13 enero 2013

Epílogo


Regresé sobre los cinco minutos de pasos que me llevó recordar el libro.
Me dolía la cabeza. No sabía si era la llegada de una resaca o la tarjeta de visita de una gripe en ciernes(pero la gripe la cogí dos semanas más tarde).
La alegría del vino llevaba un rato desaparecida. Ya sólo podía acogerme a la alegría del desahogo sexual que me resultaba preferible a la primera. Por lo menos no tiene efectos secundarios como el alcohol.
Estaba enfadado conmigo mismo por dejarme el libro. Sólo quería ir a mi casa y descansar.
Lo que en su momento había parecido buena idea ahora no lo era tanto. Con la mente dolorida y apuñalada por punzadas constantes sólo quería llegar a mi piso y encomendarme a los beneficios del Ibuprofeno. Ya no quería más Lali ni más catalonian language training (y por cierto, aprobé mi examen de nivel de catalán), ni más chalets silenciosos pero ajenos. Sólo quería el libro que no era mío sino de la biblioteca. Y luego no ir más allá de esta noche. No suelo empezar algo tan rápido así que tampoco terminarlo pero siempre se aprende algo.
Me abrió la puerta en albornoz y con una toalla en la cabeza. A este pasó iría a trabajar casi sin dormir. Y qué bueno no tener tampoco a nadie en las cercanías a quién molestar con una ducha nocturna.
Salió casi asustada preguntándome si pasaba algo.
Le dije que me había dejado el libro en su casa y me respondió creo que molesta que me lo hubiese devuelto otro día. ¿Tan importante era? No le respondí sobre eso.
Ella lo sacó de su bolso y me lo dio bruscamente aunque en la puerta nos despedimos con otro beso. Allí me preguntó que hasta cuando. “Ah, ya nos llamaremos” y que teníamos nuestros números y todo eso. Pero no quise ofrecer más explicaciones que pudieran usarse en mi contra.
Y sí, ya después de eso me alejé relajado y casi feliz salvo por el cráneo y sus punzadas, hacia algún transporte público en el que poder acurrucarme sobre mí mismo y sufrir en soledad el dolor.
Un autobús nocturno resultó la mejor solución. Pero un autobús que esperé media hora, tardó casi tres cuartos de hora hasta llegar al centro y me dejó en un lugar donde tuve que coger otro autobús más.
Regresé a casa mientras pensaba que todo lo extraño que provocamos que nos suceda suele ser por aburrimiento o por la falta de un objetivo claro.
Afortunadamente esto que ya estaba viendo como un error no me lo parecía tanto. No de esos que tienen grandes consecuencias, al menos. No en teoría.
Todo lo vivido solo me parecía ya digno de un encogimiento de hombros.
Una forma de ser más feliz de lo normal al llegar a casa.


25 comentarios:

Pilar dijo...

¿una forma de ser más feliz?

Quizás sea así, en todo caso una forma diferente de pasar la velada, un modo distinto de relacionarte con el pasado, una manera nueva o no tanto, de arriesgar la piel, salvando el alma, dentro de las páginas de un libro.

Quien no cruza el río, no se moja, pero tampoco llega a ninguna parte.

Besos de candidata a gripe, sin tan buena excusa.

eva dijo...

Cuando he terminado de leer, lo primero que se me ha venido a la mente es la palabra perspectiva. Sería muy interesante leer la versión femenina de este relato. Estoy completamente segura de que coincidiríais en pocos puntos, puede incluso que al escribir las frases que pronunciasteis en la cita, no fueran exactamente a las que has escrito tú. Y no me refiero a que mientas ni nada por el estilo, sino más bien a las distintas perspectivas que se tienen de un mismo acontenicimiento, y en temas de amor/sexo/amistad... etc la visión de los hombres difiere mucho de la de las mujeres. No sé si he expresado bien lo que quiero decir.

Lo segundo que he pensado, es la cantidad de situaciones que han pasado a lo largo de mi vida en las que "he provocado que me suceda algo extraño por aburrimiento o por la falta de un objetivo claro" y que al final han terminado en un encogimiento de hombros.

