04 abril 2016

Mi nuevo consultorio Elena Francis



Siempre he querido tener ese consultorio. En el fondo siempre lo he hecho. Una bloguera me dijo que en mis entradas siempre se me acerca un amigo y me resuelve un post. Y es cierto. En muchos posts míos aparece un amigo, me cuenta su historia y luego yo le cuento su intimidad a todo el mundo que quiera leerla. Pero lo que nunca cuento es lo que le respondo. Bueno, algunas veces también pero pocas. De vez en cuando prefiero dejar de ser personaje y delego mi voz en otros. Gente de mi nutrido grupo de amistades adquiridas por diversos medios como el trabajo, los pupitres de las escuelas, los institutos o la universidad, los amigos de mis amigos que acabaron siendo mis amigos, el vecindario (aquí también enemigos), las fiestas, los viajes y sobre todo el vivir en el mismo barrio en el que crecí y seguir en contacto con mi pasado y cruzarme con todo el mundo como si esto fuera Springfield y ellos y yo personajes de los Simpsons. Vivo en un mundo de caras conocidas y de Bon Jour madam, bonjour messie” por las mañanas, al más puro estilo de la Bella de Disney. También están los amigos-as virtuales.
Así que recibí la primera consulta para mi consultorio por mail. Un consultorio que no existía pero que me acabo de sacar de la manga. De una bloguera que me lee y a veces participa activamente.  Como es largo y yo soy corto (quiero decir que cortos son mis post para no fatigar al respetable) lo partiré. Este es el mail que recibí. En cursiva escribo lo que pensé mientras lo leía. 

¿Y tú qué dices cuando te invitan a una boda a la que no quieres ir? 

No voy. Soy tan mezquino que he llegado a pensar en excusarme por un tratamiento por leucemia. Y luego decir que había sido un diagnóstico falso. No me gusta la excusa de J.: “Di que te curaste con un gelocatil
Pero vamos, que si no quiero ir no voy.

Estaba yo tecleando unos cuantos números en el ordenador cuando vi asomar a la futura “Señora de” por la puerta. Al primero que entregó su invitación de boda fue a su querido protector. No creí que nos invitaría a todos los demás, porque realmente salvo con dos o tres de la oficina, nunca la he visto pasar demasiado tiempo ni tener una relación importante. Debe ser que las invitaciones de boda ahora están más baratas porque las repartió por toda la empresa. Como si fueran confeti, las había en todos lados.

El caso es que comenzó a pasar de mesa en mesa repartiendo una ¿bonita? invitación. Yo, viendo que se aproximaba a mi habitáculo, quise agachar la cabeza a ver si no me veía. Una tontería de esas que se hacían en el cole, cuando estabas en clase y no te sabías la lección. Pretendías que el profesor no se percatase de que estabas allí. Que igual si no lo mirabas tú, él tampoco te veía. Ignorantes. Pero bueno, eso forma parte de la inocencia de la infancia. Doblemente ignorante me digo yo ahora a mí misma. En eso que estaba yo bajando la mirada hacia el interesantísimo informe que estaba leyendo, cuando la susodicha futura esposa pasó de largo y ni me miró. Hay que ver lo perfeccionado que tengo yo ese movimiento de ojos. Después de años practicando he consigo que funcione. Me volví invisible.
Lo bueno de estos consultorios es que el que responde aprende tanto como el que pregunta. Al menos yo he sentido alguna revelación. A mí me pasaba lo mismo en clase. Como le comenté a la bloguera, de pequeño me escondía como una rata en el pupitre. Agachaba la cabeza cuando tocaba responder en clase. Y eso no servía de nada. Lo descubrí cuando un profesor comentó en la universidad “Y ahora preguntaré algo para que Sergio agache la cabeza y trate de esconderse y entonces yo le preguntaré a él el primero”. Descubrí que agachar la cabeza no servía de nada. Me pasé el resto de mi vida académica intentando encajar el cuerpo debajo de los pupitres u observando desde el puesto del profesor antes de las clases si esconderse debajo de la mesa era buena solución y realmente no se me veía. Aunque luego no lo hacía porque ese profesor y ese año estudiábamos en un aula pequeña, estrecha, dónde todos estábamos a la vista de todos desde el principio. No había escapatoria. Y ahora, al cabo de los años, veo que esto de agachar cabezas es un clásico gracias a mi bloguera anónima (anónima para vosotros-as).

