17 abril 2017

Driving your girlfriend home









"I´m parking outside her home And we´re shaking hands Goodnight, so  politely"
                                                                                                                                                                  
 (Aparco enfrente de su casa Nos damos la mano,  Las buenas noches, tan educadamente. )


Morrissey, la canción que titula este post, 1991





Como esta semana tuve algunos días libres y en casa estábamos de morros L. y yo, aproveché para salir con una amiga a enviarnos mensajes de voz sin móvil en una cafetería.
Quedar con una amiga supone dar muchas explicaciones a mi compañera, mucha burocracia de la pequeña mentira por mi parte. Informes muy elaborados también que expliquen que no va a pasar nada entre alguien que tiene vagina y yo que tengo lo opuesto (o su complementario, depende del caso). Incluso cuando salgo con J. que es del sexo masculino no me libero de atraer sospechas como establecí varios posteos atrás. Si salgo solo por la puerta soy culpable en potencia de adulterio. Me alegra no tener perro o gato. Podría ser sospechoso incluso en casa.
Aunque yo insisto. El problema no es la tensión sexual que se establezca con una amiga. El problema es más bien destensarla. Ahí sí sería más culpable de algo como por ejemplo de ser débil. Ir a tomar café no es por tanto fiscalizable. Yo incluso vine más tenso de lo que me fui.
Pero no tenía que dar explicaciones. Estábamos muy disgustados. Y yo vivía ese intermedio conyugal como unas vacaciones. Sólo me molestaba vigilar los movimientos de L. con el oído o entreabriendo la puerta para que no nos cruzásemos en el pasillo. No me apetece verle la cara en esos casos. Ella parece vivirlo de otra forma por cómo me observa, más crispada. Consigue que el asco y el odio se den la mano a juzgar por su expresión. Y qué bien sabe L. recriminar con miradas. Yo lo intento frente al espejo y no recrimino ni la mitad de bien.
Así que salí con S., una amiga con la que comparto inicial y amigo (bueno, él es su pareja). Ellos también estaban de morros ¡Danger, danger! ¡Alta tensión! Menos mal que ojos recriminadores que no ven, recriminan menos.
Nuestra conversación se la comió en buena parte su monólogo. Pero estuvo bien. Es imaginativa sacando defectos. Y cruel. Y muy buena haciéndolo con humor. Fue un auténtico festín del cotilleo, lástima no poder compartirlo con la señora Teresa. S. me informó de intimidades sexuales patéticas de mi amigo, hizo hincapié en sus manías(sexuales o no), habló de su inseguridad, de sus celos, de sus arranques de rabieta infantil, de su comportamiento patriarcal hardcore (le pide vasos de agua cuando acaba de salir de la cocina y se sienta, sólo por verla moverse, dice). Yo asentía a casi todo pero sin pronunciarme en exceso. Pero ella quería que me mojase. Venía a por todas. No es un buen desfogue si tu contertulio no te da la razón. Así que le di dos respuestas:


   1. Carraspeé ganando tiempo, desvié la mirada y dije “bueno, es un asunto complicado…”
  
 2. Le dije algo como: “Tu pareja, mi amigo… por lo que cuentas acabo de entender que es escoria. Habría que escucharle a él también pero en principio y con los datos que tengo el tío es una auténtica mierda. Una auténtica revelación en el mundo de los hijos de puta. Normalmente insultamos así, “hijo de puta”, con mucha prodigalidad. Pero eso está mal. No debemos juzgar tanto al prójimo. Un hijo de puta de verdad es tu pareja. Con él sí que juzgamos con acierto. Es como el malo de una mala película donde los malos son muy malos y los buenos muy buenos, no tiene matices, sólo es basura que camina y respira. Déjalo si no dependes de él. Y luego denúnciale. Eso si es tan terrible como lo pintas y todo esto no es producto de tu enfado. Dicen que hasta los pederastas merecen un juicio justo pero este tipo no. Mejor contrata a alguien para que le dé una paliza y luego le enseñe formas increíbles y nuevas de usar una escoba que ni tú que le odias querrás saber. Habrás empleado bien el dinero con el sicario. Mucho mejor que con las reformas de la casa. IKEA o un atajo de paletas pueden cambiar tu hogar pero no a tu marido. A tu marido lo puedes cambiar haciendo que le rompan las piernas. Te sentirás mejor. ¿No crees?

Lo cierto es que os quería hackear un poco el cerebro con mis bonitas imágenes. De las dos respuestas sólo le di una y pensé la otra.
Hablamos un rato más, nos reímos, tomamos tanto café que lo que me quitó el sueño esa noche no fue ella si no la cafeína… y al final, como en la canción, nos despedimos.
Me ha llamado hace poco para decir que él está cediendo un poco. Vete a saber en qué. Después de lo que me contó es como si me dijera que Hitler había cedido un poco por matar más rápido.
En cualquier caso yo hice bien en solo carraspear y usar la respuesta corta. A estas horas ya se han arreglado esos dos. Y sé perfectamente contra quién habrían hecho causa común de usar la respuesta larga.
Es difícil aparentar ser una buena persona si vas diciendo por ahí lo que piensas.   


