21 octubre 2008

Heaven knows I´m miserable now



Morrissey: ahora o en los Smiths mi letrista de cabecera



En la canción de los Smiths “Heaven Knows I,m miserable now” hay una frase que me obsesiona: “In my life why do i give valuable time to people who don,t care if i live or die”. Eso, ¿por qué darle mi valioso tiempo a gente que no le importa si estoy vivo o muerto? Se lo suelo dar a un tanto por ciento la hora. En cuestiones laborales es terrible ya que no sólo le doy el tiempo pactado si no que le doy un tiempo que en principio no se me paga: cuando miro el reloj porque llego tarde, cuando camino o espero el tren o autobús que me llevan hasta mi puesto, cuando duermo mal porque algo me ha afectado en la jornada laboral, cuando me han dado unos horarios de pena, cuando pienso en la madre del encargado por dicho motivo… Mi tiempo está dedicado en ese momento a tareas no lucrativas pero ofrendadas a unas personas, mi superior o superiores, a los que si muriera saldrían con cara de afectación disimulada a dar la noticia de mi muerte a mis compañeros mientras su mente pensaría modos rápidos de sustituirme. Al menos si a ellos les pasase algo yo no me quedaría tranquilo ni callado ni silencioso. El tema me afectaría sinceramente. Haría una fiesta y me gastaría un buen dinero de la nómina para alquilar una de esas chicas que salen de las tartas y que, yo que no soy dado a despedidas de soltero (mis amigos son muy inteligentes), nunca he visto.

Pero el tiempo no sólo se gasta en ese tipo de personas. En Annie Hall, Woody Allen mira a un tipo que le está soltando un rollo terrible mientras sonríe falsamente aunque quiere salir de allí. ¿Cuántas veces nos ocurre eso? Hablamos por educación y hasta le reímos la gracia que no nos hace a alguien con quién nos cruzamos y al que conocemos de vista porque aquel año, en tal lugar, estuvimos haciendo un cursillo de informática subvencionado por el estado. Apenas recordamos su nombre pero el tipo es un pesado profesional que no se apuntó al cursillo para aprender sino para hacer de parásito mental de gente que como yo le aguanta el rollo.

Y luego está el tiempo que le dedico a tareas que en mi índice de intereses están justo al nivel de que me acaricien con una pluma la palma de los pies o me lleven de compras a tiendas de chicas. Tareas como pasar la aspiradora por la casa o hacerme la cama o lavar los platos o… vestirme. No me importaría quedarme todo el día en pijama. Si la ley o el buen gusto lo permitieran saldría a comprar el pan (otra tarea de esas que abomino) en pijama e incluso sólo con la parte de abajo y en plena mañana (con lo escandaloso que puede ser salir así para un hombre cuando se acaba de levantar).

Como no tengo perros ni gatos a los que entregar mi amor me ahorro regar o sacar a pasear. Pero hablando de sacar a pasear no puedo esquivarlo por completo ya que tener pareja me obliga a esas pequeñas rutinas para mantener una cierta estabilidad con ella, conseguir que no cierre el grifo de las relaciones sexuales(uno de los pocos trabajos pesados que no desprecio), explicarle algo interesante que la haga reír como el idiota de “Postdata: te quiero” por si algún día me encuentran un tumor en el cerebro y puedo dejar un buen recuerdo de mí a esa persona que dice que me quiere. Y claro, por lo menos a esta sí le importa si vivo o muero. Al menos de momento.

Gracias al doctor House he aprendido que no vivimos para siempre. El lupus puede matarnos aunque se suele presentar más en mujeres y en africanos. Entonces… ¿Por qué seguir regalando mi tiempo a todo el mundo?

Una vez hice el experimento de no quedar con nadie ni hacer nada ni siquiera vestirme durante un día. Todo el tiempo para mí. En realidad creo que lo hice durante más días, creo que una semana.

