11 marzo 2018

Noche de tíos




A J. su mujer le dio permiso para salir esa noche. Yo en las relaciones soy más anarquista. Me los tomo aunque no me los den. Luego me quedo solo y todavía es mejor. Soy libre como los volcanes o los terremotos que te arruinan la vida. Pero es que no busco una madre en mis parejas. Tengo la de verdad y con esa basta.  
Fuimos de concierto. Mi amigo X. tocaba. Cada mes lo hace. Su hija a la guitarra y él a la voz. Sueltan algo del blues que llevan dentro en un garito y entre actuación y actuación tomamos algo y nos ponemos al día. También tiene un grupo, según me dijo. Sus actuaciones son buenas excusas para salir y hacer algo diferente.  
Hacían micro abierto por Hospitalet. Pero también hacía mucho frío. Tanto que hizo más daño que el futbol, enemigo natural de los espectáculos.
Entramos de todos modos. Era la primera discoteca a la que he ido nunca. Con el tiempo ha muerto y renacido varias veces, incluso en local para  góticos. Ahora no sé qué política siguen pero un par de veces al mes dejan que cualquiera con dotes o alma de artista nos proponga lo suyo frente a un micro, se tome los quince minutos de fama que le prometió Warhol o más.
J. y yo nos tomamos un quinto en un bar cercano mientras abrían el local. Es falso que el alcohol te caliente. Sólo funciona si te lo crees.
Luego fuimos a un centro comercial y un cartel como Spam bien situado se nos cruzó en el camino y acabamos cenando en el burguer. Dos menús al precio de dos. Allí tuve la primera situación ridícula. Intentaba servirme un refresco en la máquina pero no funcionaba ningún botón. Llamé a J. para pelearnos los dos con el aparato. Pero ni por esas. No se dejaba intimidar. Me disponía a reventar la cara de ese robot cuando un amable joven nos dijo que había que pedir que la chica de la barra la activase. Me pregunto por qué la de la barra me dio el vaso y no me la activó directamente. A lo mejor se pensaba que con el vaso de cartón ya me iba a conformar. J. lo tuvo más fácil porque la cerveza te la dan directamente.
Me serví circunspecto el refresco. No es que la vida esté llena de obstáculos. Es que a veces los obstáculos son tan ridículos que parece que haya alguien entre bastidores con ganas de reírse de nosotros.
Llegamos luego al local que estaba tirando a vacío. Pedimos un par de medianas y nos resignamos a aprovechar la noche como una salida más de charla. Aunque no hubiera espectáculo. O lo creyéramos en principio.  
De entre los pocos asistentes estaba un tipo que solía leer poesía en pasados micros abiertos. Nos temimos que si solo salía él lo tendríamos mal. La lee como el que lee las contraindicaciones de un medicamento en un anuncio de televisión, rápido y sin entonación. Normalmente nos lo tomamos a risa pero es difícil mofarse de alguien en un local casi vacío y con la jefa pendiente de que no armemos mucha bulla. Ya me veía controlando la risa por las bromas de J. que a la siguiente mediana ya me confesó que iba un “poco tostado”. Esa mezcla de ir con el punto de alegría y tener que vigilar que esta no se desborde por educación, me pone en lucha conmigo mismo.
Alguien gritó mi nombre. No la había reconocido. Era B.. La última vez que la vi fue en este mismo blog, en el entierro del padre de un amigo. Me llevó a casa en su coche y la perdí con el punto final de aquella última frase en que la rememoré. B. era un viejo amor platónico de instituto, la época de las carpetas forradas y la tontería a flor de piel. Siempre tan simpática. Ella me sustituyó en el grupo de música cuando lo dejé:
