19 febrero 2017

La vida hace bullying pero...



Cada vez que veo a G., pocas veces y por casualidad, me cuenta la vida y milagros de alguien que “se ha jodido la vida” por vete a saber qué pecado o tontería. Su última historia era sobre un amigo suyo que destruyó su vida por tener relaciones extramatrimoniales y no se lo han perdonado. “Está acabado”, me dice con más ánimo vengativo que tristeza. Es como si la gente que comete alguna debilidad mereciera ese final tan espantoso. Joderse, destruirse, arruinarse la vida… ¿Pero realmente existe una vida que se arruine así para siempre y sin esperanza?
Yo no le quiero contar mis aventuras porque le daría una excusa para poner esa cara tan desagradable de santón que ha venido a redimir a la humanidad de sus pecados. Pero tengo unas cuantas para él.
La vida te la puedes arruinar o se te puede arruinar sola. De hecho el bullying escolar no es nada comparado con el bullying existencial. Te levantas una mañana más contento que unas castañuelas, sales a la calle dispuesto a comerte el mundo y en el buzón de casa te notifican un gasto de más de quinientos euros en gas (absolutamente imposible porque apenas has estado en casa tres días ese mes pero es un error y una gestión a realizar y ya lo supo Kafka, la burocracia es el infierno). Y ya vas menos feliz pero continua hasta que te llama alguien de tu trabajo. A mí que me llamen de mi trabajo ya me molesta en cuanto que esa llamada solo es suciedad en mi tiempo libre, llenar mi mente con imágenes de un lugar al que solo voy porque me pagan y creo que no lo suficiente así que debería irme o hacer algo para que me echaran (aunque me han dicho que bajarme los pantalones y cosas así supone expulsión sin derecho a paro porque está justificado el despedirte si eres un guarro).  Y como decía te llama el compañero de tu trabajo, te pide unas horas de trabajo que no estaban en tu esquema mental, te fastidia. Pero solo son ejemplos de bullying vital. Reales o no cada uno tiene los suyos.
En cuanto a lo de arruinarte verdaderamente la vida, sí tengo verdaderos momentos estrellas ocasionados por una mala gestión de mi libido (hace tiempo de esto, ya puedo contarlo con humor), de mi mal humor o de mi tendencia a sacudirme el aburrimiento metiéndome en algún problema.
Una vez perdí un trabajo que me gustaba y de años porque metí la polla en la olla y me la quemé. Allí me arruiné la vida. Y luego empecé de nuevo.
En otra ocasión casi perdí mi relación de casi años por el mismo asunto y luego pasó el tiempo y no perdí nada pero si lo hubiese hecho hubiese reiniciado de cualquier otro modo en algún otro lugar con cualquier otra persona.
La otra noche veía en el programa de Risto Mejide a Mariscal, un tipo que se arruinó tres veces por arriesgarse más de la cuenta con los proyectos que emprendía. Estoy seguro de que la última vez se lo tomó mejor que la primera. Uno se acostumbra a todo. Me lo dice otro amigo, “no puedo castigar a mi hija de la misma forma porque se acostumbra y ya no es castigo”. A nuestra manera somos casi tan adaptables como las cucarachas.
Lo que quiero decir con todo este divagar es que el fin de una vida no lo marca una mala situación vital. Ninguna vida está realmente arruinada hasta que no te caza una enfermedad terminal.
Pero este conocido me sigue contando un par de cuadros más de amigos suyos que por su mala cabeza han fracasado en la vida. Escuchándole parece que no suele buscar amistades a las que les vaya bien. Debe ser de estas personas que se crecen con las miserias ajenas.
Cuando le pregunto por el trabajo me cuenta que le despidieron hace un año. Pero que está buscando algo. Claro que no me engaña. Yo sé que en el fondo ya ha tocado fondo. Está muerto, su vida está acabada para siempre jamás. Hay personas cuya filosofía de vida no incluye ponerse las pilas y empezar de nuevo.
Por si acaso le recomiendo que tome magnesio y que reduzca el azúcar en la alimentación. También le voy a recomendar que disfrute haciendo ciertas cosas agradables pero me dice que no se quiere arruinar la vida. “Claro, claro, lo entiendo” le digo antes de irme por donde vine.

Qué malo es ver patalear a la gente en frío. Como si a falta de padres que les resuelvan los problemas el universo se fuera a apiadar de ellos porque son buenas personas, signifique eso lo que signifique. Pero no sé donde he leído que pensar que la vida te recompensará por ser una buena persona es como creer que un toro no te corneará por el mismo motivo. No digo que se tenga que ser malo, eso pasa factura a la larga. Digo que hay que hacer algo. Algo más que la pataleta, se entiende.           

8 comentarios:

MaRía dijo...

