09 noviembre 2015

Forever Beast




Estaba en la cafetería. Leyendo. Ninguna novedad entonces. Hasta que le vi. Diez años más tarde de la última cena que compartimos en Transilvania, año 2005. Así que este blog le conocía por poco. Todo un personaje. Tamaño torre de castillo medieval. Ancho por todos lados menos por el cerebro. Conversación de niño. Un tópico de la ficción y al parecer también de la realidad.
-      Hola- se me acercó él mientras yo dudaba en decirle algo- Te conozco.
-      Sí, sí. De aquel viaje a Rumanía. ¿Te acuerdas?
-      Sí- me estrechó la mano como con la intención de romperla- Rumanía…
Mientras él evocaba lo que fue aquello, yo hice lo mismo. Resumiendo, fue un viaje solitario que hice allí buscando vampiros. Me encontré más bien con el monstruo de Frankenstein. O con la bestia.
En el aeropuerto de llegada, mientras esperábamos a nuestras respectivas guías nos dimos cuenta que éramos españoles por eso del castellano. Su compañera, una chica menuda y no demasiado agraciada pero muy simpática, dijo que ya me tenía visto del avión y que se había dado cuenta de que era compatriota por el libro que yo leía. De Barcelona todos. Él no decía nada. Se mantenía en su volumen y condición de hombre armario. Quedamos en vernos si coincidíamos. Y sí. Fuimos compañeros también de autocar.
El viaje fue divertido. Nos unimos gallegos, madrileños, catalanes, etc de vacaciones por un país del este recién salido del comunismo de fachadas agrietadas. Todavía fuera del euro y con salarios mínimos de 75 euros. No sé cómo les irá ahora.
Yo recuerdo divertirme bastante. Con cenas en restaurantes de aspecto gótico, con casas de pueblo adornadas con ajos en las puertas (más de cara al turista que a la verdadera superstición, imagino), con visitas a las camas y lugares de paso de Vlad Tepes, su hijo, Stocker…
Durante todo ese tiempo el hombre armario se dio a conocer. Cantaba canciones inventadas en voz alta con letras como “necesito que me coman la polla, LO NECESITO Y NO ME LA COMEN”, discusiones a viva voz porque él alegaba insatisfacción amorosa y su compañera dolores de cabeza o la regla (la falta de intimidad de ciertas personas es gloriosa para poder escribir, viva la extimidad), ocasionalmente le sorprendía mirándome mal cuando su simpática pareja hablaba conmigo o me halagaba por saber inglés. Su pareja que a su lado parecía la bella porque en la comparación y junto a ese pajarraco, ganaba cualquiera. El tipo me miraba de una forma que me hacía pensar que se había montado una tómbola a mis espaldas. Que en la tómbola había montones de premios dónde se rifaba una hostia. Que me los estaban comprando todos sin yo saberlo. Lo confirmé un día que por Sighisoara, hermosa ciudad de cuento, les comenté a los del grupo que un mendigo me había mirado mal por no darle nada y el armario dijo:
-      A mí no se atreven a mirarme mal. Como soy tan alto y fuerte nadie me mira mal. Todos ven que les puedo pegar si se ponen tontos. Tú eres diferente.
Y ahora, años después de aquel viaje, lo tenía delante. Con una conversación tan difícil y árida como siempre. Si acaso peor. Sin saber qué decirle:
-      ¿Y tú mujer qué tal?
-      ¿Por qué lo preguntas?
-      No, por… Bueno, por decir… ¿Estáis bien?
-      Sí, nos va muy bien. Seguimos muy bien. Nos va perfecto.
-      Claro, se os veía muy buena pareja. Seguro que sí. Encantado de haberte visto.
Y ya no hablamos mucho más. Se fue a buscar a su santa o a tomar viento.
A saber qué le vería ella. Aparte del volumen, claro. Si se pensaba que la bestia iba a cambiar en príncipe lo tenía claro. En la realidad no hay transformaciones mutantes ni se comen perdices, por eso tenemos el divorcio.

Las bestias si acaso, tienden a empeorar.              

19 comentarios:

Verónica Calvo dijo...

De verdad, S, tienes un talento nato para escribir. Me encanta la acidez y la ironía que desprenden tus palabras :D

Estos Armarios/Bestias no cambian, Y sí, van a peor. La pareja le cañeaba contigo, como si nada, y la espinita se le quedó al poeta este.

Por cierto, ni te imaginas las ganas que tengo de conocer Transilvania desde hace años.

Saludos

PieL dijo...

