13 octubre 2008

Festival de cine y hechos paranormales de Sitges




El Viernes desperté algo asustado. Soñé que estaba en una casa dónde unos sádicos desollaban vivo a un ser humano con una cuchilla. A la vez que veía esa tortura sentía que esta se proyectaba en una pantalla de cine y que aún como película, me parecía excesiva y me obligaba a mirar para otro lado. En los sueños todo es posible. Lo que veía era real y ficticio a la vez, me ocurría a mí y era una imagen de cine. La casa la tomó prestada mi subconsciente de la reciente película “Los extraños”.

Esa tarde fui a Sitges. Estaba el famoso festival de cine fantástico pero ya daba casi por hecho que todas las entradas estarían agotadas. Decidí pasar la tarde con P. en una cafetería muy acogedora, con sillones y decoración algo hippy (no me gusta tanto por la decoración como por el ambiente de calma que te deja pasar horas allí hablando de lo que sea con la música al nivel justo y las voces de la gente tan bien repartidas por el local que no se pisan las unas a las otras ni hay sensación de tumulto). De todos modos decidimos probar suerte con alguna película. Nos fuimos al Auditori, el cine más importante y dónde se presentan las películas de la sección competitiva y nos pusimos en la cola de lo que pasasen sobre las ocho de la tarde. Era una película española independiente, “Prime time”. Había posibilidad de conseguir entradas. Tratándose de cine español…

Salí de la cola para buscar unos diarios del festival en el vestíbulo del hotel que hay al lado del cine. Al regresar P. hablaba con una chica que le mostraba unas entradas. Pensé que le quería revender dichas invitaciones. Pero no. Decía que le sobraban a ella y su novio y nos regalaban dos. Luego, incluso, nos llevó hasta la cola por la que debíamos pasar con esas invitaciones. ¡Perfecto! Justo cuando estaba leyendo un libro que dice que las buenas vibraciones atraen la buena suerte y las malas vibraciones el infortunio. P. y yo estábamos vibrando adecuadamente esa tarde.

Pero la película comenzó media hora más tarde. La presentaron sus actores. Uno de ellos eran un guaperas de una serie que no he visto nunca llamada “Un paso adelante”. P. lo reconoció emocionada. Le comenté que no es de buena educación calentarse con otros cuando tu pareja está delante. Ella me abofeteó ofendida y comenzó el espectáculo.

Antes de la película había un par de cortometrajes. El primero de ellos centró mi atención. Un tipo mira la televisión de madrugada y ve decenas de anuncios y pornografía que le venden aparatos para abdominales, bicicletas, pesas, culto al cuerpo… La música se vuelve ensordecedora y cambiamos de imagen. El tipo se desnuda por completo (ni siquiera tiene pelo) y se sitúa frente a una cámara que empieza a grabarle. Coge algo afilado y comienza a rajar su brazo. Se arranca el trozo de piel y lo tira al suelo. Luego sigue con la piel del abdomen, con la de la cabeza… P. hacía dos minutos que se había refugiado en mi hombro para no mirar. Muchas personas miraban hacia otro lado para no ver el horror autodestructivo en la pantalla. Yo tenía también el deseo de mirar hacia otro lado que no fuera esa pantalla y el horror que mostraba (pero nunca lo hago ni en las peores circunstancias, la curiosidad me puede y me deja los ojos bien abiertos). La sensación era la de mi sueño. El hombre en este caso no estaba siendo torturado por otros pero sentía que esto era algo más que Deja Vu. Yo le había contado mi sueño a P. hacía un rato, no se trataba de una sensación. Hace años soñé la portada de un disco de Bowie en el rincón exacto de la tienda de discos dónde al día siguiente estaba, tal cual, con los mismos colores en tono sepia que había visto en mi sueño. Y eso lo dice un escéptico confeso como yo. Pero que yo sepa no soy el único. Nabokov, mi primer escritor preferido, cuenta en sus memorias una experiencia similar, haber soñado con algo que al día siguiente era igual que en su sueño y se queda tan ancho(o se quedaba, que él ya está en otro sitio dónde no se respira). No sé. El subconsciente retiene información que a nosotros se nos pasa de largo. Esto no me volverá místico. Sólo consiguió alterarme unos minutos. Cuando salí de la película que por cierto, no estuvo nada mal y a la que P. y yo votamos con un cinco, la nota más alta, ya sólo estaba pensando en que esa noche no teníamos tren y habíamos perdido el autobús.

No tengo explicación para lo sucedido. ¿Se puede entrever el futuro? Lo sigo dudando.

Como siempre, cuando ocurren hechos paranormales en mi vida no culpo a la magia, sólo a mi ignorancia de sus causas.

11 comentarios:

Nai dijo...

Por fin alguien que entiende lo que me pasa!!! Odio soñar con algo y que luego ocurra, lo odio porque me hace plantearme cosas y me acuerdo de Friker Jimenez y me digo a mi misma "Eres tonta? lo próximo que es? Buscar ovnis?"

Beso!

Houellebecq dijo...

¿Tú también? España está llena de Casandras. Y cmo el mito griego, leemos el futuro pero no podemos hacer nada por cambiarlo. En mi caso porque solo sueño con pequeñas tonterías como discos o cortometrajes que no significan mucho en mi vida.