Y por último el libro, y no sé explicar lo que veo en él. Pudiera ser que, ante los desencadenantes de una situación,en este caso tu cita, el libro represente la parte menos absurda de todo aunque parezca precisamente eso, ilógico que un libro sea lo más "aparentemente sensato".

Pero en fin, soy una mujer y puede que mi perspectiva sea completamente distinta a la tuya. :-)

Pd.- Como siempre, un placer leerte.

Zavala dijo...

He disfrutado mucho con la crónica de esa cita anunciada S. Me han parecido muy interesantes las reflexiones intercaladas y las dudas. Se anticipaban unas sensaciones que finalmente se produjeron. Creo que las que me ha producido en general la lectura. Falta de motivación y desconcierto, como diciendo:
¿qué pinto yo en todo esto?, también cierta depresión o nostalgia, creo que con esas mismas sensaciones se va el protagonista, tratando de encontrar algo positivo en ello. Y luego la descortesía final de ella, imperdonable bajo mi punto de vista, al no ofrecerse siquiera a llevarte a casa o acercarte al centro. Un polvo a desgana y un tanto tristón. Llegarán otros más luminosos.

Verónica C. dijo...

Qué gran verdad dices: nos provocamos a vivir situaciones, ya sea por aburrimiento, por entender, acumular o simplemente, porque aprendemos de ello.

Lali tuvo lo que quería aunque con un final muy diferente.
Cuando pasa generalmente cuesta encajarlo y nos perdemos el gusto de haberlo logrado.


S. dijo...

Pilar: ¿Ya vuelve la gripe? Pues espero que nos ea demasiado grave y que si lo es te puedas permitir unos días de baja sin demasiadas complicaciones. La mía ya la pasé y hasta la disfruté en su punto intermedio, cuando no estaba tan mal como para sufrir la fiebre pero sí lo suficiente como para guardar cama y leer tranquilamente.
Bueno, de momento no quiero más trotes como los contados. Algunos nos aburrimos más con la acción real que con la tranquilidad de no hacer nada. Es raro pero es así. Besos

Eva: Claro que la versión femenina sería muy distinta. No me cabe la menor duda y tampoco que recordaría todo de forma muy distinta. Yo no puedo meterme tan pronto en la mente de otra persona que no conozco demasiado. Aunque intuyo que tú si has hecho tus teorías y tus cabalas sobre lo que pensaba ella y seguramente estarías muy cerca de acertar. Casi me quedo con las ganas de preguntar sobre qué pensó. De todas formas en una cita así pensamos distinto si no encontramos lo que queremos. Si yo me hubiese encontrado más a gusto hubiese pensado y reflexionado de otro modo distinto, no sé si masculino o no aunque claro, siendo sujeto hombre no me queda otra opción... Yo sé que me reventaron sus cuestionarios, sus manías y lo poco interesante que me resultó su discurso. También la sensación de que yo tampoco era lo que ella necesitaba. Estoy seguro. Incluso aunque ella pensase otra cosa o se enfadase después. Bueno, gracias por estar por aquí.

S. dijo...

Zavala: Vaya, como no había habilitado comentarios antes pensaba que no estabais, qué situación tan rara. El protagonista se va con esa sensación, sí, y te aseguro que sigue sin encontrarle un por qué ni ese sentido buscado aunque entre mis comentaristas veo quién va dándoselo y me resulta muy interesante. Sobre su descortesía yo me empeñé en volver sólo pero ella tampoco insistió,ja,ja. De todos modos te aseguro que soy muy sufrido con esto de los transportes. Con un libro encima lo paso todo. Incluso con dolor de cabeza.

Verónica C. : Lali tuvo lo que quería. Eso espero pero creo que quería otra cosa y eso que me dio era el gancho, como "toma esto que te gusta a ti y yo luego te pediré otra cosa"(compromiso, protección,compañía... no lo sé). Y es que claro que cuesta encajar que llegue lo que queremos. Sobre todo porque en la imaginación era mejor. Es sólo cuando llega algo que no habíamos imaginado que nos gusta de verdad, porque lo recibimos sin prejuicios. Saludos.

h i l i a dijo...

me quedo con la penúltima frase, que creo que resumen a la perfección todo el episodio vivido: un encogimiento de hombros.

además... ¿para qué buscarle más sentido? a veces creo que nos complicamos demasiado con interpretaciones y gestos y entre líneas. y no. no hay nada de eso. un encuentro, un polvo. adiós. listo. todo bien. no tiene que haber siempre un significado detrás.

a modo de queja (queja leve, por supuesto) diré queno nos hagas esperar tantísismo para llegar al final.

un abrazo.