Invitó a todos, a todos toditos, incluso a aquellos a los que ha criticado. A los más nuevos, a los más viejos, a los más guapos…. A todos menos a mí. Aludió a que se le había olvidado mi invitación, pero por su expresión me di cuenta de que realmente no pensaba invitarme. ¡Qué alivio!,  pensé en ese momento. “Te la doy la próxima semana”, dijo entonces.  Joder que no me escapo!, pensé después. Pero como en esta vida nunca estamos conformes con las decisiones que toman otros por nosotros, aunque en el fondo sea lo que queremos,  a continuación llegaron otros pensamientos, ¿Qué le habré hecho yo a esta muchacha para que no quiera invitarme? ¿Será que lee los pensamientos?

Ese es el gran problema humano a lo Oscar Wilde:”Dos grandes tragedias hay en la vida. No conseguir lo que quieres o conseguirlo”. Si no quieres que te inviten y no te invitan consigues tu objetivo. Pero luego tienes la tragedia de agobiarte porque no te han invitado.

Ahí hubiera quedado la cosa, si no hubiera sido porque acto seguido, le dijo a otra compañera que  le acompañase al “cuarto oscuro”. (Lo de cuarto oscuro na de na, solo salieron al pasillo pero queda como más interesante decir cuarto oscuro). Después de su charla de confidencias volvieron a entrar. La discreta de la gorda de mi compañera (la que salió al pasillo con la que se casa, y perdón por lo de gorda pero además de lo obvio es que me cae gorda, gorda) me miró y se echó a reír sin disimulo alguno. Yo creo que habían hablado de mí. ¿Tú qué piensas? Igual piensas que soy una mal pensada, pero conociendo los antecedentes de la gorda que critica a todo el mundo y su "discreción", estoy 100% segura de que sí lo hicieron (hablar de mí, digo). Algo así como: Tía, que no quería invitar a ésta y cuando he llegado pues como que me falta su invitación y claro le he tenido que decir que se la doy luego, ¿tú qué opinas? 

Ahí quedó la cosa. Por cierto, me dio la invitación la siguiente semana tal como dijo. Le dije que no podría asistir, sin dar ninguna explicación. Ella no preguntó el motivo y le vi cierto grado de alivio en la cara.

De todas formas hice examen de conciencia por si en algún momento pasó algo que había olvidado, pero nada de nada. 

El caso es que “soy de mala reacción" cuando alguien me toma por tonta o sorda. Aunque medio sorda estoy y hacerme la tonta últimamente es un recurso que utilizo mucho para evitar males mayores.  Lo que ocurre es que cuando no es intencionado por mi parte, me lo tomo fatal. No lo puedo evitar. Aunque quien me tome por tonta y sorda sea una persona que para mí es indiferente. Me hierve la sangre en las venas, como dice una copla que solía cantar mi abuela. Me enervo de tal forma que me cuesta horrores cerrar el pico y no soltar alguna ironía. Ese día no lo hice y me quedé con las ganas. Pero hoy se ha vuelto a repetir una situación parecida.

En cuanto a tu preocupación por no ser políticamente correcta por llamar gorda a una gorda que te cae gorda debo decir que es innecesario. Al ser mujer puedes autocriticar a tu sexo sin que te llamen machista (aunque no te fíes). Yo me paso la vida llamando imbéciles a los catalanes por lo de la independencia pero como soy catalán nadie me llama anti-catalanista. Dentro del grupo al que perteneces se te da un poco más de cancha. Aunque cuidado porque al final se te enfadan y acaban pidiendo hoguera de todos modos. No tenses mucho más la cuerda en ese sentido.
Y yo también soy de mala reacción cuando me tratan de tonto o de sordo. Más que hervirme la sangre pienso en como hervirlos a ellos. Si te quedas igual cuando te insultan es que eres tonta o sorda pero ya veo que no, ni lo uno ni lo otro (un poco sorda dices que sí pero eso es cosa tuya y solo tuya).

