yo a un ordenador en mi cuarto. Quedan algunas preguntas en el aire pero "ansioso" no es mi nombre. Yo con haber firmado un armisticio ya me siento cómodo por casa. Mi única guerra es contra un niñato de catorce años que me arroja sus dragones cada vez que me voy a dormir en un juego de facebook en línea.
Y ya está. Otro cabo atado. Esto lo escribí primero en una cafetería a través de cuyos cristales se veía la Primavera tal y como la solemos entender, ni llovía ni hacia frío ni calor ni viento. Observándola estuve a punto de caer en la cursilada pero recordé las palabras de J., otro de mis lectores reales de "Todo esto para qué" y me corté: " No escribas más posts moñas, escribe metiéndote con algo o con alguien cruelmente. Te estás encasillando en las mariconadas, con los sentimientos y esas cosas de tías".
Nunca se escribe a gusto de todos. Ya es mucho que se escriba a gusto de alguien.