Annie dijo...

S a mí con tanto capítulo ya se me perdió el hilo como lo llevaba, de hecho para cada uno de los post tenía comentario, pero ahora da igual, pues se circunscribe a un polvo de oportunidad y ya está.

Lo bueno de la historia es que si por casualidad te vuelve a llamar, siempre puedes contestarle que estás ocupado hasta que se canse de hacerlo...

Besos cargados de energía positiva y felicidades por el aprobado, estaba segura que lo conseguirías

S. dijo...

hilia: Te puedes quejar en el tono que quieras que hay confianza. Es cierto que se ha alargado hasta para mí que ya me estaba resultando pesado explicar todo esto(y eso siendo juez y parte). Y todo por un episodio que efectivamente me lleva a la sensación de que era para nada. O para conseguir problemas nuevos. En fin... Saludos, hilia, sigo dándole vueltas a ese último post tuyo sobre las citas.

S. dijo...

Annie: Pues eso que me perdí con el nuevo invento de vetar comentarios. Lo de que vuelva a llamar pues han habido algunas llamadas en medio de todo eso y quedamos otro día porque noté que se estaba enfadando pero de momento esos hechos quedarán como documentos clasificados y secretos. Solo diré que me pidió más compromiso o eso entendí yo y entonces me cerré en banda y nos enfadamos sin gritos pero en una escena tensa que es más epílogo que lo que cuento en este post. Ella porque me incluyó en el típico "soy como todos"(primera vez que me lo dicen y hasta me sentí halagado porque estoy acostumbrado a que me digan que soy más bien raro). Yo porque la taché de manipuladora y de liante. Menos mal que no quería contar nada...
Gracias por lo del examen. Yo no estaba tan seguro. Ahora espero que me sirva para todas las oposiciones a las que voy subiendo y no tenga que repetirlo siempre que voy a unas. Besos.

Daltvila dijo...

Vaya Sergio!
He leído este epílogo mientras sonaba de fondo la música de Keith Jarret (SUN BEAR CONCERTS- Piano solo) y no sé si ha sido la música (a menudo cambia mi percepción de lo que leo), pero me he quedado como tú en ese camino de vuelta).

Yo también me he quedado con esa frase: "Todo lo extraño que provocamos que nos suceda suele ser por aburrimietno o por falta de un objetivo claro".

Lo peor...
la actitud de ella a tu regreso. Solo con que su acogida hubiera sido diferente, más cálida, el regusto que te habría quedado de toda esta historia habría sido diferente...Eso creo...

En resumen, he disfrutado mucho con tu forma de contarlo, mucho más que una narración cronológica de lo que sucedió.

Besos

Enya Crip dijo...

Te leí ayer y me fui sin comentar, jeje la falta de costumbre ya, y hoy me he acordado de que ya se podía y te he vuelto a leer, y ahora no se que decir, :)

Yo siempre intento buscar el amor y el romanticismo en este tipo de historias de encuentros y chico chica, pero no lo veo por ningún lado en lo que has estado escribiendo estos últimos post,será porque no lo hay, jeje. Lo vi mas en aquel amor de aquella chica que te adoraba y con la que tomaste un café con tu dedo a remojo (si no recuerdo mal lo escribiste así), a pesar de todas las movidas veía algo de romanticismo en todo aquello.

Al menos ambos sacasteis algo de esa cita,un momento de pasión!!

Me gusta como relatas es ameno y pausado, conviertes lo cotidiano en algo que apetece leer.
Besos.

S. dijo...

Daltvila;: Que buena banda sonora para mi regreso. Un piano mientras regreso en mitad de la noche con la melancolía de acompañante. Su acogida no fue muy buena pero creo, por su lenguaje gestual, que le molestó que le diese importancia al libro, que ese libro demostrase que no quería otra cita porque era lo que la garantizaba. Noté el desagrado especialmente cuando dije que volvía a por mi libro. De todas formas y sea por lo que sea me alegro de dejar atrás ese episodio. Besos.