¿Conclusión? Al principio bien pero luego llegó el aburrimiento.

A ver si es que no estoy contento con nada.

10 comentarios:

Nai dijo...

El truco esta en guardar el equilibrio y montarte algunos días un fuerte de almohadones y pastar en casa con el pijama desgastado.

Y bueno... reducir la ingesta de tostones y parásitos, yo suelo arreglarlo con una amplia sonrisa y una de las siguientes frases:
a) No me caes bien
b) ¿quién te ha preguntado?
c) ¿No te das cuenta de que no te escucho?
d) cuando te pase la factura de la linea de la vida verás que risa te va a dar...

Normalmente funciona :)

Beso!

Comtessa d´Angeville dijo...

Ay el tiempo... Valoro muchísimo el mío y por eso lo entrego con cuentagotas a quien o qué me parece suficientemente interesante, digno de merecerlo.

Entre otras cosas, por eso ahora estoy en paro.

caleidoscopyo dijo...

Hay gente para todo, pero no hay tiempo para todos. En la vida hay que saber decir no a según que gente. Hay que vivir feliz y disfrutar del tiempo que tenemos y no perderlo con cosas/gente que no nos interesan un pelo.

Gracias por tu voto! Nosotros no hems decidido aún a quien votar porque tenemos que consensuarlo entre todos (haremos una mini votación entre nosotros), pero estas en mi lista :)

Un saludo!

Meryone dijo...

a mí ayer me dieron el día libre y casi no me enteré...

me dieron el día libre porque hicimos doblete lunes y martes

y porque la jefa es más que comprensiva, ya lo dije varias veces

claro que estaba tan agotada que ni me enteré

sigo moribunda, de hecho

moribunda y en el trabajo

ay!

besos

Vanity dijo...

Gracias por tu comenatrio Houellebecq, cierto es que afortunado soy por poder dedicarme a escribir cosas mientras tengo poco trabajo. Cierto es también que tu estás a años vista de mi nivel y madurez como escritor, te aliento a que siguas en ello, confio en que irás recibiendo buenas noticias en ese aspecto a lo largo del tiempo (en plan horóscopo jaja).

Te enlazo a mi blog, en la sección de sabios actualizados, para poder saber cuando actualizas (esztó de la tennologia é lo mejó).

Saludos

juan carlos dijo...

Preguntita tonta y completamente off topic (borrala luego si quieres), en un comentario dijiste que encontraste mi blog a traves de un columnista del 20 minutos. He buscado por internet y no he encontrado nada. ¿Podrías darme un enlace o detallarme de dónde me encontraste? Gracias.

Angéline dijo...

Además de con la interrogante ¿por qué regalo mi valioso tiempo?, me quedaría ahora en tu post con la otra parte “a gente a la que no importo ni vivo ni muerto”, me veo en ella últimamente con alguien por quien siento un gran afecto y al que intento ayudar, pero que ni me lo ha pedido ni me lo agradecerá. ¿Por qué, entonces?, podría preguntarme, pero lo sé. Objetivamente, estamos en momentos opuestos. Yo con energía para llegar al infinito y él saliendo de un túnel y dejando por el camino lo que/quien quede, sin valorar la pérdida. Amistades recientes que pueden llegar a ser muy buenas pero que a veces no tienen oportunidad de ello porque surge algo en medio que las disipa. Sé que ahora está en su mundo cerrado pero también sé que está atento a todas las formas en que he decidido comunicarme con él, desde la realidad y desde la ficción. Y me he dado cuenta de que más que necesitar su cariño de amigo, lo que necesito es saber que he hecho algo y que quizás alguna cosa de lo dicho o enviado, pueda ayudarle en estos momentos, lo que de pronto convierte al tiempo que le dedico en algo valioso y de rebote me agrada regalárselo, pero no espero nada a cambio, sólo que remonte, y para bien. Feliz fin de semana, Houellebecq, y una cita muy curiosa de W.H.Auden “Nunca seré diferente. Ámame”.