-      Así que tu eres Vicky Larraz y ella Marta Sánchez- me dijo J. para hacer la gracia y provocar que me riera al borde de los decibelios necesarios para que te echen de ese local que yo comparo con la biblioteca. Sólo que en la biblioteca no controlan tanto.
Pero hablamos algo con B.. Luego llegaron X. y su hija que a pesar de todo y muy profesionales ellos, también tocarían, y hablamos un rato de los tiempos donde todos, nos conociéramos o no, confluimos en el mismo instituto.
X. y su hija salieron a tocar. Demostraron el peso de sus más de cien conciertos a cuestas. Yo en ese momento estaba observando que B. había cambiado en los dos últimos años. Como si se hubiese activado una orden interior que la había hecho engordar hasta no haberla conocido a la primera. Sigue aparentando menos años de los que tiene pero me había confundido. Su cabello sin embargo, le llegaba por debajo de la cintura. Como siempre. Parecía tan irreal como un dibujo Manga o Anime. Mientras le observaba el final de la melena ella se dio la vuelta y me vio mirando hacia allí, debió pensar que le observaba el culo y se alejó para sentarse alejada de nosotros. Yo pensé que era la segunda situación ridícula de la noche pero me la reservé para mí mismo y la “disfruté” en silencio, concentrándome en mirar el gollete de mi botella tirando a muy avergonzado.  
El “poeta” nos estaba lanzando sus versos sin alma desde el escenario. J. se reía ya claramente de él y yo no sabía dónde meterme. Estaba jugando al “te imaginas”. Todo el rato me decía “¿Te imaginas que nadie le aplaude?” “¿Te imaginas que sales tú a cantar David Bowie con él y todos se quedan callados y todavía eres peor que el “poeta mierder” este? “ “¿Te imaginas…?” Y así todo el rato. Y lo peor es que sí. Me lo imagino todo. Soy capaz de imaginar a cualquier persona haciendo el ridículo. Incluyéndome a mí mismo.
El poeta, después de lanzar varias consignas políticas para parecer más comprometido se sentó y cada vez que tocaba alguien levantaba los brazos y hacía como que dirigía una orquesta para demostrar lo bien que se lo pasaba. Eso lo hacía más patético. Aunque a J. le hacía mucha gracia. Pero él llevaba una cerveza de más muy estratégica. Y hablando de estrategia, los frutos secos que nos regalaban para fomentar la sed no ayudaban. Le hemos perdido la costumbre a lo de beber. Honestamente, no se nos puede sacar. Es eso o dejarnos salir si solo bebemos agua mineral.
Pero fue divertido. Luego nos fuimos despidiendo todos. Muchos tenían que madrugar más de la cuenta.
Hace poco leía en el blog de una amiga que su vida es como una linealidad, una rutina que le hace ver todos sus días iguales, todo es tedio para ella.
Creo que la vida adulta es más o menos eso en nuestras sociedades. Por eso incluso una noche como esta es necesaria de vez en cuando. Ridícula y tonta pero en líneas generales refrescante y divertida. La vida es lo suficientemente larga como para producir mucho aburrimiento si no la administras bien.
Todo esto lo escribo porque de eso hace casi un mes. J. sigue castigado y sin permisos. Una pena no haber visto la escena de cuando llegó a casa dos horas tarde y borracho. Eso sí que hubiese sido divertido. Aunque como todo, visto desde fuera.

