27 junio 2011

La sucia vida secreta de ciertas empresas

Tocaba seleccionar una nueva trabajadora que supliera a la anterior y hasta borrara su recuerdo o la injusticia de su despido. Una dejaba una tristeza y otra encontraría la “alegría” de trabajar en tiempos de crisis. La felicidad como la energía y el dinero, ni se crean ni se destruyen, ni se ganan ni se pierden, están de paso y se van alternando pero nunca todos lo tienen todo a la vez.
El desfile de candidatas que me tocó llevar desde la puerta hasta el despacho fue de tres. Las dos primeras gorditas y la última tirando a obesa. Por mí no había problema pero el gerente no solía seleccionar tanto por la ética como por la estética. No le importaba nada más allá de una tía buena. Independientemente de lo que estuviera escrito en su currículum. Y de la última supe algo. Me lo contó antes de irse.
Era buena o eso decía, cara al público. Lo había hecho toda la vida. En un bar propio durante años sin prácticamente otra ocupación que servir y servir y hasta llevando su relación amorosa en la barra del local o en las cocinas. Luego se le vino abajo el negocio y entró en una gasolinera. Allí descubrió que los atracos podían convertirse en algo rutinario. Cuando llegaban los niñatos insultantes, o los hambrientos de dinero gratis a punta de navaja con suerte y a punta de pistola con peor y temible fortuna, ella trataba de sortear tragedias mayores entregando el dinero (es lo que le recomendaba incluso la empresa, no querían trabajadores heroicos pero muertos por un dinero que estaba asegurado) y manejaba el problema no resistiéndose demasiado a él. Creo que me contó algo sobre el cristal reforzado del local pero en el que nunca confió y del que me aseguró que no detendría tanto como una bala, como mucho alguno de esos chimpancés ocasionales que sobre todo en domingo o lo Sábados por la noche llegaban borrachos y nunca con buenas intenciones lo golpeaban insistentemente.
Desde luego era ideal para el trabajo en un cine.
Lo nuestro era un juego de niños. Tenía que vender palomitas, nada más. No tenía anécdotas de ese tipo que contarle. Si acaso rebuscando en la experiencia de oídas. Pero nada tan salvaje. Alguna que otra pelea de acomodador contra cliente en primera persona y poco más. La estadística no era tan agresiva en este centro comercial y además había guardias de seguridad para manejar esos asuntos.
La chica se despidió amablemente y supe que era la última vez que la vería por allí.
El gerente salió mosqueado y murmurando que quién había seleccionado esos currículos, que quién le había traído esos perfiles de mujeres que no encajaban por gordas, que venden más las que mantienen su peso y que si no, a él por lo menos le gustaban más.  
Yo, simple soldado de infantería en esos tiempos, hubiese preferido menos glamour en la barra y más trabajadoras que no faltasen cada dos por tres y me obligasen a echarles una mano. Y luego también está que no tengo nada contra los kilos ajenos, con llevar los míos en su sitio y siempre porque lo considero saludable ya me basta. Allá cada cual con su báscula. Yo he encontrado paraísos distintos pero igualmente interesantes en cuerpos grandes, medianos y pequeños.      
Pero la ley no escrita porque no dejan oficializarla es que el físico es importante.
Ciertos escotes son más poderosos que el mejor y más perfecto currículo.
Y en el cine dónde trabajaba, la pequeña ley nazi no oficial es que gordas no, nunca.
El currículum es algo que debe servir sólo para que te llamen por teléfono si interesas.    

34 comentarios:

Rackham the Red dijo...

