El nuevo viejo nuevo viejo blog...

Me cuesta deshacerme de las cosas. Este blog es un ejemplo. Lo congelé para refugiarme en otro. Regresé para refugiarme del otro. Lo volví a congelar. Esa era mi historia como bloguero. Un enfrentamiento, una defensa, una huída por cansancio que no por miedo. Escribo sobre mí pero claro, yo interactuó con terceras personas, personas que se ven reflejadas del modo en que no quieren verse reflejadas aquí, del modo más sincero posible que conozco. Aunque no escribo para ellas, ni pongo sus nombres, ni es este un foro multitudinario dónde entren más de cuatro gatos (o gatas).
Podría hacer una relación más minuciosa y extensa que mi blog sobre los problemas que eso me dio. Pero no podía dejar de escribir. Sólo quería sacudirme el problema de ciertos lectores non gratos. Me refiero a gente relacionada conmigo que entraba a ver lo que me ocurría pero no a leerme. Esos que a la que leían algo que les disgustaba o malinterpretaban (suelen ser los más airados los que menos tenían que sentirse así porque sólo mostraba unos hechos fríos, luego si han hecho tal cosa… ¿Por qué enfadarse si sólo la anoto objetivamente? ¿Se avergüenzan de sí mismos?) encendían sus antorchas y venían buscándome. Y me encontraban. Normalmente con mi propia antorcha encendida para quemarlos a ellos.
Pero las guerras agotan. Y las victorias en esos actos bélicos suelen ser tan pequeñas y estériles que el otro día, charlando con otro adicto a los blogs cuyos problemas narré en el post anterior, hablamos de hacer un blog nuevo, de cambiar de aires. O de sitio en la red.
Pero había algo que me hacía resistirme a dejar lo escrito. Un blog de años. A ratos el diario de mi vida, a ratos el diario de los problemas que yo me creaba, a ratos el de mis ideas más o menos filosóficas y hasta el inventario de mis ignorancias que de esas también las hay y puedo admitirlas. Un blog que era como las viejas cartas de amor o las fotografías en el cajón, algo íntimo y querido.
Y del modo más sencillo se me ocurrió que podía seguir con lo mío sin abandonarlo del todo. A veces descubres que un problema aparentemente complicado tiene una solución sencilla.
Cambié la dirección del blog y luego el nombre. Me fui al buscador de Google y descubrí que escribiendo el nombre de mi nuevo blog ya no salía en la primera página. Lástima. Me permitía ver qué post mío se había leído recientemente. Pero era orgullo mal entendido. Yo ya había conseguido lo que quería. Me había zafado de los que tenían mi dirección anterior o me buscaban por el nombre del blog.
Ahora me toca un tiempo sin molestias. A escribir lo que quiera. Si escribes sin pensar en los demás (o en el garrotazo que los demás te guardan para cuando termines de escribir) sueles escribir mejor. Lo dije muchas veces. No tengo nada contra los seguidores virtuales que no me juzgan por lo que cuento sino por cómo lo cuento. Sé que no soy un dechado de virtudes y a veces mi ética entra en claro conflicto con la corrección política.
Pero necesito escribir lo que me dé la gana.
A ver a cuantas blasfemias llego en esta nueva encarnación.
Comentarios
Bueno no me extiendo mas que me lio y no voy al grano.Lo que quiero decir con toda esta parrafada es que hace tiempo que cambie el nombre del blog porque creo que algo cambio dentro de mi.No es como en tu caso, que lo haces para conseguir una paz que aveces se te resbala sin remediarlo y siempre por causas ajenas a ti.
Espero que esta vez no congeles mas tus dedos y puedas seguir contandonos cosas...cosas a que a mi personalmente me gusta leer,porque ves el mundo y tu vida con tu mirada particular y sabes hacer que llegue,por eso te leo.Transmites...y eso es lo unico que necesito para leer o seguir a un escritor.
Un abrazo...desde el caluroso sur de esta peninsula que se me hace cada vez mas pequeña.
Cuando comencé el nuevo(ese por el cual has pasado)me sentí libre de escribir lo que me salía de la entrepierna pero me han encontrado y otra vez me siento...no puedo descifrar lo que siento. He dejado de escribir hace 5 días con la intención de desaparecer de nuevo. Pero esto es como una droga, crea dependencia.
Pues veré lo que hago. Gracias por pasar por el Jardín.
Un saludo.
Por lo demás estoy de acuerdo. Pero yo, por mucho que tenga gente a la que contar mis cosas en la realidad pues, no sé, como que aquí me es más fácil. El anonimato de la red hace que a veces me suelte y casi suelte lo más profundo que guardamos dentro por malo que sea. Casi.
Un saludo.
Respecto a ti me encanta leerte y te agradezco que me hayas dejado un comentario en mi antiguo blog para poder seguirte la pista, así que por aquí seguiré pasando mientras dure jejejeje
Un beso multicolor y feliz semana
Es hermoso tu blog, y me encanto leerte.encuentro toda la razón, eso de que el blog, te hace expresarte mas libremente. a mi también me pasa, pero no soy buena escribiendo como tu. felicidades por tu blog, escribes hermoso, no podía dejar de leer.
adiós,
Besos brujos