El gran día ha llegado, faltan apenas unas horas.  ¿Y cómo no?, en la oficina no se habla de otra cosa: ¿Qué te vas a poner tú? Va a llover, ya verás. Que no, que igual no llueve. ¿Y si hace frío? ¿Cuánto dinero vamos a poner en el sobre?….  
Estaba yo escuchando estas importantísimas conversaciones, pero inevitablemente he tenido que dejar de hacerlo al tener que ausentarme un breve tiempo porque tenía una reunión importante con un cliente (me estaba meando para la buena verdad, pero queda mejor lo de la reunión). Cuando he entrado de nuevo en la sala, estaban hablando en voz alta, nada de cuchicheos, a pleno pulmón, que se enterara todo el que estaba allí.
Volviendo al tema que nos ocupa,  como ocurre siempre, la bocazas o el bocazas de turno que está criticando a alguien siempre está de espaldas a la puerta y claro nunca se da cuenta de quien ha entrado. Esta bocazas de turno, la gorda,  como ya tiene muchas tablas en esto de criticar, se ha callado ipso facto en cuanto otra compañera la ha mirado y alzando sus cejas le ha hecho un gesto de cállate que nos han pillado (como tenga que describirte el gesto nos dan las uvas del próximo año, así que espero que más o menos te hagas una idea). Yo he pillado algunas palabras antes de que se hiciese el silencio absoluto y lo poco que he escuchado ha corroborado los pensamientos que tuve ese primer día. 

¿Y en estos casos tú como actúas?

a.    Te haces el tonto como si no te hubieses enterado
b.    Le sueltas alguna en plan: por mí seguid, no os cortéis.
c.    Bailas una jota o haces una reverencia
d.    vuelves a tu reunión con el cliente.

Creo que la mayoría de las personas elegimos la respuesta a. 


Yo siempre he sido más de querer bailar la jota pero no sé ni sardanas así que me quedo con la a, como todo el mundo.  

continuará una entrega más...

18 comentarios:

Dorotea Hyde dijo...

Hace años estuve en un coro, que es más o menos como el lugar de trabajo para cotilleos, trapicheos y demás. Había una soprano que en los primeros tiempos era simpatiquísima, hasta que se volvió borde (y entré cuando ha había evolucionado). Y se casó. Para entonces había dejado de hablarle al 95% por ciento de la gente, pero tuvo la jeta de repartir invitaciones a diestro y siniestro (menos a mí, por aquello de que era la nueva y me había conocido en su etapa borde). Una amiga mía, muy cabreada por el gesto de las invitaciones claramente le dijo: "gracias, pero mejor quédatela, que no voy a ir". Es mi heroína.

En cuanto al cuestionario, la a) mezclada con la d) supongo.

Un abrazo, doctor.

maloles dijo...

Las invitaciones a bodas siempre son odiosas. A mi me gustaría esconderme debajo de una mesa para que no me encuentren. Como con las citaciones en EEUU,sí no te la pueden entregar en persona, ¡no vale!
En fin, no se puede salir airoso de ninguna de las maneras...

Laura Noestá dijo...

En respuesta al cuestionario elijo como Dorotea la a) y d) pero la historia por variar, como muchas de las tuyas, me ha hecho rememorar una de las mías, en concreto, la que me pasó recién llegada aquí.

Se casó el hijo de mi esposo, el mal rato empezó cuando al llegar a la casa del novio para las fotos, todos tenían el adorno floral para la solapa del traje excepto la de mi esposo; nadie me supo dar razón del porqué, pero la novia no lo había dejado. Acudí a la letra a)

Ya en el banquete como es lógico estábamos sentados en la mesa principal con los novios, los padres de la novia, la ex de mi esposo con su pareja y nosotros. Todo transcurría muy bien hasta que empezó la dichosa costumbre de repartir presentes. Pues bien, hubo ramos de rosas para la madre de la novia, la madre del novio, porta-retratos con fotos de los novios para las abuelas, y no sé que más cosas más, pero para mí que hasta participé en un baile que estuvimos ensayando por meses y para mi esposo que les regaló el viaje de luna de miel a México no hubo ni las gracias.

Después que regresaron la novia fue a mi casa con la foto y la rosa marchita disculpándose y diciendo que se había olvidado porque ese día estaba muy nerviosa, pero que raro que de los demás no se olvidó y que esas cosas aparecieron luego que vio los detalles que tuvimos con ellos.

Mi esposo dice que yo soy una tiquismiquis y como es su hijo pues ahí todo sigue igual, por mi parte yo sigo reunida con el cliente y que no me vuelvan a invitar a nada!!! jajajaja

Besos BEP

Pilar V dijo...

Una de mis fantasías de niña era lo del Consultorio, supongo que porque recuerdo casi sin recuerdos a las mujeres en casa de mi abuela entorno a un transistor donde se intercambiaban los papeles la radionovela y Elena Francis.

No se me hubiese ocurrido nunca que podías afrontar este reto, pero lo cierto es que te ha salido estupendamente esta primera consulta.