Houellebecq dijo...

Pero ese alguien a quien no le importa si vives o mueres seguro que no es del tipo de esos otros a los que a veces se lo regalamos a cambio de dinero. En realidad no lo regalamos, le ponemos precio. A esta persona de la que hablas... Tu misma respondes que está receptivo así que sí le importa si vives o mueres. El tiempo que regalas porque quieres y te complace no está tan perdido. Espero de todos modos que sea una buena inversión. La esperanza es la que sostiene estos regalos, consciente o inconscientemnte.
La cita de Auden es abrumadoramente real. Nadie cambia, si amas, ama por lo que hay no por lo que puede ser (y está bien porque hay quien tiene el ánimo constante de cambiar a los demás).
Buen fin de semana.

Angéline dijo...

Desde que te dejé este comentario algo en mí me ha obligado a reconsiderarlo continuamente, no me gusta engañar(me) y parece que ha sido el caso. Esta última semana, que la he pasado más en cama que en pie por un problema de salud, he tenido tiempo de pensar en ello y en otras cosas. No te puedes imaginar el favor que me ha hecho conocer esa frase de Morrissey (que ahora funciona como un tamiz para mí) y decididamente no es cierto que no esperase nada a cambio de mi amistad con esa persona, esperaba lo mismo, amistad y parece mentira que me haya costado tanto ver algo tan sencillo. Ya sé que no importa en absoluto, ni mi otro comentario ni éste, pero las cosas como son, he comprobado que estaba equivocada y quiero rectificar lo dicho.

He leído tu nueva entrada y lo que estás haciendo/viviendo. Se me pasaron por la cabeza palabras de apoyo para los afectados, la empatía natural en estos casos, pero no sabría en qué contexto dejarlas en tu entrada. Todavía parece tener menos sentido hacerlo en 2008 pero, en fin, aquí las dejo apoyadas, cálidamente. Un saludo Houellebecq, tras la reflexión.

Houellebecq dijo...

Estoy tan perdido en la acción que no me hundo en la desesperación,como se suele decir. Hacía años que no me pasaba. Mi primo y yo pasamos el fin de semana en Barcelona para que se olvidase un poco de lo que tenía allí y hoy he estado todo el día tomando el sol entre gente de todo tipo que querían cambios. Desornadamente pero progresivamente cogiendo fuerza.
Creo que me he abrazado al clavo ardiendo de la vida social desmesurada y de la ayuda a otros para olvidar mi caotica y extraña vida privada. Heaven knows i,m miserable the last week.
No viste lo que también querías de esa persona porque nuestra inteligencia racional suele llegar más tarde que la animal. Primero sientes y eres como el niñ@ que fuiste, luego razonas lo que le ha ocurrido a tu ánimo. Casi siempre por ese orden. Decía un poema de Woodsworth: "The child is the father of the man". En este caso la niña que fuiste es la madre de la mujer que eres. En el fondo nuestro niño sigue mandando. Como decía el Houellebecq escritor francés, nunca terminamos de madurar. No digo que tú eres inmadura. Apuesto porque lo somos todos. Yo tengo que rectificarme más veces que tú y me gustaría desdoblarme en dos hombres para poder pegarme un buen golpe en el estómago de vez en cuando y recordarme que si bajo la guardia puedo ser un imbécil y traicionarme mucho. No sé si todo esto está resultando confuso, vuelvo a divagar. Me duele la cabeza que ha recogido el noventa por ciento del sol Catalán y reivindicativo y tengo que regresar en coche a Lorca y luego regresar otra vez aquí para seguir con mi vida normal que volveré a echar de menos. Necesito leer como otros necesitan fumar. Gracias por el apoyo y me alegra saber que Morrissey sigue calando. Son las únicas frases en inglés (casi) que consigo citar de memoria.