9 comentarios:

Dorotea Hyde dijo...

No solo es difícil (imposible) aparentar ser buena persona si dices lo que piensas, sino que cuando todo el mundo cree que eres bueno/a y un día hablas con sinceridad, eres lo peor, como si no tuvieras derecho, por una vez, a quejarte o a decir la verdad. Fíjate que estaba leyendo la respuesta larga y pensaba: "ay, cuando esta llegue a casa y le casque todo eso a su marido, se reconcilian fijo y luego irán a por este pobre". Jajaja. En fin, que las relaciones son muy complicadas y si estás fuera es mejor callar.
Un abrazo. Y espero que todo mejor: esguinces, L., contador y demás.

Sergio dijo...

Sí, Dorotea. En el trabajo, cuando he empezado he ido tan cautelosamente y tan light con todo el mundo que luego se me ha roto la imagen con dos o tres comentarios fuera de tono (y no mucho, la gente se asusta con cualquier cosa). O vas de salvaje todo el tiempo y luego ya se acostumbran y te acaban aceptando mas o menos o te reprimes todo el tiempo. Aunque vaya por delante que lo que pongo en este post es muy extremo, no hablo de ser tan sincero, no es necesario.
Todo mejor y a la espera de que se estropee por otro lado. O mejor no. Cuando va bien hay que olvidar que no siempre será así. Un abrazo

ReltiH dijo...

"EN PELEA DE MARIDO Y MUJER, NADIE SE DEBE METER". JAJAJAJAJAJAAJ.
ABRAZOS

Verónica Calvo dijo...

En temas de parejas mosqueadas es mejor no meterse, que luego se arreglan y si has abierto la boca o te has posicionado, te comes el marrón y la mala mirada cuanto menos. Creo que son temas que dejan un surco en quienes escuchan o presencian. Vamos, asunto delicado.
Hay que tener medida. Es para decirla que qué hace con él después de escucharla, pero claro, el torrente de palabras puede ser tremendo.

No es cuestión de ser, parecer o dejar de ser buena persona si dices lo que realmente piensas. Quien no quiera exponerse que no pregunte.
Qué complejo puede ser todo. Y qué cansado.

Abrazo, Sergio.

Sergio dijo...

Reltih: Sí, Reltih, igual allí que aquí.

Verónica: Es una regla no hablada que parecemos entender casi todos. Aún así siempre encuentras la historia de alguna amiga o amigo de pareja en guerra que tuvo la brillante idea de hacerlo. Es un clásico de las tonterías que no se deben hacer y se hacen porque hay gente para todo. Un abrazo, Verónica.

Pilar V dijo...

Entre dos que duermen juntos, que no opine ni el colchón, porque los ves solos, enfadados, hartos, dolidos... pero no estás cuando se reconcilian.
Y aún siendo más que prudente a nadie le gusta saber que otros conocen sus miserias.


Ya voy volviendo, qué gusto encontrarte.
un beso

Sergio dijo...

Pilar: Gracias Pilar, qué gusto no perderte a ti.
Sobre lo otro lo tenemos claro. Especialmente delicado es ser el que ha escuchado ciertas cosas que el otro no querrá que yo sepa. Cuando alguien te hace confidencias te puede estar entregando una maldición. Ser culpable de escuchar. Qué culpa tan tontorrona.
Un beso

MaRía dijo...

Es difícil aparentar ser una buena persona si vas diciendo por ahí lo que piensas.

Tan cierto, como que ahora te escribo, sonrío y pienso... cierto, claro que he llegado a la conclusión de que hace tiempo dejé de ser o de aparentar ser buena persona por decir lo que pienso jajaja

viste por eso no dejo que nadie comente en mi casa , se me desata la sin legua y armo un cristo :P

ademas te digo algo , que me aplico de los amigos jamás se habla para mal, y no es demagogia es lo que siento, por eso a pocos les llamo amigos jajaja

besos S disfruta del finde !

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pshhh si fuese tu amiga sin duda te pediría consejo y no un carraspeo, eso tenlo tb claro.

Sergio dijo...

María: Yo tampoco necesito mentir a los amigos de verdad. Por eso los tienes, claro. Los míos-as, los buenos de verdad, tiene bastante aguante. O es que me ven venir y ni se inmutan con nada que les diga. O me la devuelven. Pero no recuerdo haberme peleado con un amigo en los últimos veinte años. Son un puñado que se cuenta con los dedos de las manos pero suponen calidad que siempre es mejor que cantidad.
Tu caja de comentarios ha decidido la elegancia y saltarse los comentarios negativos que pudieras hacer. Eso es autocontrol. Pero también puedes podar a los exaltados y cortarles. Me preguno qué narices les molestará de lo que haces. No hay nada ofensivo en tu blog. Besos