24 junio 2013

Nit de Sant Joan

Les veo en un portal. El hombre está desnudo. Aún así le arropan tres cuerpos femeninos de edades que oscilan entre los dieciocho y los veinte. No estoy seguro de que tengan todas la edad legal pero quiero pensarlo(aunque la naturaleza parece que tiene otras normas).
Ellas están muy apretadas las unas contra las otras, asardinadas. Dos están de frente, aplastándose mútuamente los pechos, la tercera se abraza a la de en medio. Miran hacia donde estoy yo observándolas y se ríen como si les gustase provocar o causar algún tipo de estupor o, por lo que ocurre después, como si me invitasen a la fiesta. Pero allí hay un hombre ya. Un hombre desnudo del que apenas vislumbro el cabello negro y fragmentos de carne blanca o pálida por el fresco de la madrugada y en un flash muy rápido, la polla que se agita y se acelera con el movimiento que le brinda la mano de una de las chicas. No sé cual de ellas es pero le están masturbando. Tampoco sé si se alternan en ese juego porque deben estar así como media hora y el asunto parece que va para largo. Yo sólo veo una parte pero sé que llevan más tiempo porque alguien me ha avisado de que estaban en ese portal y yo he salido para constatar lo que me han contado. Y sí, así es. Un hombre con tres. Un afortunado en amor o en dinero o en ambas cosas. Imagino en principio que ha pagado por ellas pero no tienen aspecto de putas, sólo actúan como si lo fueran. En cualquier caso no sé que tipo de carisma masculino puede llevar a que tres mujeres se disputen la polla de un hombre desnudo en un portal y no aspiren a nada más que eso, a aplastarse las unas contra las otras para cubrir el cuerpo desnudo del macho y pasarse tanto tiempo jugando con sus genitales sin recibir ningún orgasmo a cambio porque él apenas las toca.
Ellas van vestidas de verano, y combinan blusas con minifaldas y algún que otro tacón pero nada especialmente ostentoso ni colorido. No consigo solucionar el crucigrama de ese acto. ¿Qué ha hecho ese hombre para tener a tres? ¿Y dónde se ha dejado la ropa? También pudiera tratarse de una cámara secreta para alguna web pornográfica.
Pasan otras personas por la calle y todas pagan el peaje del voyeurismo. Y los-as exhibicionistas siguen con su "ji,ji,ji" mirando a los que pasan y a su vez los-as miran. Alguno, más atrevido, se acerca a una de las chicas y restriega sus genitales por sus nalgas, ella se deja y siguen con la risita. Otro animal hombre ve al primero y juega al mismo juego. Dónde comen dos ya casi que puede comer cualquiera que no tenga vergüenza. Todas las características que nos hacen tímidos o extrovertidos están en unas células del tronco cerebral llamado sistema reticular ascendente de activación. El cortex nos inhibe o no, depende como hayamos salido de fábrica. Mi cortex sólo deja de inhibirme con el alcohol. Y nunca tanto como para ir a refregarme contra las primeras nalgas que me encuentro por la calle. Pero tampoco juzgo al que hace ni a la que se deja. Eso ya lo hará el juez como a la policía les dé por detenerlos por escándalo público.
Yo finalmente decido que tengo sueño, que he terminado mi turno y que mirar no es más divertido que pegar la cara al cristal de una pastelería sin dinero para comprar.
También, mientras me alejo, pienso que después de doce horas de aburrimiento monitorizando la nada de un portal vacío ya podrían los del espectáculo haber empezado antes.
El compañero que me releva se frota las manos y se queda absorto en su faena y en su monitor.
Mañana que no me dé la mano.

4 comentarios:

h i l i a dijo...

bonitas vistas, sí señor.

Laura Noestá dijo...

"Mañana que no me de la mano" jajajajajajajaja

S todo ésto pasó de verdad??? Te lo pregunto porque me cuesta creerlo, pero por lo que te he leído, tú eres de los que cuentas hechos o anécdotas que te han pasado, así que lo doy por cierto.

A mí no me cabe en la mente una desinhibición llevada hasta ese punto, pero hay gente para todo...

Besos

S. dijo...

Laura: Pues no lo veo tan raro con todo lo que he visto alguna vez por Barcelona. Claro que pasó. Las noches de fiesta suelen acabar en espectáculos de todo tipo por la ciudad. Y ese no es el peor que se puede dar. Hay de todo.

Noelia dijo...

Y te quejabas del trabajo... Sigues teniendo cine gratis, como si trabajases en aquel cine (o al menos eso creo recordar que leí alguna vez en tu blog). También adquieres material para algún texto más subido de todo, que ahora están tan de moda con la fiebre del Grey.