Creo que cuando te invitan por bienquedar, te hacen flaco favor porque dejan la pelota en tu tejado, y en un entorno no elegido como el laboral a veces es muy difícil marcar la diferencia entre amistad y mero conocimiento. Es de esas veces que casi dan ganas de acudir al evento para tener información de primera fila.

Un beso,

Dorotea Hyde dijo...

Sergio:

Anoche soñé que me casaba. Un dramón enorme, quizás hasta escriba un post sobre ello porque estaba implicado un compañero del curro, y eso siempre pega bien con mi blog. El caso es que creo que soñé con ello influenciada por este post tuyo jajaja. Demasiada coincidencia :D
Besos

Sergio dijo...

Dorotea: Creo que sí, que algo tiene que ver. Yo cuando sueño veo mezclados elementos tan banales como una noticia que ni me llamó la atención, el telediario, un comentario de alguien en la calle, algo que leí, algo que me dijo alguien... Creo que te he hecho tener pesadillas. Ese post, efectivamente, será algo que pegue con el blog. Y en cuanto a tu propia mini-historia de arriba, también hubiese sido mi heroína. La gente que hace lo que nos pilla en un mal momento para decir o no nos atrevemos tiene eso. Pero que no le hablase el 95% por ciento de la gente a esa otra ya lo dice todo. Cuando está tan claro que el problema no eres tú, ni siquiera se plantea el problema. Y seguro que la soprano se sentirá victima. No dejo de sorprenderme. Besos

maloles: Que sí, maloles, yo he salido airoso muchas veces. El primer no cuesta un poco pero los siguientes ya son como tu marca de la casa. La gente los ve venir y hasta te los disculpa. Creo.

Pilar: Creo que el consultorio sería más creíble y beneficioso con tus consejos. Los míos no tienen ni la buena intención de ayudar. Es como contarle tus problemas a un borracho o un pastillero. Yo no tomo ni lo uno ni lo otro pero la respuesta es parecida. Pero qué te voy a explicar con la de años que llevas pasando por aquí y entendiendo a la perfección lo que hay. Un beso

Sergio dijo...

Laura Noestá: Tus historias son inagotables. Yo cuento las mías y a veces tengo que hacer uso del fondo común de amigos y familiares para afrontar la siguiente historia. Tú no, tu has vivido de todo. Y eso siendo de mi generación. No sé si envidiarte o robarte todo lo que pueda para cuando no me quede nada que decir. Bueno, creo que haré ambas cosas. Yo también elijo varias opciones. Creo que mi amiga al leerte se habrá leído por los paralelismos que demuestras en tu historia con la suya. Yo no sé si se habría olvidado con los nervios. Le doy un pequeño margen... pero ya sabemos aquello de piensa mal y acertarás. Si tienes que ir a otra boda... todo depende de si te gustan o no. Yo sólo voy a esas donde al menos conozco a un cuarenta por ciento de los invitados. Si no, me aburro y me pasa como cuando voy en el metro, que con tanta cara desconocida me pongo a leer un libro para no pasarme el tiempo encontrándome y desviando miradas. Besos y gracias. Desde luego, voy a dejar de escribir yo y ya me escribís vosotras el blog.

Noelia dijo...

Reconozco mi incultura, he tenido que buscar en google Elena Francis porque no sabía quién era.
Buenísimo lo que te pasó en la Universidad, jajaja. Y qué decir de la frase de Oscar Wilde, me encanta este hombre.
Respecto a las bodas, si yo hubiera podido ni hubiese ido a la mía. No me gustan. Aunque parezca increíble, me aburro sobremanera.

Opino como Pilar, en tu primera consulta has estado muy bien. Igual pido cita para una consulta ;-)

Sergio dijo...

Noe: Lo de Elena Francis es más un asunto generacional. No sé si la podemos enmarcar en cultura general. Gracias por lo ánimos para mi consultorio.
P.D. Así que la gente va obligada a las bodas. Qué bien que a mí no me apuntan con pistola para ir a ninguna. Y con este malvado comentario me despido hasta otra.

Maman Bohème dijo...

