Rabioso

Tiene unos cincuenta y tantos. La conozco desde hace unos seis años. Pero es un decir. Me debo haber cruzado con ella unas cuantas veces y siempre he tratado de evitarla. Su conversación parece un interrogatorio en primer grado o recuerda a
Ella-Sé que no es asunto mío porque esto es cosa del presidente pero me gustaría saber quién deja la basura frente al rellano de tu casa.
Yo- Si se refiere a una vez que la dejamos un momento fuera porque se olvidó…
Bueno, yo no pero fue…
Ella-Vale, vale da igual. Pues dile a quién le tengas que decir que aquí se puso un cartel sobre ese tema y que eso no se puede hacer. Ya sé que eso tendría que decirlo tu vecino o el presidente y no es cosa mía pero las cosas, si se dicen bien… Además, si tanto sabéis de leyes en tu casa sabréis que no está permitido dejar la basura en el portal.
Yo- Primero: no he sido yo el que ha puesto la basura en el portal así que hable con la que lo ha hecho, no soy mensajero. Segundo: esto me consta que no es una costumbre y que son dos o tres hechos puntuales. Tercero: hace años que me quejo de que algún tarado de este vecindario le da de comer a las palomas y tira pan frente a mi casa atrayendo a estos bichos tan asquerosos además de ratas y cucarachas que son peores, alguien tira al otro lado bolsas de patatas fritas y paquetes de tabaco, a mi rellano lo rocían con caramelos y envoltorios de lo que sea que lleve el guarro que espera el ascensor frente a mi casa, los negritos dominicanos que según usted se me deberían quejar y viven al lado me ponen el reggaeton a todo volumen y a cualquier hora del día o me dejan bicicletas y objetos variados en el rellano más alguna que otra colilla de ellos o de sus amigos, los jubilados sobre mi cabeza tienen un taller no declarado sobre mi cabeza que parece de chinos y he ido varias veces a juicio por esa causa… ¿Y usted me viene con esas?
Ella: Lo que a usted le pase no es cosa mía. Ustedes tienen que seguir las reglas y lo otro… Pues denúncielo o ponga cámaras. Pero el Sábado pasado la basura estuvo en tu portal por la tarde, por la noche y a la mañana siguiente.
Yo: Eso no está bien pero creo que debió ser un error. Sufrí un coágulo de sangre y me tuvieron que acompañar al médico. Olvidamos la basura en el portal (esto es falso pero a lo mejor la conmuevo un poco y además creo que es falso lo que dice, a mí tampoco me gusta ver la basura en el rellano de casa).
Ella: Creo que si las cosas se dicen bien nadie se debe molestar porque ustedes saben mucho de leyes pero luego a la hora de cumplirlas….
Yo:(en ese momento cambia mi rostro, paso del modo chico simpático y amable a gárrulo y cabreado. Ya no se puede razonar conmigo. Soy desagradable y me acerco a ella como si quisiera pegarle. Cuando me pongo así realmente quiero golpear pero no lo haré) Por lo que dice usted no ha tenido otra cosa que hacer el fin de semana pasado que bajar y asomar su cabeza al rellano de mi casa varias veces. De otro modo no hubiese visto esa bolsa de basura que a usted ni le va ni le viene porque vive cuatro escaleras más arriba. En algo le doy la razón. Esto no es asunto suyo. Es del presidente, de los negritos o de la policía pero no de usted… Al parecer usted lo ha hecho suyo. Debe ser algo personal por aquella vez que en justicia pedimos que se arreglase con dinero de la comunidad algo que por ley se tenía que arreglar para que no nos ahogásemos de humedad en mi piso. Si usted se lo toma como algo personal yo no tengo problemas en tomármelo como personal también. Y el que me busca me encuentra. Buenas tardes. (Me voy porque por la dirección de su mirada intuyo que alguien se acerca y sé que le encanta hablar en voz alta para todo el mundo y para defender sus causas)
Ella: (aturdida) Buenas tardes.
Regreso enfadado a casa. Vuelvo a tener la rabia. Casi dos meses de paz y creyendo firmemente en las virtudes del Prozac para controlar el Hulk que llevo dentro.
Después de todo, lo mejor para no alterarme era no alternar con cretinos desocupados ni discutir por temas que ni me van ni me vienen.
¿Alguien tiene una cabaña en mitad de ningún sitio para mí?
Comentarios
las viejas (o no tan viejas) barcelonesas son como las compostelanas. las viejas son así en todas partes. joder!
besos
El portero de mi casa es una cotilla y debe pensar que tengo montado un puticlub y yo soy la madame. Que les jodan.
Es incómodo, sí.