Nai dijo...

Suena a coña pero yo conozco sitios sin haber estado en ellos, se dónde esta el baño o como se llama la camarera xD
Normalmente suelo pensar que ya habré estado en ése sitio y no me acuerdo pero cuando no he estado en esa ciudad en mi vida... mi teoría pierde fuerza xDDDD
Mi madre dice que soy bruja porque cuando vivía en su casa decía "Mamá teléfono!!!" cuando no había sonado y segundo después sonaba xDDD
O hablaba de alguien y aparecía. Coincidencias supongo

Besos escépticos xD

Nai dijo...

PD: He actualizado, más vale tarde que nunca

Meryone dijo...

yo sueño poco (duermo poco, más bien) pero sí tengo dejà vus. grandes

y cuando la película es de estreno, como en tu caso, no hay duda de que no la has visto sin darte cuenta

qué hace un nené de upa en una peli de terror?

(que sepas que te odio profundamente por estar cerca de sitges y poder ir al festival... el terror -y más el terror cutre o la serie b, o el gore- es el género de mi vida. los hay mejores, pero los disfruto menos)

panero, ni siquiera lo tiene un amigo... hace un par de años (tres ya porque yo estaba en quinto) hacíamos un programa de radio en una radio pirata sobre literatura... lo típico, nos veíamos todos los jueves y a uno de los chicos (amigo de amiga), le dije que se podía llevar el libro

y nunca más se supo... o sí se fue sabiendo, por cuartos y quintos (ni siquiera por terceros) que el libro podía darlo por perdido... así que, por una vez, me volveré a comprar un libro prestado...

besos

LISSI dijo...

Joder!!Lo del teléfono me ha pasado ami algunas veces pero lo que me paso el otro día me dio mas grima...
Estaba con una amiga tomando un café(esta tiene una tienda y la puerta es de cristal)Estando en la cafetería las dos charlando y sin venir a cuento se me vino a la mente la imagen de la puerta de su tienda y justo por dentro una nota en un papel rasgado blanco pero con unos dibujos.
Cuando terminamos el café fuimos a su tienda...y allí estaba el jodido papelito igual que el que vi en mi imagen.Lo peor es que no es la 1ª vez que me pasa...aunque prefiero pensar que son coincidencias es mas sano mentalmente hablando

Nai dijo...

El otro tio al que admiro es Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Hitler, por eso me miran mal :S

Meryone dijo...

pessoa heterónimo (no el señor que escribió mensagem que me parece casi insufrible) es muy grande, también

el día anterior a mis vacaciones fui a ver una obra de teatro de una compañía de Oporto basada en textos de pessoa. faltó tabacaria y faltaba ricardo reis (y todos los heterónimos chiquititos) pero estuvo genial. genial

el álvaro de campos que sacaban era el otro, el grandilocuente. el que manda la carta a ofelia, no sé si la conoces... claro, la pobre contesta entre angustiada y cabreada a ambos

fue grandioso. inmenso, como el propio pessoa

seguro que a alguno también le gustaba el gore... yo siempre he partido de la base de que el gusto por el terror (así, a lo grande, no sólo nosferatu o la media docena de pelis y novelas auténticamente buenas que hay) va aparte de todo lo demás. si no, no me lo explico. porque, al margen de freaks que sólo lo son y de todo tipo, el mundo está lleno de gente medianamente inteligente y medianamente culta que también lo cultiva

mi hermano y mi tío, referentes literarios y cinematográficos desde la más tierna infancia (de literatura y cine con mayúsculas, no de novelas juveniles y de los goonies, que también tuve, pero menos) son los que también me dejaban antologías de cuentos de terror y me ponían pelis gore y serie b cuando iba a sus casas. con gran escándalo de mi tía o de la entonces novia de mi hermano

y, joder. son los mismos que me descubrieron a kafka y a fellini antes de empezar el instituto

(ahí se les fue, no en lo del terror, pero el experimento no salió mal del todo)

así que aceptamos que para el terror hay un baremo diferente, no compatible con el del cine o la literatura normales. porque si viéramos una película que no tuviera bichos feos con esos guiones, esos actores, esos planos... saldríamos huyendo despavoridos. yo por lo menos

aquí tenemos festival de cine (no así, pero tenemos) en noviembre

y es mi primer año con poder adquisitivo real para ver todas las que me dé la gana... antes era estudiante

pienso pasar cada minuto de mi tiempo libre metida en una sala de cine

así me vuelva adicta a la cafeína para aguantar el resto del día...

besos

Meryone dijo...

dios!

es casi más largo que lo que has escrito tú

lo siento, lo siento, lo siento

Perséfone dijo...

Demasiado fiel a la realidad como para ser una simple y mera casualidad ¿No?

En fin, reconozco que yo también me muestro muy escéptica ante este tipo de cosas, pero supongo que vivirlo en primera persona debe perturbar bastante.

De hecho, no sési me gustaría experimentarlo...

Un abrazo.

Houellebecq dijo...

Meryone: Generosa en palabras. Un día de estos cogeré uno de tus comentarios y lo usaré de post, así me ahorro el trabajo. No lo sientas, es un placer. Es interesante que tus comentaristas te superen. Contigo siempre se aprende algo. Un beso.