Desgraciadamente lo que cuentas está a la orden del día. Y por eso nos va como nos va... El problema de "gordas no/feas no" me lo he encontrado con demasiada frecuencia. Si tienes la desgracia de estar en esas categorías, las entrevistas de trabajo se convierten en algo desquiciante, algo que roza la humillación. Y no tanto por que no te seleccionen (que es algo que sabes que puede pasar si hay alguien más preparado) sino porque luego te enteras que han cogido a X, famosa por enseñar tetas y no dar un palo al agua.
En trabajos de cara al público valoran mucho el aspecto, pero nunca la eficiencia ni la amabilidad, dos detalles que valen todo. En el inem de mi zona hay una señora que siempre tiene un aspecto desaliñado. Es "vieja", fea, gorda... Y es mi empleada favorita. Nunca hay nada que se le resista; el trámite más raro te lo convierte en un paseo. Siempre amable, sonriente, consigue que asocies burocracia al paraíso. Y esa asociación es casi imposible. Me contó una vez un retazo de su vida, con depresión incorporada por el trato que recibía de la gente, que la menospreciaban...
Con la belleza pasa como con las lenguas folk; en vez de ser un plus que en caso de empate te dé la ventaja, se convierte en requisito imprescindible, frente a la experiencia, la preparación y la eficiencia. Alucinaría, si no fuera que lo vivo diariamente...

Houellebecq dijo...

Es que solo he puesto un ejemplo de los muchos que he llegado a ver tanto o más graves. Precisamente en ese mismo trabajo aunque lo paso de manea muy rápida me desquiciaban bellas pero estúpidas mujeres que no hacían abolutamente nada bien y entorpecían el trabajo del resto del equipo. Pero si sonreían y seducían al encargado de turno conseguían quedarse como fijas. A mí me afectaba directamente porque yo no quería tener que hacer el trabajo de otra persona por ser una incompetente guapa, hubiese preferido una profesional menos atractiva pero cumplidora. Me indignaba y me sigue indignando tanto que incluso ahora que tenía que escribir otras cosas me ha dado por aquí. No sé, tal vez haya sido algo que he visto por la tele que me lo ha recordado pero tenía que escribirlo y tal y como dices tú, es algo que se vive diariamente(no solo tú). Así nos va. Fíjate bien cuando te atiendan en cualquier lugar público y observa quien lo hace bien y si encuentras a muchos que te tratan con directa hostilidad, como si el trabajo les hubiese caído del cielo. Entre estos últimos te puedes encontrar hermosos ejemplares que están por su cara bonita. Pero ojo, las cosas no son en blanco y negro. He encontrado bellas eficientes y menos bellas incompetentes. Sólo quería remarcar lo de por qué en aquel trabajo solo se hacían entrevistas de trabajo sin necesidad de currículum.

jordim dijo...

Ese modo de selección demuestra lo que persiguen las empresas. Y es eso que todos intentamos hacer de adolescentes: "llegarnos". El trabajador importa 0.

VANESSA dijo...

Cuánta razón llevas! Y ahí está el dilema de las gorditas a la hora de mandar el curriculum, no saben si poner foto y arriesgarse a que las miren y ni las llamen, o no poner foto y pasar el mal trago en la entrevista. También un dilema para las guapas y delgadas, no saben si poner foto y que las llamen sólo por su físico, o no poner foto y que ni las llamen, desperdiciando así la utilidad de su belleza.
Yo desde mi punto de vista, lo veo todo un dilema, sería mejor que no se tuviera que poner foto en el curriculum.
Besoss!

marikosan dijo...

Ya ves, para que luego digan que la belleza no es todo....

Lo de que las guapas son tontas no tanto, son demasiado espabiladas.

Pilar dijo...

La imagen es importante, de acuerdo, pero ¿siempre el mismo cliché? Una buena presencia no debería suponer siempre una talla 36 con una 120 de pecho, y un completo desprecio a cualquier otro requisito. Pero es donde estamos, y ahora más.

Volvemos a donde casi, casi, conseguimos escapar.

Un beso

Sonix dijo...

Menuda injusticia... aunque por desgracia no creo que el enterarse de un caso así sorprenda a alguien. :(
Seguro que muchas veces a muchos nos ha pasado, seguro que a todos nos han juzgado por nuestro aspecto.
Luego, a la hora de la verdad, hay de todo y con todos los envoltorios, como bien dices.
Saludos.

Ulisa dijo...