Enya: Ja,ja,me ha hecho reír con eso de que no encuentras por ningún lado lo romántico aunque lo has buscado. Te has rendido a la evidencia. En el otro episodio que recuerdas muy bien(esa imagen tan bestia del dedo en remojo parece que se introdujo en varias personas) sí había más romanticismo porque había habido una historia. Hasta el punto que todavía persiste algo y todavía nos citamos con calma pero siempre con la posibilidad de que ocurra algo. Me quedo al final con que he sacado algo. Pero tengo que decir que me supo a poco. Y lo curioso es que sabiendo a poco no quiera más. Besos.

ladamadelasnieves dijo...

Visto en conjunto todo parece muy triste, voy a pensar que es algo que no te ha sucedido, una historia que te ha venido a la cabeza. Una vez leí en el Muy Interesante que el hombre necesita vaciarse y la mujer que la llenen. Entonces me pareció una armonía del universo (ya que nuestros órganos sexuales son como son) pero está claro que cuando llevas a la más estricta literalidad el tema, no da más que pena, especialmente cuando la gente no es sincera y se acuesta con otra gente por las razones equivocadas. No es peor llegar al sexo por ganas de sexo que por amor, pero todavía no hay cultura del hedonismo en sí. Qué distinto hubiese sido si se dejasen claro que sus cuerpos eran muy apetecibles en aquel momento, sin tener que huir de perfil del resto de los motivos para llegar al mismo sitio. Si los dos saben que no hay más que sexo no se crean falsas expectativas y se disfruta más porque no hay inútiles esperanzas. Qué cachondo el que te dice que ella es descortés por no llevarte a casa. Un polvo forzado, una noche que se termina casi escapando él y con evasivas, lo sorprendente es que ella le haya abierto la puerta cuando llamó. Seguro que le gusta pero esa ducha también dice mucho de lo contrario. Cuando te gusta el sexo no tienes prisa por lavarte, si fue fantástico incluso te demoras en todos los olores que te rodean, si te hace sentir mal y quieres borrar rápidamente esa sensación sórdida, sacas las sábanas de la cama, te duchas y das carpetazo a la noche. Que encima el tío aparezca pidiendo su libro es de traca. Le gusta, porque aún le pregunta hasta cuándo. Creo que los dos deberían aplicarse el nombre de tu blog. Es un gran acierto el título de Shriver, una buena pregunta en una noche como esa. Saludos S.

Angèline

ReltiH dijo...

fulll, excelente post.
un abrazo

Garriga dijo...

bueno
he empezado
por el epílogo
es lo malo de no mirar
los horarios y entrar al cine cuando
ya las palomitas ensucian los asientos y las gaseosas están volcadas produciendo pegotones al pisar.
Me gusta esa visión de los que no tienen objetivos
y todo merece un encogimiento de hombros.
La casa de uno, de madrugada parecen alejarse siempre del transporte público ¿no?
Siempre queda caminar
pero sería un largo encogimiento
de hombros
demasiado para mí, porlo menos

S. dijo...

dama,dama,dama...: Tengo que salir en defensa de Zavala porque lo de ofrecer el coche para llevar a alguien es cortesía. Aunque el otro diga que no. Si ella hubiese ido a mi casa yo hubiese ofrecido coche. Si Zavala hubiese ofrecido casa, él también habría ofrecido coche. A veces pedimos mentalmente aquello que estamos dispuestos a ofrecer y no veo nada de raro o malo en ello. Pero te tengo que dar mucha razón en algo. Que todo sería distinto si la gente dejase claro que sus cuerpos son muy apetecibles y todo lo demás. El caso es que yo sólo me adapto (muy malamente a veces)a las reglas del juego. Y es un juego que ni siquiera es el mío. Toda esta historia la arregló ella. Y esta no es la historia de alguien que sólo busca sexo y ya está. Esta es más bien la historia de alguien que sin buscar nada se encuentra con una persona de la que desconfía porque todo va muy rápido, porque no hay química entre ellos y sin embargo acaban como acaban, la historia además de alguien que se deja hacer por cortesía pero que tampoco está muy convencido de que deba hacerlo(te sorprendería las veces que los hombres sólo hacen eso por cortesía y porque algo en ellos les dificulta decir que no a según que cosas). Por otro lado la historia de alguien que tiene derecho a pedir su libro porque no quiere regresar de nuevo a pedir nada a esa persona ni verla ni le debe nada(insisto... ¿Le debe algo?) . Y si se ducha por los motivos que dices pues mejor para todos. Claro que todo esto para qué. Está claro por el encogimiento de hombros. Esta es la historia de alguien que se deja hacer y ahora que la miro con perspectiva y ni siquiera me había dado cuenta de toda la moraleja sí que hay un aprendizaje. El de que a veces es mejor no hacer nada que perder el tiempo creyendo que lo haces.