14 comentarios:

Dorotea Hyde dijo...

No sé por qué la palabra discoteca y esa situación de vuestra "soledad" en el local, me ha llevado a mis tiempos universitarios de salidas de fin de semana y aquellas discotecas medio vacíos porque mis amigas siempre se empeñaban en ir demasiado pronto. Ya, ya sé que no tiene nada que ver, pero me encantan los textos que me evocan cosas diferentes, que me llevan a recordar.

Sobre, J. y sus castigos, sé que hay algunas personas que "abandonan" a sus familias el fin de semana y quizás es necesario atarlas un poco, pero de eso a que por llegar un poco pasadito le quiten los permisos... no entiendo. Ni lo de los permisos ni que se los quiten. Con eso me he quedado de tu post.

Por cierto, ¿J. es aquel con el que ibas de paseo por las tardes a Mediamarkt? Solo por contextualizar.

Besos.

Sergio dijo...

Dorotea: Qué buena memoria tienes. Se nota que eres escritora y de las autoreferenciales. Sí, J. es aquel del MediaMarkt. El mismo. Con problemas similares. J. es casi siempre el mismo aunque alguna vez se le cambie la inicial si la historia es más delicada. Lo tengo a tres minutos de casa y más disponible incluso que a otros. Y no, no deja a nadie colgada el fin de semana. Que yo sepa no. De hecho cada día es más casero. Las televisiones en streaming lo han hecho más fiel a su sillón. J. es también uno que como lea todo esto me preparará una de las suyas para recompensar mis indiscreciones. Y lo leerá. Besos

Sylvia dijo...

Has descrito perfectamente la sensación de salir, cuando has perdido la rutina del salir... Siento que hayan castigado a tu amigo. Tampoco entiendo una relación en la que haya que "dejar salir al otro", se nos supone parejas no padres ni madres, digo yo...
Lo peor es que esta madurez a veces nos lleva a una aburrida rutina diaria (como decías del blog de tu amiga) y no nos damos cuenta que nos vamos metiendo en ella hasta que estamos hasta arriba, nos agobiamos y nos cuesta salir...
En fin, un brindis por más findes interesantes :)
Bss

Iris Quemasda dijo...

Después de leerte a ti y los comentarios me llama la atención que todos nos quedamos con aspectos puntuales de tu historia. A mí me hizo mucha gracia la de la máquina de refrescos y lo que dices de la muchacha de la barra que no la activara cuando te dio el vaso, es algo parecido a lo que nos ha pasado al cambiarnos a Vodafone con los canales de la TV, se supone que ya vienen incluidos en el paquete, me refiero al HBO y sin embargo hay que llamar y dar una cantidad de vueltas para activarlo, un engorro brutal.

En cuanto al resto de la historia coincido con Sylvia y Dorotea no entiendo lo de los permisos pero ojito que soy la primera en pedirlo jajajajaja Sería INCAPAZ de salir por ahí de discoteca con mis amigas sin avisarle primero a mi marido y para ser sincera, sin contar con su visto bueno, vale, ya lo he dicho!!!

Ves cómo sacas lo más profundo de mí??? jajajajajaja

Besos

Sergio dijo...

Sylvia: Pues así es, Sylvia. Llega ese momento en que ni te das cuenta de que hace tiempo que no sales. Estás tan metido en la rutina que estás como domesticado, aceptas o te rindes al aburrimiento. Y ojo que nunca he sido un fiestero. Pero eso es lo que me demuestra que necesito airearme. Que incluso alguien que tolera bien la rutina se aburra, ya es un buen marcador de que toca... hacer algo diferente. Y algo tan inofensivo como eso más todavía. Besos



Sergio dijo...

Iris: Os quedáis con diferentes aspectos de la historia porque la historia es una lavadora donde ha entrado ropa de distintos colores, ja,ja De todo un poco. Hay días que estoy muy digresivo y me cuesta llegar hasta el final con un tema. En este caso la idea era solo contar esa toma de aire fresco. Sólo porque me apetecía.
En cuanto a los permisos hay una fina línea entre pedirlos o avisar de que vas a salir. También hay una consciencia muy subjetiva de si estas saliendo mucho o poco. Este es un tema que daría para escribir mucho más y seguramente ni yo llegaría a una conclusión clara. Hay que ver cuanto necesita salir uno de los dos lados de la pareja, cuanto sale, cuanto necesitas que se quede contigo, cuanto... No tengo ni idea. Sólo sé que cuando me siento tratado como un niño o un tonto me mosqueo y ya salgo más de la cuenta y hasta sin ganas, por molestar. O sea que al final me comporto como un crío. Así de lamentable soy. Pero es que cada vez trabajo más tiempo y vivo menos. Necesito escapar un poco. Y mira que me tomo pocas licencias. Pero algo sí. Besos

Verónica Calvo dijo...