Terriblemente cierto.
Que lamentable.
Bien narrado en esa pluma.

Abrazo desde Bs As.

MEME dijo...

Hay mucha belleza en una mujer rellenita y mas si ella sabe llevar sus curvas con estilo...
No me gustaría trabajar para alguien que solo valorara a la persona por su envoltura...
Por cierto, menos mal que en el comentario has dicho lo de... (""Pero ojo, las cosas no son en blanco y negro. He encontrado bellas eficientes y menos bellas incompetentes"")
es que hay de todo y no es justo generalizar.
Te dejo algo que escribí un día en mi blog pero es solo mi opinión

Besos



http://todoesposiblememe.blogspot.com/2011/05/belleza.html

LISS dijo...

Si tu jefe hubiese sido Rubens o Botero creo que estas chicas hubiesen encajado perfectamente.Creo no obstante que la deversidad es lo interesante y como tu dices se puede encontrar paraisos en cuerpos muy distintos...otra cosa es la salud...que cada uno debe controlar la suya.Los cánones de belleza cambian pero lo que no lo hace es lo que llevamos dentro,eso no va por modas...es triste que mucha gente se pierda la posibilidad de conocer a grandes personas o grandes profesionales solo por guiarse por un canon de belleza...que muchas veces te imponen sin que te des cuenta.

eva-escort madrid dijo...

No solo ocurre con la gorditas, sino con las mujeres que cuentan con unos años, las que tienen cargas familiares. Los caciques huecos no miran nada más que lo que les gusta y sin ningun pudor te lo dicen a la cara, es lo que tiene ser un sinvergüenza descerebrado.

Houellebecq dijo...

Meme: Muy adecuado lo de tu blog. Yo precisamente he encontrado belleza en algún cuerpo menos estilizado de lo normal. Belleza y algo mayor como enamoramiento pero no es el tema. En cuanto a lo que dices sobre mi puntualización... pues claro que sí. Decir que todas las guapas son tontas sería otro prejuicio tan terrible como desechar a las gorditas. Ni siquiera sé si estamos cualificados para pasar el test de inteligencia a nadie. De todos modos me alegra que leas puntualizaciones tan de pasada pero tan importantes. Muy buena observación. Y por cierto, no sabía que tenías otro blog. Me lo apunto.

Liss: En su momento lo más triste que me pareció es que algo me decía que esa chica sacaría de la incompetencia el nivel genera del bar y de las palomitas y muchos saldríamos ganando. Pero que daba igual lo cualificada que estuviera. Por cierto, no sé si tiene nada que ver pero no hace falta ser Botero. He conocido algunos hombres fanáticos de los cuerpos gorditos (yo no les hago ascos, no son mi ideal pero alguna vez... me ha enamorado alguna como dije antes). Desde este blog y de vez en cuando intento atacar algún prejuicio. Tanto los míos como en este caso, los de otras personas.

eva-escort: Cierto. El tema de la edad también le preocupaba a mi encargado.Tengo más anécdotas sobre ese tema. Lo curioso es qu ene ciertos puestos de trabajo síse pide gente de más edad como no sé, el conserje de un inmueble. Me encanta la definición de cacique. Perfecta para ese gerente. Y perfecto también lo de que te lo dicen todo a la cara. Un buen retrato.

Anónimo dijo...

Cuánta demagogia. Si mi negocio depende de la venta de palomitas, lo que no voy a hacer es contratar a una persona que con su obesidad les recuerde a los clientes lo mucho que engorda comer palomitas.
Del mismo modo que si vendo productos de belleza no contrataré a alguien objetivamente feo ni si vendo crece pelo contrataré a un calvo. En fin...que viva la demagogia literaturalizada.

Houellebecq dijo...

