08 mayo 2018

Pasado sin nostalgia




Me fui a una biblioteca del centro que tenía un par de libros de los difíciles de encontrar. Mi más sincero agradecimiento a la red del catálogo catalán de bibliotecas. Lo encuentro casi todo. Y a veces casi todo me encuentra a mí. Hay hallazgos interesantes en el camino.
La biblioteca tenía una guardería encima y vi como los niños de preescolar jugaban. Uno iba en un pequeño triciclo y me saludaba con la mano. Las criaturas son muy educadas, lo saludan todo. Recuerdo que mi sobrina no sabía hablar y se lo pasaba en grande diciéndole adiós a los trenes.
El niño seguía saludando a pesar de que yo ya le había devuelto el saludo y al final se chocó contra una columna de la guardería, se calló y empezó a llorar. No sé objetivamente si el responsable de ese accidente de tráfico fue él o fui yo pero como vi que la profesora se acercaba corriendo a recogerle del suelo hice lo más adulto que se me ocurrió, salí corriendo para que no me vieran.
Por detrás del edificio estaba la salida de lo que era un colegio con más clases aparte de esa guardería(o no era una guardería, sólo una clase de P-4, como no tengo hijos ni mucho interés en los niños calculo con imprecisión sus edades). Y allí es donde quedé impresionado por la sorpresa. Había muchos padres. Los suficientes como para bloquear la calle y no dejar pasar a nadie. Pero en Barcelona el bloqueo es ya parte de nuestra vida así que eso no es lo que me llamó la atención. Lo que me sorprendió es que vi a F. después de, no sé, ¿Diez años?
F. fue una venezolana compañera de trabajo y durante un mes de fluidos corporales. Hace mil años que hablé de ella por aquí(bueno, más bien los diez que he mencionado pero mil en tiempo subjetivo).
Cuando la conocí tenía dos niñas de maridos distintos y un nuevo marido español al que le fuimos construyendo unos cuernos maravillosos que le debieron horadar profundamente el cráneo pero es que el tipo se los merecía. Ella me dijo que su marido estaba liado con al menos dos chicas en los viajes que hacía por motivos de trabajo, era director de un magazine cultural de un periódico muy importante en Cataluña. De la sección cultural. A los dos nos encantaba Buckowski y Nabokov y las veces que hablé con él descubrí un alma gemela. Le gustaba mucho escribir en su tiempo libre. A veces le decía a F. en broma que a nivel personal casi debería haberme enrollado con su marido antes que con ella por eso de que éramos más compatibles.
Pero luego F. empezó a enfriarse. Por lo que supe estaba buscando su tercer hijo para permanecer en España sin tener que trabajar. Mi objetivo, ya lo he dicho antes, no son los niños. Me interesa algo el proceso pero no el resultado. Así que no tardó en liarse con alguien que le dio su tercera criatura. Un tipo de su tierra totalmente asqueroso y con el pelo pintado de un naranja lamentable. Aunque lo de asqueroso puede deberse a que hablo desde el despecho.
Así que ahora estaba allí. Esperando ver salir a alguien del colegio. ¿A su hija de nueve años o a una cuarta? No lo sé. Pero no me apetecía hablar con ella. La perdí de vista hace mucho tiempo y no teníamos nada en común. Sólo lo que pueden tener en común un hombre y una mujer con los genitales operativos. Pero más allá de eso me costaba mucho llenar sus eternos y casi místicos silenciosos (una compañera nuestra no perdía la oportunidad de decirme que sus silencios no eran místicos, más bien los propios de una retrasada mental).
Así que regresé sobre mis pasos.  El niño del accidente ya no estaba.
Regresé a mi presente. Menos glamouroso pero sin complicaciones.
Y sin niños de conveniencia.
Lo que son las cosas. En su momento me disgustó ver marchar a una persona a la que ahora no me acerco ni para saludar.  

13 comentarios:

Dorotea Hyde dijo...

Qué pereza dan los ex, del tipo que sean. Y si no había más que el sexo en común, creo que más pereza aún, porque ¿qué vas a decir? Y en tu caso, hablabas más con su marido, no hay nada más que explicar. :) Fíjate que el cornudo me ha dado hasta un poco de pena (tomando la historia como relato, luego en la realidad, a saber): engañado y abandonado, no le sirvió ni para tener el hijo que necesitaba. Y lo de tener un hijo para no trabajar... eso me ha superado.
Un abrazo.
PD qué entrada tan buena, cargada de ironías. Me he reído muchísimo.