Eso de los permisos para salir y las caras largas cuando vuelves tampoco me va.
Y tanto que noches así son necesarias. Me pasa como a la mayoría de adultos y a tu amiga: que los días parecen ser repeticiones del aburrimiento y lo plano en estado puro.
Así que estas pequeñas salidas rescatan.
Lo de los micros abiertos da para mucho. Mejor me callo :)

Abrazo.

Sergio dijo...

Verónica: Así que también tenéis micros abiertos por ahí. Deben estar de moda por la península. Hay de todo. A veces incluso sorpresas buenas de verdad. Y los que no... bueno, yo me divierto casi más con los malos que con los buenos. Pero depende de mi actitud. Un abrazo.

Anónimo dijo...

Puto subnormal me cago en todos tus muertos que coño haces escribiendo sobre mi, no tienes ni puta idea de la manera en la que te puedo reventar la cara, hijo de puta, jajajajajaja, me cago en todo VIVA EL BETIS JODER XDDD Y ARRIBA ESPAÑA

Sergio dijo...

Gracias anónimo y amable escriba. Ha sido un placer tener toda esa poesía al alcance de mis ojos. Cuanta belleza en tan pocas frases. Qué gran cerebro detrás de estas. Aunque lo de arriba España me va bien, por qué no. El Betis no tanto pero como tampoco soy mucho de fútbol ofende poco. En fin, no tengo ni idea de la manera en que me puedes romper la cara. Pensaba que solo había una pero sorpréndeme porque voy a seguir escribiendo sobre ti,seas quien seas. En la cabeza paranoide siempre pasa que piensa que hablan o escriben o conspiran contra ella.

Maman Bohème dijo...

"No se nos puede sacar"...eso sí que es una frase de adulto con pareja...jejeje! la he escuchado un sinfín de veces, sobre todo de mis hermanos, que acaban del revés cuando tienen "permiso" de sus mujeres...Yo,eso de los permisos...se lo dejé a mis padres cuando era adolescente y ahí les hacía caso, porque era muy buena "nena". Cuando me harté de pedir permiso me fui de casa. Y no creas, que lo hice bastante tarde, pero desde ese momento la anarquía se instaló en mi. Yo no pido permiso para nada. Yo digo, tal día tengo una cena y ahí te sienta mal o bien...pero es lo que hay.

Quizás, todo sea algo de género, los hombres cuando salen les mola beber y llegar hasta las orejas de alcohol. No sé. Se divierten así. Ya te digo, tengo dos hermanos y los dos son parecidos y tengo algún amigo y todos tienen el mismo plan. ¿Es malo? ¿Es bueno? Depende de cada uno y de lo que soporte tu pareja.
Pero yo me he quedado con los permisos...es triste que una relación, en la mayoría de las relaciones, la pareja se base en un "hacerlo todo juntos" y como estamos juntos ya no hay vida allí a fuera...Nos quejamos del machismo, pero el machismo lo aceptamos tod@s con esa manera tan horrible de pensar qué es una pareja.
Creo que las parejas son eso, un par, un dos, cada uno independiente del otro,cada uno libre para tomar sus decisiones, cada uno con su vida. Y uno, libremente quiere estar al lado de alguien para compartir vivencias, no para estar en ninguna cárcel. Evidente, si prefieres salir caaaaada fin de semana con tus colegas, algo falla. Pero todos deberíamos tener una vida a parte de tu pareja y eso no quiere decir que la dejes de lado, ni que la quieras menos, ni que seas un crápula. Eso quiere decir que tienes la confianza y la madurez necesaria para vivir de a uno y compartir de a dos.
Pero, hay mucha gente que cree totalmente lo contrario.
Me parece patético eso de los castigos...
Ah! y otra cosa...si este texto fuera en femenino y la "castigada" fuera una fémina, te aseguro que tendrías cientos de comentarios...
Da para pensar un poco.
Como siempre, yo a mi bola.
Un besito!!!!