Creo que empleas mal la palabra demagogia. Tú mismo me das la razón o sea que lo que describo es cierto y no una realidad falsificada para promover mis propias teorías. Son meros apuntes de lo que he visto y tú mismo admites que harías lo mismo que mi jefe. Si te mueves por esos patrones de buscar gente guapa sin mirar si es competente o no tendrás más clientes al principio pero a la larga tendrás también los problemas que te mereces por tu superficialidad. Y demagogia es usar ejemplos como productos de belleza-guapa o crecepelo-calvo. Yo hablaba de un cara al público en el que se vende palomitas. ¿Compras más palomitas si la chica de la barra es guapa? Pues tienes un problema. A ti un buen cuerpo te vende lo que quiera.

Esteer dijo...

Interesante entrada...me da mucho que pensar!!


besoss,


te sigo...


esterdelpozomerino.blogpsot

Anónimo dijo...

El tipo que describes es un cretino.Parece que quiera a las chicas para beneficiárselas y sólo tienen que vender palomitas.Está convencido,sin duda,de que con un buen escote se venden más palomitas...
Si vas al cine y quieres palomitas las compras y si no no.Otra cosa es que quieras tirarle los trastos a la vendedora.¿Y de qué se queja el individuo? Si no quiere que vayan chicas obesas a las entrevistas que lo especifique en el anuncio.Que ponga "abstenerse gordas" o "Se busca chica estilizada y con buen parecido para vender palomitas (arduo trabajo que sólo puede ser desempeñado por mujeres hermosas,según él)".De verdad que no sé de qué se queja.Más de una se habrá marchado de la entrevista deseando introducirlo a él en la máquina para hacer los susodichas palomitas y ver cómo le estalla el ego,aunque sólo en sentido figurado claro está.
Luego está el tema del enchufismo en el mundo laboral que también daría para algún que otro post.
Interesante artículo.
Un saludo.

Peter.

Anónimo dijo...

Moraleja:
Ellos las prefieren muy muy gordas,gordas,gordas,supergordas,
gordas,gordas y apretás.

Peter.

Houellebecq dijo...

Peter, como ya debes imaginar esas cosas no se ponen en los anuncios porque de entrada la conducta de dicho encargado es ilegal. No se puede discriminar a nadie por raza, condición, sexo, etc. Pero el caso es que se discrimina cada día por los temas más insólitos. En este caso por la condición de haber echado unos kilos de más o de no estar dentro del canon de belleza que le gsuta al encargado. Tenía otro encargado cuyo canon de belleza era el opuesto y hubiese discriminado a todas las delgadas. Ante la locura de la arbitrariedad de los que seleccionan uno no puede ser muy optimista cuando va a hace entrevistas de trabajo. ¿Y qué hacer con el currículum? La gente preocupada por menitr o en su vida laboral. Como si alguien leyese muy atentamente esas mentiras (claro que alguna empresa honesta habrá, digo yo, las generalizaciones son malas).

Esteer: Gracias, pasaré por ese enlace. Besos

rafarrojas dijo...

En mi próxima vida quiero ser guapo (hemos avanzado algo al menos: en esta encarnación soy extremadamente atractivo, jajaja).
Reconozco que a mí me gusta ver belleza. De hecho es en lo primero que me fijo. Porque muchas veces no da tiempo para más y porque a pesar del deseo expresado en sucesivas cartas a los Reyes Magos no tengo rayos X en los ojos ni telepatía que me permita ver ese hermoso interior del que habla todo el mundo...
De todas formas, la cuestión fundamental es si hay trato con ajenos (público) o no. Si no lo hay, que venga la fea o guapa competente. Si lo hay, habrá que buscar a la menos fea competente, porque la belleza es un valor más y sí, sirve para aplacar fieras, vender motos, sacar sonrisa al sieso, etc.
Particularmente creo que lo más importante de un buen compañero es que sea precisamente eso: bueno. Eso lleva aparejadas muchas otras virtudes en el trabajo: cumplidor, amable, generoso. Etc.
Lo normal son niveles medios (de ahí q se hable de "norma") y q la gente no provoque ataques al corazón al primer vistazo, ni por un lado ni por el otro.
Y puestos a hablar de equilibrios, yo puedo perdonar a un hijoputa q sabe chino y es un hacha en lo suyo (con dificultad), puedo perdonar a un cacho de pan algo torpe,... Pero no, nunca, de ninguna forma, a un cretino q además es inepto, aunque tenga un apariencia que quite el hipo o las tetas más perfectas que haya parido nadie.
"Los caballeros las prefieren hermosas, pero se casan con las más hermosas del grupo de las buenas".
rafarrojas dixit.