MaRía dijo...

Jaaa eres terrible!! !

Espero volver a comentarte cuando deje de reírme , la entrada de hoy da, como siempre para hablar sobre bastantes temas... Y cómo soy muy bocachancla no sé yo si sería capaz de exponer en este momento mi punto de vista coherente sobre tannnnto que se me está ocurriendo

Jaaaaaaaaa

Besos sin fluidos ni ruidos :)

Pitt Tristán dijo...

Hola, Sergio, no sabía por qué habías dejado de comentar en mi blog.
Ahora lo entiendo, jajajajaja.

Un saludo.

P.S. Este comentario no tiene nada que ver con el relato que es magnífico, como todo lo que sale de tu pluma.

Sergio dijo...

Dorotea: El cornudo también hacía de las suyas. De no ser por la inestimable "ayuda" que me brindó buscando amiguitas fuera del matrimonio a lo mejor su mujer no me hubiese buscado a mi de amigo. Y es que nadie acaba de ser inocente del todo. Solemos pensar que una víctima, por el hecho de serlo, lo es. No siempre es así.
Saludos, Dorotea.

María: Pues eso que nos perdemos. A lo mejor lo que tu llamas bocachancla es una visión diferente y original de la realidad mucho más refrescante que lo políticamente correcto. Y ya te digo yo que a mí no me gana nadie a bocachancla, ja,ja. Besos

Pitt Tristan: Gracias, Pitt, un honor verte pasar por aquí. Y me considero culpable de la acusación. A veces se me acumula la faena y no me paso ni por mi propio blog. Pero el tuyo lo he leído muchas veces y no siempre he dejado comment. A veces es difícil añadir a lo que ya está bien dicho pero vamos, que yo sigo siendo de tu club de misántropos hasta cuando no me ves. Saludos.

Verónica Calvo dijo...

"Las criaturas son muy educadas, lo saludan todo."
Me has recordado a mi idolatrado Holden Caulfield :)

Pues sí. Te encuentras con personas del pasado en un presente donde lo que te inspiran es volverte invisible para que no te vean.
Situaciones de la vida, nada más y nada menos. Quiénes somos para juzgar.

Abrazo, Sergio.

Sergio dijo...

Verónica: Yo desde luego juzgo poco. O durante poco segundos. La literatura nos hace observar pero también empatizar con lo observado. Y darle la importancia justa a las cosas que cada vez es menos. aunque eso también te lo da la experiencia y no la literatura. Un abrazo.
P.D. En su momento yo también disfruté con ese guardian entre el centeno.

MaRía dijo...

Jaaa.. No te imaginaba bocachancla

De lo demás sigo mutis x el foro... Q se me desata la lengua y me quedo sin megas

Feliz noche! !

Sergio dijo...

María: Ok, sobre todo discreción. Como en tu blog que solo puedo mirar y no tocar. O más bien comentar, jeje

Noelia dijo...

El pasado cuando no tiene nostalgia es porque o bien no significó lo suficiente, o si lo hizo, ya lo tienes superado.

Saludos ;-)

Sergio dijo...

Noe: Está claro que de tus dos opciones me queda la primera. Aunque yo creía que si estaba significando algo. Saludos Noelia.

Sylvia dijo...

Pues fíjate que no lo pintas muy traumático el encuentro jajaja simplemente media vuelta y punto.
Yo a veces tengo hasta repelús, miro y digo pero ¿cómo yo?¿pero por qué? brrrrr y sí, si puedo media vuelta.
Bss ;)

Zhura dijo...

Me ha hecho mucha gracias tu post.

Creo que todos tenemos personas en nuestra vida de las que en un presente, si pudiéramos renegaríamos, pero bueno como dijo Jose Ortega y Gasset: "yo soy yo y mis circunstancias", así que nos toca apechugar con ellos jajajaja

Sergio dijo...

Sylvia: Pues es verdad. Sin analizarlo mucho no es más que eso. Así son las cosas en la vida real. Media vuelta, unos segundos y adiós. Es más bien en la cabeza que luego se repasa más veces. Besos

Zhura: Gracias, Zhura. Y también tenemos personas en un presente que en un futuro serán pasado. Conocía esa sabia cita. Saludos