Excelente texto, con ese toque mordaz. Y si es que hay muchos hombres armarios que solo valen para eso.. guardar espaldas propias porque las ajenas me parece que poco. Que todo lo resuelve con su cara de mala leche y su egocentrismo "escultórico".. me pregunto yo ¿Que haría el hombre armario frene a un Conde Dracula? ambos son chupa sangres .... e irónicamente con poca sangre en sus venas.
Es lo que tienen los viajes que siempre , a parte de lo que se va a ver , se trae uno en la mochila unas cuantas anécdotas ... recién llegada de uno mejor ni te cuento jajajaja ( cuando me pase la risa tal vez lo desvele ... )

Un beso y mil gracias ¡¡¡

S. dijo...

Verónica: Lo de Transilvania era un deseo de infancia que cumplí hace diez años y no me arrepentí en absoluto. La Rumanía que conocemos en nuestro país no es la que vi allí. Gente afable y educada. La guía nos decía con su gran ironía que lo peor de Rumanía había emigrado a España. Gracias por tu paseo temprano por aquí. La primera esta vez, un fuerte abrazo Verónica.

Piel: El problema de estos hombres como torres(alguno se salvará del tópico pero de muchos de ellos) es que a pesar de su seguridad física, se sienten inseguros en otros terrenos. Cuando tienen complejo intelectual se vuelven irritables y altamente inflamables. Peligrosos. Hay que tratarlos como el material explosivo porque la solución a la que recurren suele ser los puños. Y esa siempre es la última. En cuanto a tus viajes espero que nos vayas desgranando en verso o en prosa lo que ha sido. Ya se te echaba de menos.

Dorotea Hyde dijo...

Coincido con tu comentario anterior, tienen muchos complejos que pagan con los demás. Lo que me "sorprende" de ciertas personas es que vayan a hablar con otra (en una situación como la es este tipo) tanto tiempo después, para buscar camorra. Me dan bastante asco estos personajes.

Tú escrito, estupendo :)

h i l i a dijo...

si después de tantos años, sigue preocupado por la pregunta de "qué tal tu mujer", pobre hombre, qué vida más triste. y dura.
lo que me tiene verdaderamente intrigada es cómo lo haces para estar siempre al lado de señores torre con problemas de celos. o tienes un don o tienes un olfato peligroso. en cualquier caso, no los pierdas, que queremos seguir leyendo historias de este tipo.

S. dijo...

Dorotea: Yo creo que me conoció de algo pero no estaba seguro de qué. Diez años había entre nosotros. Luego sus neuronas conectaron con algo desagradable y se volvieron a cruzar. Pero son especulaciones. No entiendo que la gente sea tan susceptible. Yo me enfado fuerte y feo pero sólo después de aguantar y resistirme contra ese enfado. Hay mínimos de tolerancia. De otro modo es imposible relacionarte.
Me preocupa su compañera. A lo mejor era cosa mía pero la veía muy vulnerable. Gracia, Dorotea.

hilia: Yo creo que la pregunta por su mujer le preocuparía viniendo de cualquier hombre en cualquier momento.
Y luego... ¿Has tenido alguna vez la sensación de que hablas con alguien y este entiende cualquier cosa menos lo que quieres expresar? Pues esa sensación me daba. A veces le hablaba y parecía que perdía la mirada. Como si se despistase y no escuchase. Sin el cómo. Todo un personaje. También me junto con personajes no torre pero esos no pueden salir por aquí. No me dan motivos. La buena gente que conozco, hombres y mujeres, quedan fuera de cualquier crítica y por tanto, no son materia de escritura. Y lo curioso es que estos,los buenos, son mayoría ya que me alejo de los que no me gustan pero aún así...

maloles dijo...

EH! ¿Por qué no me llegan tus notificaciones? Estúpido reader de WordPress, pero nada, ya me he puesto al día.
Yo, que he salido o no, con algún estúpido; te digo que muchas veces piensas que tiene que haber algo más porque nadie es tan simple. Luego resulta que sí, y es un chasco. Es otra forma de "creer en imposibles", como digo cuando me pongo romántica y poética de mierda, pero en un sentido cínicoamargo.
Por cierto, ¿encontraste vampiros? :D

Pilar V dijo...

