15 septiembre 2008

Lo que soy


Proteo, el Dios que cambiaba de forma


Antes de Internet escribía pero las hojas mecanografiadas no salían de casa. Ahora escribo y en unos segundos tengo lo que pienso en la red. Sé que ocasionalmente me leen amigos, familiares y desconocidos. Sólo llevo bien que me lean estos últimos. Aquellos a los que trato en persona aparecen cuando menos lo espero preguntándome por tal o cual asunto extraliterario que he escrito en el blog. Algunos han leído una entrada de hace dos años y me preguntan de quién hablo y por qué le hice lo que explico a tal o cual persona. Cada cierto tiempo tengo que dar explicaciones por algún asunto “blogero”. Al final he llegado a la conclusión de que lo mejor es decir que muchos posts son inventados. Escribo porque me gusta y cuando no tengo sobre qué escribir me lo invento. Pero da igual Siempre habrá alguien con quién te sueles tomar el café que aprovechará el silencio después de haberse comido el croissant para preguntarte: ¿Por qué dijiste aquello sobre X? ¿No crees que te pasaste un poco? A veces X es una persona que se ha pasado conmigo en vivo y en directo. Yo sólo me he desfogado un poco diciendo barbaridades hiperbólicas sobre ella en algún post. Barbaridades que no pretenden sentar cátedra ni llevar a la hoguera a nadie. Solo jugar un poco con la ironía y sobre todo con las letras. Y siempre admitiendo que siempre que se escribe o se opina sobre alguien hay mucho de fantasía y muy poco de verdad. La verdad última sobre cualquiera nos sobrepasa. Cómo en “Ciudadano Kane” un ser humano a ojos de los demás es más polimórfico que Nai. Cada persona te ve de un modo distinto. La imagen que tienen los demás de ti responde a un instante subjetivo.

En un estudio reciente leía que antes de conocer a alguien, si te hablan mal de esta persona, ya tendrás un juicio y un prejuicio muy difícil de romper sobre ella. Si encima te ven robándole la pelota a un niño pero nunca te ven jugando emocionado con tu sobrina de cuatro años, serás un monstruo absoluto en la mente de esa persona.

En mi trabajo cara al público hay dos tipos de clientes: los que me odian porque me conocieron en un mal día y los que me adoran y con los que tengo una pseudoamistad muy buena porque me conocieron un día en el que me sentía más contento.

Luego está la gente que me lee por Internet. ¿Qué pensarán de mí? Pierrot me dio algunas pistas: “Cuando te leo me pareces bastante hijo de puta”.

¿Y qué pienso yo de mí? Pues no estoy muy seguro. Unos días siento que me puedo codear y tratar de tú a los dioses del Olimpo. Otros no me atrevería a mantenerle la mirada ni a un mendigo (y es lo más recomendable ya que entonces, según dicen, no te sueltan). Pero también siento que todo es más complejo.

La gente categoriza demasiado.

Para los demás no pasamos de ser más que meros personajes arquetípicos de una obra de teatro. Estoy seguro de que alguien sólo me conoce por ahí “como el tipo aquel al que le gustaba Depeche Mode o David Bowie” y toda mi vida se reduce en su mente a esa verdad. Si ahora le dijera que me gustan también otros grupos de música quedaría decepcionado. Rompería su matemática íntima.

Sólo gente cercana como mi madre o por ejemplo Pierrot o algunos otros me conocen bien.

Y por eso me quieren tanto como me odian.

6 comentarios:

Nai dijo...

Oh oh oh mención a la perversa polimorfa en el blog!!!

Como diría un amigo mío "no me conoceis de nada y si pensais que me conoceis... no me conoceis una mierda" es lo que tiene esto de escribir que las imágenes que nos creamos sobre una persona no se parecen en nada a lo que en realidad son.

Beso!

Nai dijo...

Nah D no lee el blog. De todas maneras hay un realidad o ficción que puede darte muchas pistas :P
A veces hay que adornar la verdad xDDD

Me alegra que te guste la música de mi blog. Ya sabes todos los lunes pendiente de la canción de la semana.

Beso!

PD: Lo de mis parafilias con los músicos es una realidad que todos los que me conocen saben y también la parafilia con los tios con pistolas (Jason Statham)

Loveclois dijo...

Muy buen comentario !!! No tienes porque pararte a reflexionar sobre que piensan amigos, conocidos sobre tus escritos si te llenan para adelante !!!... Además supongo que muchos de los que se pasan por tu blog lo hacen, como yo, para disfrutar de tus historias y de tu narracion!! ( y no para " chafardear").
Bueno Hulk sigue deleitando a tu público con tus historias...

Besitos

Houellebecq dijo...

Se agradece, Loveclois, y además es cierto que al final casi siempre escribo lo que se me pasa por la cabeza. Lo importante es no imaginar a la persona que me está leyendo o ver cómo lo hace. Sólo concentrarme en lo que escribo. Ya se sabe que escribir es pura exhibición así que tengo que aceptar esas reglas del juego. besos.

LaLongoria dijo...

jajajjaa, yo no tengo, ni de lejos, la confianza que tiene Pierrot para llamarte hijo de puta.Pero, con todo mi cariño, déjame llamarte cabroncete. Y es que si hay algo, a parte de tu facilidad para generar reflexiones, por lo que me gusta leerte es por lo ácido que eres apuntillando comportamientos ajenos.
Así que voy a leer tu última entrada que por el título promete.

Houellebecq dijo...

Sí, lalongoria, con confianza. Cabrón sin el "cete", ja, ja.
Yo mismo podría hacer una recopilación de todas las veces que he sido crítico conmigo mismo en todos los post o me he ridiculizado y mi autocrítica sería la más minuciosa. Claro que si soy yo el que se valora a sí mismo no tiene tanto mérito. Es más duro cuando oyes cómo son los demás los que te critican, supongo.
De todas formas hay críticas de las que luego me he podido arrepentir algo. A veces cambias lo que piensas sobre tal o cual persona. Por suerte no he tenido que pedirles perdón. Mis criticados no suelen leerme. Viven mejor en esa ignorancia.