Hay una frase que dice o resume casi todo tu texto Sergio: "Qué malo es ver patalear a la gente en frío" o tal vez es la que me toca más.
Nadie es un ángel, y eso va en la obra y porque no en la omisión. Nadie tiene derecho a juzgar a nadie, salvo los jueces pero bueh eso es harina de otro costal. Y sí, parece que hay gente Y digo gente , no personas, porque eso de ser feliz ( o creerse ) feliz a expensas de lo que a los demás no les sale del todo bien, es de rastreros, así de claro y alto lo digo . Sentirse bien con el infortunio ajeno, que cosa no? que clase de persona puede ser feliz o sentirse bien consigo misma?
Si lo haces mal y la cagas ya bastante tienes y si te safas pues olé por uno, por saber apañarse ... si te va bien también algo harías ( siempre malo a ojos ajenos por ejemplo bajarse o subirse lo que ya sabemos) en fin... me cabrea, me repatea y me pone un poquito de mala uva ...
Algunos le llaman envidia
y yo me digo, envidia de que? que se gana ? algo..? porque pienso de corazón que nada, nada nada bueno
en fin divago porque ... ( lo dejo aquí que todo se sabe y mejor me callo)
Un beso y buen inicio de semana!

Sergio dijo...

María: Me encanta cómo divagas. Parece que hayas visto a unos cuantos de esos. Yo entiendo que se pueda uno sentir acompañado cuando vemos que no estamos solos en esto de sufrir. Pero hay gente que hace profesión de lo de alegrarse del mal ajeno. Demuestra muy poca autoestima en el fondo. No puedes mejorar ni crecer así que sólo te queda esperar que los demás caigan. Buf, penoso. La idea es subir tú, no esperar que los otros bajen. A mí el mal de muchos cada vez me consuela menos. Yo solo me consuelo aspirando a evitar mi propio mal. Buen principio de semana. Besos

Verónica Calvo dijo...

Totalmente de acuerdo.
Hay alguien muy cercano que es clon de este personaje que ve todo "una ruina".
La vida es una tragedia, vamos. Todo es tremendo.
Y no lo es. Pasas el mal momento y la vida sigue porque creo también que nos adaptamos a todo, lo cual es tremendo.
Mejor levantarse y emprender nuevo rumbo, aunque muchas veces sintamos por momentos que se nos ha arruinado la vida, que para nada es así.
No soporto a las personas que tienen ese punto de vista y te cargan de tragedia al menor mal momento que ellos creen ver desde su perspectiva.

Abrazo, Sergio.

Pilar V dijo...

La vida, creo que hasta el último momento no cabe hacer balance, porque siempre puedes volver a empezar, claro que hay quienes simplemente esperan a que alguien les limpie los mocos y les recomponga el juguete.
En fin que hay modos, no lo dudo, de joderse la vida, por lo menos tantos como de recomponerla mientras merezca tener ese nombre.
Un beso

Sergio dijo...

Verónica: Si no tuviéramos esas herramientas que nos da la naturaleza para seguir adelante (o en lo que quieras creer por encima de nosotros), pocos seguiríamos en pie. Hay una dosis de desgracias para todo el mundo así que más nos vale levantarnos de cada caída. Al principio duele y parece que no pero como bien sabes, siempre es que sí si aguantas lo suficiente. Un abrazo, Verónica


Pilar: Desde luego es algo a lo que todo el mundo que ha tenido quién le limpiara los mocos y le comprara otro juguete siempre, tiene tendencia. Una educación sobreprotectora produce estos individuos en serie. Algunos-as son inteligentes y lo superan cuando ven que la vida no responde a las pataletas(más bien al contrario, se pone más dura). El que no, pues a dar el espectáculo. Sigamos con nuestras vidas, que si están mal ya mejorarán y si están bien... mejor no pensar. Un beso

ReltiH dijo...

SÍ MI HERMANO, EL DICHO DE QUE SOMOS "ANIMALES DE COSTUMBRE" "NOS CAE COMO ANILLO AL DEDO". JEJEJEJE,
ABRAZOS

Dorotea Hyde dijo...

Debo de vivir en un mundo aparte al de ese G. porque nadie se acaba por poner los cuernos. Puede quedarse con poca pasta, quedarse sin la pareja a la que le ha puesto los cuernos, igual alguno aún creen que el divorcio es pecado mortal y pueden mirarlo mal, pero ¿Acabado? ¿Lo cree de verdad o es muy dramático? Me centré en eso y ya no comenté lo demás, pero creo que tiene relación con la parte final del post, que son momentos malos de los que estamos preparados para salir, aunque sea con ayuda.

Sergio dijo...

Dorotea: Que sí, que sí, acabado del todo. Le ves la expresión y lees que para él esa persona ha llegado al Apocalypsis. Nunca se recuperará. Es el fin de su vida y a partir de ahora todo será un paseo por el desierto. El que cae en desgracia por cuenta propia ha caído para siempre. Relaciona la vida con el cine que tiene un The End incluso aunque los protagonistas sigan vivos. La gran diferencia, no parece entender, es que nuestro The End es el del último suspiro. Todo lo demás son malas rachas o tiempos difíciles o cambio de situación que a veces incluso es para mejor. Depende. Saludos, Dorotea.