Quizás le encontraba esa virtud de hacerla parecer hermosa, delicada, hábil, profunda aunque fuese por comparación, o era de esas que se creyó aquello de "el hombre y el oso..."
En todo caso, ¿cuántas parejas curiosas se ven de la mano? Puede que no seamos capaces de ver más allá de las apariencias por mucho que nos tengamos por "profundos".
Te imagino por Transilvania...mola.
Besos

S. dijo...

maloles: A veces pasa, maloles,a lo largo de los años me he perdido notificaciones de mucha gente en momentos puntuales. No tengo explicación todavía. Tampoco la he buscado. Estúpido reader de wordpress me gusta.
Bueno, hay simples en ambos sexos y cuando se te agota la fascinación por la belleza y ves que la cáscara no da, pasa lo que pasa. Claro que este tipo no tiene tampoco belleza. Sólo poderío físico.
No encontré vampiros. Creo que es porque no existen. Pero me lo pasé igual de bien con ese grupo de amigos de temporada que hice.

Pilar V: Es que no somos capaces de ver más allá de las apariencias en los primeros vistazos. Normalmente eso sucede cuando trabajas con alguien y lo ves cada día. Al final los que te caen bien te caen mal o viceversa. Igual en las parejas. Vas profundizando. Pero en principio somos superficiales. Desde luego. Etiquetar es fácil y relajado para el cerebro. En cualquier caso da igual en estos viajes. Allí sólo vas a por anécdotas. Y los viajes turísticos son superficiales. No hay más que ver dónde acaban estos "amigos" que te haces. Besos

ReltiH dijo...

O SEA QUE EL MEN SOSPECHABA DE TI?? ERDA QUÉ BAINA!!!!
ABRAZOS

S. dijo...

Reltih: Sospecho que sospechaba de mí y de cualquiera de sexo masculino que hablase con su mujer.

Annie AO dijo...

Toda la vida he querido conocer Transilvania, que envidia siento ahora de ti, de la buena, si es que existe jejeje
En cuanto a la bestia/armario o como le queramos llamar, coincido contigo, no te reconoció en un principio y cuando lo hizo ya era tarde, pero bueno, con despedirse y él amargarse su rato tuvo, hasta dentro de 10 años, que pena las personas así y tú ni que tuvieras un detector incorporado para encontrártelas, que siempre topas con tipos de esta clase, tus vecinos y otros que mencionas en tus posts, lo bueno es que nos das un instante de maravillosa lectura.

Besos cargados de energía positiva y buen inicio de semana

S. dijo...

Annie: Debido a que eres joven tienes como media vida más (u otra entera) para pasear por Transilvania. Además de que otros viajes tuyos también me dan envidia a mí. Sana(creo que sí existe). Sí, yo tengo un detector para estas. Aunque me deben ver como un objetivo fácil. Aparentemente tranquilo y nada amenazador. Gracias y muchos besos mi fidelísima amiga. Siempre esperada y bien recibida por aquí.

RECOMENZAR dijo...

Como todos tus textos...muy bueno
Se nota que te gusta escribir
tus palabras bailan
saltando contentas.
El baile de Las Bestias
:)

S. dijo...

Mis palabras bailan. Que bonito. Eso es lo que quieren. Divertirse a pesar de lo que pesa.

Rafarrojas Rojas dijo...

Los Realmente Grandes que he conocido suelen ser individuos pacíficos, precisamente por su absoluta falta de necesidad de demostrar lo fuertes que son. Pienso en un sobrino mío, armario de dos puertas y con altillo, un tío más bueno que el pan. Así que el grande gilipollas me cuesta imaginármelo.
Aunque puedo entender su mosqueo, viendo como se aproximan a tí (a tu inteligencia) las mujeres en el blog, : ) Que los celos son un coñazo y aunq los míos son más del tipo "eres mejor que yo, ella no se merece estar conmigo, entenderé que se vaya contigo, yo me quito de en medio y me voy a morirme de pena a esa esquina..." lo puedo entender, que no justificar.
Más gracias habría tenido toparse con la Bella que no lo era.
Bueno, que un abrazo como siempre.

Sergio dijo...

Rafarrojas: Gracias por inventarme ese mundo idílico, casi musulmán, en el que las mujeres se acercan a mí por lo que sea y están a mi disposición. Yo veo ese acercamiento menos asegurado. Y desde luego no siempre lo hacen por los motivos que me gustaría. Pero da igual. Es cierto que la mayoría de grandotes son pacíficos. Pasa hasta con los perros, que los grandes son tranquilos y los pequeños no paran de ladrar o morder. Pero al final ya sabes lo que ocurre en la viña del señor. Y con las excepciones. Un abrazo.

MuCha dijo...

Me gusta tu autenticidad cuando escribes Ya que no te importa lo que opinan

Sergio dijo...

Recomenzar: Cada día me importa menos, lo cual siempre me ha parecido una evolución. Es terrible vivir encadenado a la opinión ajena.