07 diciembre 2007

El cerebro tiene la culpa

Guapa y con cerebro



“Es normal que pienses que soy un monstruo
porque no he llorado y estoy tan entero,
y me dio más pena el último episodio
de Friends que lo nuestro, más pena que lo nuestro.

Créeme si te digo que no es culpa mía,
que más bien se trata de una minusvalía,
que sólo me importa lo que no me importa,
y tú claro que me importas, por eso no me importas.

Sabiendo como sabes lo que siempre le hago a la gente,
¿cómo pensabas que contigo iba a ser diferente?”

Astrud

Son algunas frases de la inteligente canción “Minusvalía”. Un individuo se descarga de toda culpa sobre su insensibilidad haciendo responsable a su cerebro. Como ya decía el marqués de Sade siglos atrás la culpa es de la naturaleza que te ha creado de un modo determinado, no de tí mismo. Es un “soy rebelde porque el mundo me ha hecho así”. Y al parecer la ciencia sigue actuando en descargo de los amorales como esos individuos o como yo mismo. Algunas muestras de ello:

- Los científicos descubren que una zona del cerebro permite decir si seremos o no seremos altruistas. Una zona llamada con el poco comercial nombre de sulcus posterior superior temporal fue analizada mediante escáner. Los científicos descubrieron que se podía predecir una conducta altruista o no leyendo en dicha zona. Gracias a esto ya sé que cuando alguien me pida dinero esta navidad le puedo decir:”No pierda el tiempo, caballero, mi sulcus posterior etc. está muerta. No soy altruista pero no es culpa mía, es que la madre naturaleza ha invertido más esfuerzo en mi sistema límbico o cerebro reptil”. Si entiende lo que quiero decir no tendré que perderme en más explicaciones.

- Hay un científico que ha descubierto que el cerebro femenino y el masculino son diferentes. La próxima vez que vea una mujer intentando superar a un hombre resolviendo problemas abstractos y pretendiendo que su hipocampo es mejor que el nuestro la pondré en su sitio. Al parecer a ellas se les da mejor hacer cuentas y matemáticas y todo lo relacionado con los números. A nosotros leer mapas y la orientación geográfica. Yo no tengo tan claro lo de la orientación espacial. Tengo la justa para ir al cuarto de baño sin perderme y a veces mediante el uso de GPS. Según los científicos debería ser todo lo contrario. En cualquier caso las diferencias entre el sexo femenino y el masculino existen. Afortunadamente. ¿Con quién discutiríamos si mujeres y hombres fuésemos iguales?

- Buenas noticias. Puedes educar tu cerebro para olvidar malos recuerdos. Tenemos mecanismos para ir eliminando los malos rollos. El córtex prefrontal que rige nuestro pensamiento tiene modos de eliminarlos de manera selectiva. Espero que se siga investigando sobre esto. Así, si un día olvidamos felicitarle el cumpleaños a un amigo siempre nos podemos excusar: “Es que el año pasado en esa fecha se me murió la iguana y he decidido borrar la fecha de mi memoria”.

- Identifican áreas del cerebro asociadas al optimismo en el futuro. Pues sí. Las mismas partes que se activan cuando imaginas un futuro desagradable están activando partes de la amígdala y la corteza cingulada anterior rostral que son las que funcionan mal en la depresión. Es por eso que nadie tiene cojones de sacar de sus ideas negativas a un pesimista. Pero eso nos evita tratar de ayudarle. Si nos encontramos con alguien que necesita ayuda no tenemos más que pensar que tiene la amígdala bien jodida y que lo que le digamos de bien poco le va a servir. Tal vez sugiriendo un suicidio rápido le estemos haciendo un favor como el que le pega un tiro al caballo herido que no tiene solución. Desde luego, estas nuevas investigaciones dan nuevas terapias ciertamente estimulantes.

- Un hombre es capaz de vivir aún estando prácticamente falto de cerebro. Fue un francés de 44 años casado y con dos hijos. Funcionario. Se presentó en el hospital por un ligero problema con su líquido encefalorraquídeo y descubrieron que el tipo casi no tenía cerebro. La sustancia gris y blanca estaba comprimida en las paredes del cráneo. Sólo tenía un pequeño déficit intelectual. Si lo normal es tener un cociente de ochenta él tenía setenta y cinco. Tal vez se liase algo con el cambio en la panadería pero por lo demás llevaba una vida normal. Yo estoy convencido de que mucha de la gente que conocemos a la que le decimos “qué poca cabeza tienes” esconde maravillas superiores a esta. Se puede vivir con la ausencia total de materia gris. Lo sé porque trabajo con unos cuantos.

- La meditación profunda mejora el funcionamiento del cerebro. Pero en mi casa es difícil meditar. El vecino hace mucho ruido. Eso hace que mi cerebro funcione peor. Eso hace que mi ya citado cerebro reptil campe a sus anchas y la violencia lo domine. Eso me lleva a poder cometer un homicidio con el de arriba. Eso me exculpa porque si el de arriba me hubiese dejado meditar yo no hubiese tenido que matarle ni mi cerebro hubiese desarrollado ese deseo.

- El escáner cerebral ya puede detectar cuando una persona miente o no. Las áreas del cerebro que generan mentiras son diferentes a las que generan verdades. No me gusta ese descubrimiento. Si bajasen de precio esos malditos artilugios sería imposible llevar una relación estable con nadie, ni siquiera con el perro. Es imposible vivir sin mentiras. Hay veces en las que los científicos se podrían ir a descansar un rato y dejarnos en paz.

2 comentarios:

Angéline dijo...

Qué buena esta parte "que sólo me importa lo que no me importa,
y tú claro que me importas, por eso no me importas.

Sabiendo como sabes lo que siempre le hago a la gente,
¿cómo pensabas que contigo iba a ser diferente?”

Esa es una buena pregunta. Y sabiendo como sabemos que otras personas no son lo que queremos, ¿por qué nos duele que no nos quieran?

Y otra más, sabiendo como sabemos que han querido como no queremos a otras personas, ¿por qué pensamos que a nosotros nos querrán como queremos? Sin duda a nuestro cerebro (que no al corazón, que sólo bombea) tambien deberíamos darle vacaciones alguna vez. Tanto analizar, tanta vuelta a todo, y al final muchas veces no tenemos lo que queremos ni queremos lo que tenemos. Así es la vida del inconformista, y eso sí que no queremos cambiarlo. Un saludo, Houellebecq. Ya echaba de menos esta página.

Houellebecq dijo...

Es el engreimiento de pensar que sabemos más de lo que sabemos o que nosotros no somos como esos otros a los que quisieron antes. También es cierto que una persona no trata igual a todo el mundo( salvo esas que sí parecen tratar mal a todos pero son casos graves y raros). Nos equivocamos porque estos detalles no los analizamos y nos equivocamos porque aunque analicemos mucho tampoco hay conclusiones matemáticas, la vida siempre nos sorprenderá por algún lado. En algún lugar hablaba de predecirla con números y experiencia previa pero es imposible, renuncio,hay demasiados imprevistos. Tú echabas de menos la página y y yo los comentarios en esta extraña primavera que estoy teniendo. No me conecto mucho pero al hacerlo es agradable y ver un inteligente comentario por aquí. Los tuyos. Saludos.