Me han invitado a muchas bodas...recuerdo que la primera a la que fui y precisamente fue a la del hijo del jefe de mi primer trabajo, en la que yo no quería ir y por culpa de mi madre, amigos y demás tuve que pasar por el aro...Recuerdo estar ahí sentada aburriéndome y pensando que podría estar mejor con ese ligue que además que me había agenciado desde hacía poquito, así que imagina el cabreo que iba creciendo en mi interior por lo imbécil que había sido siguiendo los consejos de todo el mundo por "el que dirán"...
A partir de ahí no soy nada correcta con las invitaciones, les digo que no voy a ir, que muchas gracias. Si se ponen tontas/insistentes les digo lo que voy a hacer: te digo que sí voy. El día de la boda te llamo y te digo que me muero de mal de panza, no voy y tienes que pagar el cubierto. Tú misma.
Para paliar el mal sabor de boca, les digo que me inviten a un café con el paso de los meses y me enseñen las fotos. (eso me lleva un hora, es más barato y me abstengo de ver a la peña borracha).
¿Cómo actuaría yo en la oficina? grrrr...depende de mi día...pero puede ser que les saltara con un seguir por mi no os cortéis...y sonreiría a lo chucky...es que hay veces que no sé disimular lo que me molesta...
Un besazo!!! como siempre un placer leerte!!!

ReltiH dijo...

ESOS CASOS DE LAS BODAS Y FIESTAS DE QUINCEAÑOS, SON TEMAS DE EXTREMA COTIDIANIDAD. Y PARA MÍ LO MÁS EXTREMO QUE ME GUSTA DISFRUTAR ES A WORMED (PLUS BRUTAL DEATH METAL). JEJEJEJEJE.

ABRAZOS

Sergio dijo...

Maman: Ya te echaba de menos. Otra contadora de historias que tiene hasta para entregar en píldoras o en comentarios con la generosidad habitual. Lo de ir a la boda del hijo del jefe se me hace terrible incluso de imaginar. Ni a la del jefe. Si ya me he saltado algunos familiares como primos hermanos( bato récords, algún día no iré a la de mi hermana si se decide volver a casar) no digo ya gente del trabajo. Un lugar dónde los relojes cobran carácter de necesidad. Dónde ves a la gente demasiado como para querer seguir viéndola al salir. Nooooooo. Pero bueno, siempre caemos en alguna trampa. Si no en esa, caerás en otra. Y yo también. Besos

Reltih: Tú eres medio punky, reltih. Yo también pero con un estilo más disimulado e íntimo, je,je. Saludos

Mario dijo...

Buenos días, Sergio.

Si pudiera adjuntar una foto a este comentario, te mostraría dónde estoy y lo que estoy haciendo. Bien, esta cafetería es la mar de chula, regentada por unas chicas la mar de chulas (y excelentes baristas) con un gran ventanal que te ofrece una vista chula: personas que corren para entrar en misa y otros que corren porque hay una marcha deportiva organizada por una casa de deportes a la deriva. De vez en cuando me digo que tendría que hacer alguna vez lo mismo. Lo de ir a misa, no, lo de correr. Siempre propongo y nunca dispongo mis pies sobre la calzada en modo "corre y no mires atrás"

Anoche abandoné el sofá cuando finalizó el último capítulo de una serie que me tiene enganchado. Y no es erótica, qué raro. Es de la casa Blanca, y de un Kevin Spacey que se aferra al poder a golpe de juego sucio. Ya ves, como la vida misma. Pues eso, que abandoné el sofá y antes de sumergirme en mis sueños y onanismo amatorios varios, me prometí leerte hoy, con detenimiento. Y contestarte como ahora estoy haciendo, entre sorbos, buenas vistas, excelentes camareras que me tratan con mimo, y también con tranquilidad.

Me encanta haber iniciado este recorrido dominical contigo. Después de leerte, de escribirte, de terminar con el último libro que me queda del detective Marlowe, escribiré mi columna que alojo bajo una foto mía en Instagram y que, al mismo tiempo casi, subo a Facebook. Digo yo que podría hacer lo mismo y publicar mis cosas escritas domingueras en el blog, que para eso lo tengo. Hoy me he dado cuenta, en el tuyo, que llevo desde enero sin añadir nada. Tendré que solucionar ese tema.