Ah!:
Me parto con los anónimos Sergio!!! yo ya pensaba que era J. otro día de fiesta, pero supongo tú lo hubieras reconocido...jejeje...No sé, pero debe molar un montón eso de hacer comentarios anónimos en los blogs y dejar mensajitos baratos. No puedo entenderlo, pero vaya, para gustos colores...

Sergio dijo...

Maman: Ja,ja Maman, yo también he pensado que era J. al primer vistazo pero luego me he reído más porque anónimos también entran y este es uno de esos pájaros errantes con mucho tiempo libre. A veces con temas que escribí hace años o sin venir a cuento entran tipos así(me los imagino machos aunque nunca alfas). Me gusta que sean trolls porque me divierten. creo que un bloguero sin trolls no es nadie. A estas alturas tampoco es que vaya a ser bloguero de éxito, los buenos tiempos de esta bitácora ya pasaron (y mejor porque era duro atender tantos requerimientos diarios y tener que fichar con alguna historia una o más de una vez a la semana). No sé si podría escribir tanto ahora. No me pasan tantas cosas ni en la vida ni por la cabeza. Pero sea como sea me gusta rememorar los buenos viejos tiempos donde alguien se motivaba tanto con lo que escribía que me enviaba sus cariñosos insultos. O me quería "reventar la cara" que nunca llegaría a conocer ni mucho menos tocar, claro. Siento extenderme con esto pero es que me encanta.
Sobre tu comentario me gusta tu actitud. Creo que lo suscribiría al cien por cien. Y lo de beber pues es así aunque a veces salimos por el barrio y entre semana para ir al mediamarkt, otra cosa de la que ya hablé por aquí. Sin alcohol ni nada. Y a mí tampoco me da el cuerpo para eso. Si bebo mucho o seguido me sienta mal, soy un mal bebedor. Y los refrescos tienen demasiado azúcar.
Así que libertad, claro. Castigos cero. Aunque si te pasas es que algo falla. Perfecto resumen el tuyo.
P.D. J. me dijo algo parecido a lo del anónimo en persona y cuando me vio. Fue algo como "¿Por qué cojones no dejas de hablar de mí, pedazo de subnormal?". Pero los hombres también hablamos así entre nosotros. Y luego ya pasamos a otro tema.
Besos

MaRía dijo...

Como tengo poca paciencia para comentar desde el móvil seré breve

Solo un apunte

O una declaración

....

Salir contigo no es aburrido.. Nop

Vamos q como no tengo ni pido permiso a nadie para salir , si me cruzo contigo no te escapas

Jaaaa

Eso si, a mi q no me pidan ayuda para la máquina de refrescos q mi mente ya trabaja bastante para descifrar lo q desea mi paladar

Buena semana!!!

Zhura dijo...

Te voy a dar la razón, después de trabajar toda la semana, ocuparte del niño, de las tareas, del jefe cansino de turno, del idiota del puesto de fruta y de la vecina pesada del cuarto.... no hay nada mejor que salir y tomar un vinito rico en mi caso.
Adoro esos días y pese a que ya no voy de discotecas, a mi esos momentos no me los quita nadie.

Yo tampoco soy de pedir permiso ni de que me lo pidan, es cuestión de entender que tu necesitas tiempo con tus amigas, pero tu pareja también, así que todos contentos.

En cuanto a los frutos secos... jajajaja nos tienen cogidos por ahí, porque yo además junto con mi vino siempre tengo que masticar algo, así que o me ponen algo o me veo comiendo media ración de lacón jajaja.
Un abrazo!

https://similocuramedeja.blogspot.com.es/