Nueva Acrópolis
¿Qué hacíamos en el vestíbulo de un segundo piso de un edificio de Barcelona perteneciente a una secta? Es fácil de responder. Esperábamos una conferencia sobre mi filósofo preferido, Epicuro. Llevaba toda la semana viéndola anunciada en las paradas de la 58 feria del libro. Una semana muy fructífera. Doné libros de los que me quería deshacer a Unicef y se vendieron antes de un día. Niños anónimos del tercer mundo tal vez me lo agradezcan. Ahí no acabó la aportación. También está el libro nuevo de Chesterton de la editorial Valdemar que les compré por dos euros y que supuestamente también ayudarán a criaturas necesitadas. Pero yo estaba en el vestíbulo de un piso esperando una conferencia, no lo he olvidado a pesar de la digresión.
La gente parecía de lo más normal. Estudiantes universitarios, algunos sudamericanos aburridos y personas de mediana edad bien vestidas. El vestíbulo ofrecía la posibilidad de comprar libros New Age de portadas a las que soy más alérgico que los gatos al agua. De todos modos me distraje ojeando un volumen que compendiaba a Marco Aurelio, Epicteto y Séneca. No les iba a comprar nada, por supuesto. Tampoco les podía robar algo ya que me hicieron dejar una bolsa con unos juguetes que le habíamos comprado a mi sobrina en consigna. Sólo contaba con los estrechos bolsillos de mi tejano para mangar algo.
Sobre las ocho y cuarto de la tarde nos invitaron a entrar. Pasamos por una biblioteca de verdad que no pude atender por falta de tiempo. También de autorización.
Entramos en un salón de sillas moderadamente incómodas. Nos pidieron ocupar los laterales por un motivo de orden. El señor que nos atendía en el umbral de la sala de conferencias tenía unos cuarenta y muchos bien llevados y sus gafas o el aspecto general me recordaban al de cualquier alemán en una película de nazis. Era amable pero me llegaba una cierta gelidez de su persona que tal vez tuviera que ver con su pose estirada o, eso nunca falla, la mirada sin expresión. El salón con capacidad para unas sesenta personas se llenó.
El “alemán” dejó de hablar con sus amistades, dos tipos treintañeros de aspecto tan atractivo e hipermusculado como gay, y se dirigió al pequeño escenario junto a un piano, una reproducción de una Victoria de Samotracia a escala que seguro que es mejor visitar en el Louvre y un busto de un griego que no recuerdo pero que podía ser el mencionado Epicteto. El escenario era austero. Pequeño, con un simple fondo de cortina blanca para que destacase el orador y punto. Nada de lugares dónde reclinarse. Los que se subían tenían que dar vueltas sobre ellos mismos como leones en una jaula mirando a los asistentes. Sólo sus palabras y ellos podían destacar.
El “nazi” nos explicó un cuento sobre una mujer que abrió una caja de la que salieron todos los males de la humanidad y sólo quedó dentro de la caja la esperanza, una “esperanza” que “debemos mantener todos en nuestro interior”. De lo más positivo. En ningún momento se ahondó en la profunda carga machista del mito pero lo peor es que ni siquiera se mencionó que esa señorita tenía un nombre: Pandora. Ante tanta obviedad, palabra meliflua y escasa rigurosidad del discurso ya me temía una conferencia de segunda.
El presentador anunció a la invitada, una licenciada en Historia que daba clases. Desde luego no esperaba que la conferencia la diese nadie mediático. El presupuesto de una secta, la crisis y la necesidad de no gastar más de lo necesario en publicidad para tan pocos asistentes así lo requería. Detrás de nosotros una cámara filmaba la conferencia y hacía fotografías. ¿Tal vez estudiaban nuestras reacciones y a nosotros mismos a partir de la inclinación de nuestras nucas?
Salió la conferenciante, una chica sobre los treinta, de aspecto atildado y conservador pero con estilo. Una bonita blusa blanca y una falda estampada hasta los tobillos no dejaba escapatoria a la distracción. Se trataba de aprender, no de evadirse hacia fantasías eróticas o románticas.
La mujer no lo hizo mal. Con voz dulce y sin subir ni bajar el tono de voz, adormeciéndome a ratos con sus palabras, estuvo algo más de media hora hablando sobre mi filósofo preferido. El problema es que en su discurso trillado y plagado de lugares y mitos comunes sentía como si pasase por el camino que va de mi casa al trabajo: de tan visto que lo tengo no aprecio ni un ápice su verdad o la belleza del paisaje. Era una conferencia magnífica para niños de entre diez o doce años que no sepan nada de Epicuro pero no para mí ni para muchos de los que allí estábamos(más tarde escuché cómo una estudiante salía lamentándose a su acompañante de que la conferenciante había puesto palabras falsas en boca de Epicuro).
La mujer que conferenciaba hacía lo posible por mantener la atención. A veces hacía alguna broma blanda de profesor de primaria, de estas que no ofenden a nadie pero tampoco hacen mucha gracia, la verdad. El caso es que una parte del público sí parecía disfrutarlas y reírselas. El sentido del humor es relativo, claro.
Cuando terminó la conferencia nos animó a quedarnos porque anunciaban unos cursos sobre filosofía muy interesantes. Tres cuartas partes de la sala emprendieron el camino de la deserción. Yo con ellos, por supuesto. Los que se quedaron… Bueno, allá ellos.