A lo que iba;que te he leído con tranquilidad. Dos entradas. Y en las dos asoma la palabra pulmón. Y en las dos he disfrutado. Y en las dos el viento de tus letras me ha vuelto a mecer. Es increíble, o lo eres. Un observante con memoria que es capaz de transcribir lo que siente y habla y opina de su compañero, que no amigo, que está a punto de entrar en quirófano y que se pone a hablar de pollas y de pijamas que se suben y le incomodan la capacidad de cazar ovejas y narcotizarlas para que él pueda descansar en paz. Pero un descando suspensivo y una paz abreviada, porque en menos que canta un gallo delator, estará otra vez contigo, preocupado por su polla o la tuya o la del resto de la humanidad masculina y buscando un pija que no se le suba, el pijama digo, cada vez que asalta la cama. En fin, tiene miedo. Todo el mundo lo tiene cuando cree que la última cena puede ser la última cena de verdad. Yo, sin ir maś cerca, cada vez que me he operado de una hernia la he lidado parda... Menos mal que la última vez me atendieron unas enfermeras en prácticas, chicas a las que les quedaba mucho por aprender, que me destrozaron el brazo recolocando la vía. Pero las perdoné, estaba en sus manos, qué manos, y en sus ojos enfermeros, qué ojos... y en el resto de su académica anatomía formativa, o algo así, qué académica anatomía, madre mía...
A tu no amigo, que sí compañero, le deseo una pronta recuperación. Que ahora que pienso, ya debe estar en un lugar o en otro. Y todo habrá ido bien, seguro, porque de lo contrario, hubieras escrito sobre el hecho o el deshecho...

Y en escrito sobre el deposito el comentario, qué decirte, yo también hubiera escogido la opción A. Pero no sé, no sé, puede que la B no sea mala idea. No sé, siempre ando dudando, así que seguro que estaría ahí, con cara de lerdo, sin saber qué hacer, cómo reaccionar, a dónde dirigir mis inquietudes de ese tipo. A la boda tampoco iría, fijo. No me gustan las bodas por compromiso. Bueno, todas las bodas son un compromiso para los que contraen esa enfermedad. Quise decir que no me gusta que me inviten, por compromiso a un casamiento.

He acabado el primer café mientras te leía y redactaba este comentario bilineal.

Sergio, como siempre, un placer leer tu cotidianidad. Tu día a día escrito.

Un abrazo. Y ya sabes que si vienes a Girona, en esta misma cafetería te invito a café. Verás qué las vistas merecen la pena y, sobre todo, la alegría...

Mario dijo...

Por cierto, acabo de descubrir que no te dejan escribir más de 4096 cararcteres. Si te pasas, no te dejan publicar el comentario. Así que he tenido que borrar parte del anterior, nada, cuatro letras de más... Nunca pediré otro café sin saber nada nuevo...

Abrazo.

Mario

Sergio dijo...

Si, asi es. Descubrí lo de los caracteres hace años. Me tenia que pasar a mi porque resumo poco. Aunque ya tardabas tu en darte de bruces contra los límites del espacio. Alguien en bloguer nos adivinó y decidió acotarnos para no atragantarle el servidor.
También te confieso que sigo House of cards. Entre muchas otras. Pero esta la confieso con orgullo. O sin vergüenza.
Fernando sigue esperando por su pulmón. Las listas de espera ya son casi para toda la vida en Cataluña.
Y en cuanto a tu idea del blog ya era hora. Me parecia raro que no escribieras nada. Yo es que instagran solo lo conozco de oídas y por facebook paso de tanto para recordar si alguien cumple años. Tengo amistades que se ponen muy nerviosas si no me pongo al dia con su nivel de decrepitud y les felicito por ello.
Yo acepto lo del cafe. Si paso por alli me pido sobredosis. Asi se adereza una buena charla.
De momento saludos. Escribo desde un mobil. Mal soporte para montar frases. Al mebos para mi. Un abrazo.

LA ZARZAMORA dijo...

Imagino que no me invitarían porque saben de antemano que no suelo ir a esa clase de eventos... peroooo a veces ocurre.
Y en esos casos, los que aún no me conocen acaban por hacerlo, y los que me conocen sin sorpresa alguna saben que soltaría la b) y sin sorprender a nadie... y luego seguiría con la d).

Te leo desde hace un tiempito en lo de Pilar V, y hoy me atreví a pasarme por aquí.
De puntillas...
;)

Saluditos.

Sergio dijo...

Zarzamora: Muy de puntillas porque casi te me escapas, estaba comentando los del último post. Y lo que dices de Pilar ya me he dado cuenta. Tu logo es el de la misma zarzamora que también he visto por allí y sí, también te leo, je,je Saludos y pásate cuando quieras y en la medida que creas oportuna. De puntillas o haciendo ruido y rompiendo cosas. Yo en esta casa dejo hacer lo que quieran.

Verónica Calvo dijo...

Pues yo la b.
Y que les den.

Abrazos