Houellebecq dijo...

Sabias palabras Rafarrojas. Sin caer en los tópicos añades un buen anexo al post que me hubiese haber podido colocar para que nos e me acusase antes de dogmático.
Todos sabemos lo que nos ocurre al priemr golpe de vista pero también sé lo que pasa después de cierto tiempo. Justo lo que te ocurre a tí cuando una guapa es demasiado tonta para ser aceptable.
Apuestas por los niveles medios y tal vez tengas razón. El caso es que yo he tenido una vida laboral sin esos niveles. Plena de desequilibrios a todos los niveles. Tal vez reflejo del desequilibrio de los que mandaban. Saludos.

Angéline dijo...

Lo cierto es que nuestra imagen nos precede y es lo único que habla de nosotros antes de que abramos la boca o mostremos nuestras credenciales, otra cosa es lo que busca cada persona que nos requiere, en la vida y en el mercado laboral. Entiendo que cara al público se busque un rostro agradable pero cuántas veces nos han despachado con mal humor en algunos sitios y su belleza (si la hay) lo único que hace es agravar la mala impresión que nos causa esa persona. También es cierto que hay un grupo de gente que siempre poseerá esa belleza, aunque su rostro en una foto diga lo contrario. Son entrañables, protectores, cariñosos, te entregan la barra de pan diaria, o el vaso portátil de café con una gracia especial, recuerdan tu nombre en poco tiempo, tus gustos, te hacen un chiste, reciben con una sonrisa tu broma, te animan a ser persona ( ¿qué tal su catarro, Hilario..?) y no un ente al que despachar su pedido. El gerente de este post parece tener pocas luces y seguramente sufrirá lo suyo en otros lugares donde no es más que lo que se ve, que debe ser bien poco. Y aprovechará su posición de superioridad en el trabajo para someter a otras personas imponiendo un criterio que muchas veces no es válido y terminará por cambiar, pero del que de alguna forma habrá disfrutado durante un tiempo, una actitud muy primaria para una persona con responsabilidades a ese nivel. Quizás la culpa en este caso sea de quien lo consideró perfecto para el puesto, tiene lo que se merece. Un saludo Houellebecq.

Houellebecq dijo...

Un negocio debo añadir que se va viniendo abajo independientemente de sus rostros más o menos bellos(aunque tampoco por su culpa). Hacía tiempo que tenía olvidado a este individuo y de pronto me surge del subconsciente este pequeño detalle suyo y una vez más recuerdo su calidad como persona. Pero da igual. A mí no me van a coger nunca como entrevistador de nada. No doy el perfil de serpiente que hizo medrar a este hombre y que no se si le aprovecha o no porque ya estamos cada uno en un asunto muy distinto. Te lo digo por si te cruzas o has cruzado con algún jefe que cae mal en ciertos viejos posts y para que no dudes que siempre es el mismo. Algo bueno tendrá digo yo, si no sería un personaje de comic. Es sólo que no le gustaba enseñar su lado bueno si lo tenía. Saludos.

RELTIH dijo...

LA MERITOCRACIA POR LO GENERAL ES ALGO, QUE QUIÉNS ESTÁN ENCARGADOS, SE LO PASA POR EL ANO. FULLL CRÍTICA BROTHER.
UN ABRAZO

Patricia dijo...

Me gusto la manera de relatarlo. Al parecer algunos negocios se toman en serio el dicho de juzgar un libro por su envoltura...afortunadamente no todos los negocios (o empleos) siguen esa norma y lo mejor de todo no todas las posiciones! Fiu! (suspiro de alivio) Si hubieses visto la talla de una de mis jefas hace un tiempo atras!
Me gusto tu blog, regreso con tu permiso,
saludos,

Houellebecq dijo...