Reltih: Te veo en la siguiente poesía, un abrazo.

ladamadelasnieves dijo...

¿Cortesía? Uhmm.. Vete al DRAE S. y mira las acepciones 1, 4 y 6 (el resto conectan con otras cosas). Verás que todas están enfocadas hacia un regalo, una atención especial, una entrega. Puedo creer que por cortesía se ceda el turno, se abra una puerta para alguien, o se haga un recado de recoger/entregar algo. Pero ¿follar por cortesía? ¿Y para qué? ¿Para ser un buen samaritano? No tiene sentido, especialmente cuando la persona con la que lo haces no te interesa en absoluto ni va a hacerlo. Se folla porque uno quiere follar, por más que le llame de otras formas. Si no quieres, dices no. Y si no quieres y no dices no, entonces tienes un problema y además te quieres muy poco. Creo que esa chica los tiene (problemas) y que de alguna forma ve en ti algo positivo que la calma. Pero tú nos dejas claro que ella no te gusta, que no quieres volver a verla y por eso deseas recuperar el libro. Y aún no teniendo ganas de nada de ella, ¿todavía querrías que te ofreciese llevarte a casa? ¿o sólo te gusta comprobar si la gente está bien educada? Eso de ofrecer las cosas solo porque está bien visto es un poco superficial ¿no? Ella ofrece, tú no aceptas (o aceptas, lo que aún sería peor porque ella ya no te interesa y la estás utilizando como chófer) y todo está bien porque se ha seguido el cauce hipócrita en el que la gente que no conecta intenta parecer civilizada. Curioso.

Por cierto, no he querido ser hiriente con Zavala. Es sólo que me sorprendió tanto su comentario que no pude evitar mencionarlo de esa forma. Pero te habla con cierta ternura, y eso me gusta.

S. dijo...

Garriga: Tu imagen del cine es simpática y seguramente muy acertada. Después de una historia tan larga... Y eso que me he pasado la vida dando las historias en una entrega. Precisamente ahora... Bueno, saludos.

Zavala dijo...

¿Qué pasa con Zavala, jaja?

Me reafirmo en mi opinión. Ella debería haberse ofrecido a acercarlo a casa o al centro, por cortesía, educación, camaradería, amistad o cualquier otro motivo que queramos dar. Él es probable que lo hubiera rechazado, pero me llamó la atención ese detalle, que no hiciera el ofrecimiento. Yo lo hubiera hecho, en idénticas circunstancias. Al fin y al cabo tampoco hubo una riña o una ofensa, el trato fue cordial, así que dentro de la normalidad hubiera encajado ese ofrecimiento o preocuparse por el modo en que regresaría a casa.

S. dijo...

ja,ja,ja Zavala, tu hubieses hecho el ofrecimiento y ya ves que me he metido en tu mente porque estaba seguro de que tu caballerosidad seguiría esa línea de acción. Me alegro que te afirmes en tu opinión porque es la mía como ya he dejado claro yo también. Me extraña un comportamiento distinto. Es como decir que al ser yo un hombre me he aprovechado de ella más de lo que ella se ha aprovechado de mí con lo que eso dice en contra de la igualdad de sexos. En fin, la discusión sobre el coche no la entiendo. Me parece muy evidente. Pero todo esto es marear la perdiz sobre un tema minúsculo.