La secta es Nueva Acrópolis. Lleva varias décadas funcionando. El primer paso es suave, nada parece delatarles. Se capta a los miembros después, en la fase de los cursillos. Antes de su escisión en dos ramas se les acusó de filonazis y ellos se defendieron diciendo que tenían una sucursal en Israel. “Pero también hubieron judíos nazis” les objetan otros. El periodista Pepe Rodríguez ya les denunció en su momento, si no recuerdo mal, por tenencia de armas de fuego cerca de niños.
Bueno, cualquier información al respecto se puede consultar por Internet. Yo no regreso ni aunque me hagan “Epicuro II, en busca de la felicidad”.
Sólo añadir que en ciertas partes de España ya anuncian sus conferencias sin añadir el logotipo de Nueva Acrópolis.
Estos tiempos de crisis son ideales para captar pardillos desocupados.
Y no me miréis a mí.
Comentarios
Yo he ido alguna vez a alguna de sus conferencias en Barcelona. Algunas no están mal, otras un poco aburridas. Pero no sabía lo de secta... Me dejas pasmada.
Acabo de leer el texto que me has sugerido, pero no entiendo bien lo que quiere expresar.
mr carvajal: Puedes ir a las conferencias que quieras. Te suelen captar en el siguiente paso, cuando aceptas los cursillos.
Pues la verdad es que suelo ir a sus conferencias y algun audiovisual. Suelen estar interesantes. Pero de ahí a apuntarme...creo que no.
¿Por qué no le dejarán a uno en paz? Vaya dos,el Otto y el Anónimo. Si es que no son el mismo.
AHÍ OS QUEDÁIS
déjate de sectas y visiona s. darko. es mala como un dolor (lo más salvable es la fotografía, que recuerda más a las vírgenes suicidas que a donnie darko pero tiene cierto aire de lo que empezó siendo el indie) pero... eso... saber qué fue de la niña que bailaba la canción de duran duran tiene su encanto
y seremos los dos únicos que vean la tercera, claro
besos
www.seitaacropole.blogspot.com
Esta en portugués.
www.nova-acropolis.org
Me he estado informando.
Parece ser que fueron criticados por un sector de la iglesia, la cual contrató a un periodista para que difundiera información falsa. Esto fue hace ya más de 10 años.
Este fin de semana he ido a ver Hipatia al cine. La verdad, no quiero que nadie me lave el cerebro, pero tampoco quiero parecerme a aquellos que bajo la ignorancia calumnian y persiguen dirigidos y manipulados por la información de los medios.
En el segundo te dan un curso condensado de la "doctrina secreta". Qué es esto? Pues una colección de libros escritos por una espiritista llamada H. Petrovna Blabatsky, donde habla de razas: arios, lemures, atlantes (creen que la atlántida fue real); una cosmología tan poco fundamentada como estúpida y tonterías por el estilo. Es una versión light de la sociedad teosófica, pero más militante y peligrosa.
(Que si lo fuésemos eso ¿por qué ocultarlo? si hay grupos que lo dicen en voz alta como el KKK o los grupos de cabezas rapadas, que eso de que somos nazis viene de que en una de las sedes vieron la esvástica la esvástica que un símbolo universal, más representado en la india, pero con la llegada de Hitler deformo su significado)
... paramilitar etc., es el morbo a lo desconocido, y realmente es ignorancia y en vez de investigar (que investigación no es sinónimo de Google....) la gente tira a la opción fácil, si no se conociera a la iglesia católica se pensaría que son caníbales, a los budistas que son simplemente gente que hace artes marciales y así con todas las religiones, que no lo toméis al pie de la letra las cosas, si se tomara al pie de la letra la biblia... la de locuras que se harían, yo solo dejo claro lo que es nueva acrópolis, una escuela de filosofía , ni más ni menos, con ello no estoy diciendo que os metáis, cada uno es libre de hacer lo que quiera.
¿Por qué hablas sin tener NI IDEA?
Nueva acrópolis ¿por qué narices iba a ser una secta? ¿Qué es lo que pretende? ¿Dinero? (no parecen millonarios) ¿Comida de tarro? Si no quieres volver, no vuelves. Quiero decir que ni te persiguen, ni te amenazan, ni nada de nada. Mucha gente que ha estado, luego ha salido y no le ha pasado nada.
Y lo de nazis... es que ya no sé ni que contestarte. Vuelvo a repetir que para criticar, (aparte de que aquí nadie es quién para juzgar)hay que estar muy seguro de lo que se dice. Leer, investigar, ver, hablar... no fiarse solo de rumores. Porque entonces puedes hacer daño y pecar de ignorante. Es muy triste que para un movimiento como Nueva Acrópolis, con unos nobles ideales, de trabajo por mejorar el mundo, se hable tan mal...
Sólo digo que el que quiera ver lo que es, que vaya, que no comen a nadie, os lo aseguro.
Mi testimonio: https://docs.google.com/document/d/1pD7vqNntpRua15WqcLi2W6m8Mb6wTDQqLYTjhh6a4eQ/edit?usp=drivesdk
Mi mail: daniscuadroni@gmail.com
Un tal Prades parece estar al frente.
Sin duda una organuzacionpeligrosa.
Tu comentario es muy valiente. Aunque imagino que esta entrada ya no está vigilada por los sectarios.Siento que estuvieras dentro. Comparte si puedes tu testimonio. Un saludo