Patricia: je,je, a lo mejor esa jefa fue ganando peso con el tiempo pero bueno, no todas las empresas tienen por qué ser así (por eso digo ciertas empresas en el título). Un trabajo que me tiene fascinado es el de la policía. Les hacen hacer grandes prubeas para estar en forma y ser super-astutos pero cada vez que les llamo parecen gordas parodias come-donuts de lo Simpsons y menos astutos de lo que imaginaba. En fin.

Reltih:Un abrazo, me imagino que en Colombia no debe ser muy distinta la meritocracia que en España.

Anónimo dijo...

Qué bien trabajar en un cine, supongo que te dejarán entrada libre a todas las sesiones fuera del horario de trabajo. Aunque igual prefieres perderlo de vista. Al jefe seguro. Y la imagen muy sugerente, da ganas de comer palomitas.
Se te está llenando esto de Anónimos...

Houellebecq dijo...

Trabajaba. Y sí, prefería perderlo de vista, nome pasaba casi nunca porque no soportaba usar mis fiestas para ir allí. Veo anónimos sí, pero no me importa más que por el hecho de que no sé si hablo con uno o con otro o son todos el mismo.

mara dijo...

lo q cuentas es muy real,además d injusto y humillante para las chicas q no sean el típico canon de belleza. Pienso q sí, una cara bonita y un buen cuerpo es lo primero q entra por el ojo,pero no es cierto q al final de todo aunqe parezca un tópico,cuando conoces a alguien,te parece más o menos guapo segun su forma de ser?? la actitud hace sexy y atractivo a las presonas ó los hace verdaderos monstruos independientemente de su fisico...en fin todo depende del cristal con q se mire, la predisposición q se tenga, lo q se busque ,me parece tan odioso el tio ése del q hablas en el post ..,y hay tantos cómo el..

un abrazo hou.

Houellebecq dijo...

El tipo dle que hablo, Mara es igual a como lo cuento y peor porque no sólo se mueve en el terreno de la discriminación. Abarca otros igual de desagradables. Un abrazo, mara.

neko dijo...

Asi está el mundo lleno de incompetentes que tienen un sueldo y un puesto que no merecen solo por tener buena percha.

Pero este problema no es simplemente de las empresas. Cuantos tios se fijan en chicas gorditas o rellenitas y cuantos en tias delgadas que rozan la enfermedad? el problema es de la socidad (una vez mas) no de las empresas simplemente.

Por cierto, que yo fui un tiempo taquillera en unos cines, y bueno... fui un auténtico desastre.

Houellebecq dijo...

No, si que unos se fijen gorditas y otros en flaquitas no me parece ni malo ni bueno. Que haya gustos para todos y todas. Pero lo del trabajo es algo como para no jugar. Ahí no puedes discriminar porque por suerte nuestra Constitución ya lo dice así. aunque se seguirá discriminando y se seguirán saltando las leyes. Este país de tramposos no las suele respetar. Me acuerdo ahora de tu último post y lo uso a mi manera.

neko dijo...

Pero las empresas al fin y al cabo no son sino una extensión de lo peor que tiene la sociedad.

Solo hay que ver la tele para ver lo que nos dicen que debemos ser. Hay mucha gente gordita o fea? no... porque no es eso lo que queremos ser.
En este mundo civilizado el nacer feo ya es nacer con una losa sobre los hombros dificil de soportar. La vida es dura, pero así lo es mas todavía.

Annie dijo...

Por eso dicen que a los gordos sólo los quiere la mamá...

Y se supone que hay leyes para evitar este tipo de discriminaciones, pero está visto que no sirven para nada.
Excelente post!!!!

Besos mágicos

Houellebecq dijo...

Me alegra que te haya gustado. Tuvo bastantes más comentarios de la media así que toque algo importante casi sin ser consciente de ello. Y gracias por el largo periodo de atención que me has dedicado hoy. Ya tengo tu dirección. Saludos.