S. dijo...

dama: Sé perfectamente lo que significa cortesía. No necesito buscarlo en ningún sitio. De hecho cortesía es la palabra que utilizan en cierto ensayo científico sobre hombres y mujeres y en su relación frente al sexo. Que los hombres a veces follan por cortesía es polémico y hasta refutable pero más real de lo que parece porque no es menos cierto que para nosotros hacerlo(casi siempre y para bastantes) no es más humillante que tomarnos un café con alguien que no nos gusta. Que me envíes a buscar un diccionario es bastante impropio de alguien que disfruta con la literatura (uno de cuyos objetivos es buscar metáforas o cambiar los significados para explicar de un modo distinto lo que ocurre, creo que al decir follar por cortesía se entendía perfectamente lo que quería decir y no necesitamos relacionarlo con hacer regalos pero si quieres lo relaciono: le dí el regalo de no rechazarla y de paso pasé un buen rato que sin ser para tirar cohetes tampoco fue un desastre). Con lo de ofrecerme a llevarme a casa es absurdo lo que dices. Ella no sabía si me gustaba o no me gustaba, simplemente no se ofreció a llevarme casa(yo no hubiese aceptado pero era una norma de cortesía a la que tampoco le dí tanta importancia). ¿Por qué no tenía que ofrecerse? ¿Porque es una mujer y no tiene ese deber? Pues la igualdad incluye derechos y deberes. Normalmente escucho motivos distintos a los míos y trato de entenderlos pero esta vez no te entiendo nada. Pero es que nada de nada.

ladamadelasnieves dijo...

Vaya, siento leer eso. Pensé que estábamos teniendo una charla, como en una tertulia, pero ahora pareces enfadado o molesto, especialmente con que te haya indicado que consultes las acepciones de “Cortesía” en el diccionario. Qué curioso. No entiendo esa reacción, precisamente los que apreciamos la literatura lo hemos mamado desde siempre y para mí es un libro clave que contiene el bien preciado que es el idioma principal con el que he crecido y del que, no sé tú, pero yo no dejo de aprender nunca. Si tú me hubieses mandado a mí a él yo esperaría encontrar algo peculiar e interesante en tu indicación y te agradecería el gesto con humildad. Lamento que te parezca absurdo lo que digo y que no entiendas mi planteamiento en el asunto del coche, así que dejo aquí ya el tema porque me gusta debatir cuando algo es interesante y da para ello pero no discutir. Al fin y al cabo es tu historia y tú la cuentas como quieres. Un saludo, S, y feliz fin de semana.

Mario dijo...

Escribas lo que escribas, cuentes lo que cuentes, y te describas como te describas, siempre me va a gustar. He leído con detenimiento y goce supremo, esta cita tuya. Este encuentro... Me parece fascinante en cuanto a maneras y procedes, en tanto a tu particular (y genial) forma de pensar. Por eso me extraña, entre otras cosas, el tono de algunos comentarios, o la dimensión, o el camino que toman...

Hoy te leo, contesto-comento, desde mi teléfono, así que perdona si te resulto escueto...

Creo que, algún día, le dedicaré un relato al cine Comedia, o a las vibraciones al amparo de la oscuridad, o las mismas que se producen en sus sesiones golfas... en esos lavabos al final de la sala, como en las salas de antes, cuando "antes" era un cine en mi Granada natal...

Gran abrazo, Sergio.
(Y gracias)

Mario

S. dijo...

Mario: Que bien tenerte por aquí. No te preocupes por lo escueto. Me ilusiona la toma de contacto y el acuse de recibo. Ahora ya sé que has levantado el disfraz tú también.
Lo de los comentarios ha sido un "sobredimensionamiento" de estos posts que a pesar del tono de enfado(mío) en algunas partes por lo que he entendido como sarcasmos(ver ese en el que me envían a visitar un diccionario)finalmente no son para tanto. Sólo un halago involuntario por tomarse lo que escribo más a pecho que yo mismo(por cierto dama, tan enfadado no estaba, que luego me fui a tu blog a desgranar tu post en plan "Pálido fuego").
Pero volviendo a lo que dices sobre el cine "Comedia", si tienes algo pendiente por ahí puede ser un post mítico para mí. No puedo decir mucho de sus servicios pero el cine en sí es como una encrucijada dónde siempre acabo cayendo y comienzan mis historias y toman uno de los muchos caminos que se plantean y siempre uno distinto. Un abrazo.