17 junio 2010

Pendientes del facebook



Le teníamos en busca y captura por el Facebook. Mis amigos y yo le conocimos durante un par de años de nuestra adolescencia y después se fue. No dejó teléfonos de contacto ni direcciones. Sólo el recuerdo de esos dos años. El de su apartamento dónde íbamos a dormir los fines de semana cuando sus padres se iban a la costa. Los primeros pases de cine pornográfico que veíamos allí y las risas cuando su actriz preferida, esa de la que se había enamorado, le ponía celoso “actuando” en pantalla. Era diferente. Decía que le gustaba la música, la literatura y lo artístico en general. Y era cierto. Su vida era una Performance continua. Aquel día afeitándose a cuchilla y con espuma delante del espejo de la farmacia, ese otro invierno saliendo de la piscina y con el amplio pecho al aire (decía que no tenía frío pero su salud opinaba lo contrario porque se resfrió), aquellos bocadillos que me introducía en el buzón porque su llave, desgraciadamente para mí, lo abría, aquella obsesión por filmar una película, aquel cambiarse de nombre y llevar uno nuevo y artístico cada dos por tres…
Pasaron los años y no supimos nada más de él. Hasta hace poco. Uno de mis amigos coincidió con una familiar suya que le pasó su tarjeta artística. Era fotógrafo. Tenía Myspace, blog, Facebook, flicker… no le faltaba nada de lo que la red ofreciese. En uno de sus perfiles leí que aspiraba a filmar una película, que algún día lo haría. Era el de siempre pero con otro nombre. Se lo había vuelto a cambiar.
Le enviamos invitaciones por Facebook el Domingo. Seguimos sin saber de él. Mis otros amigos apuestan por el pesimismo y dicen que si no ha querido contactar antes, tampoco hay motivos para que lo desee ahora.
Yo voy apostando cervezas a que responderá más tarde o más temprano. Soy el más optimista.
Más teniendo en cuenta que una de mis últimas discusiones fue por esos bocadillos que me introducía en el buzón y salí detrás de él con una navaja multiusos abierta.
Pero sigo creyendo en la amistad. Todos discutimos de vez en cuando con nuestros amigos y nos acabamos arreglando.
Cuatro días y el Facebook sigue silencioso salvo por las burlas de mis otros amigos:
- Ese tío pasa de nosotros. Estamos muertos para él. Y tú más, navajero de mierda.

6 comentarios:

InfiniteRebel dijo...

Las amistades son extrañas. Multiplicado por las personalidades de los amigos. He encontrado en la red a amigos desaparecidos de mi vida, pero ¡qué desilusión! solo lo eran en mi mente. Cuando los senderos del viaje nos separan ¡será por algo!
Un beso.

urbanoyhumano dijo...

Lo del facebook me recuerda al programa ese de quién sabe dónde.
Venga a buscar a gente por todo el globo terráqueo. Je, y si una niña revoltosa volvía, después de las primeras lágrimas toma hostiazo.

No sé, a mí estas movidas de las redes sociales me dan un poco de repelús. Ya sólo el nombre es bastante disparatado.

Besos David.

Recuerdos perdidos dijo...

Es que con las navajas no se juega, pobre amigo.

Houellebecq dijo...

Ja,ja, sólo era una multiusos y no tocó carne. Si acaso la mochila que interpuso entre nosotros.

Angéline dijo...

Si alguna vez en la historia del mundo fue más sencillo encontrar a alguien, es precisamente ahora. Las redes sociales me recuerdan a los pulpos. En un documental de Cousteau se veía uno en un barco, un pulpo enorme, el cámara explicaba la habilidad que tenía para escaparse. Se deslizaba lentamente por la cubierta, hasta que llegaba a la borda y se descolgaba por el casco, silencioso. En las redes estás pero no estás, te puedes camuflar, filtrarte con otro nombre, ser lo que no eres. Quizás por eso no me seduce formar parte del escaparate de ninguna, ni colgar mi vida y obra para curiosidad de gente que no conozco, ya bastantes sobresaltos me produce internet, y también alegrías, por qué no decirlo. Lo cierto es que igual que es fácil localizar a veces a una persona, sigue siendo una opción no querer contestar, quedarte en ese nombre, esa identidad, como en borrón y cuenta nueva. Si tu amigo no contestó seguro que tenía sus razones. Pero si de verdad lo queríais, ojalá lo tengáis. Saludos, Houellebecq. Una cita, que hace tiempo que no te las dejo. De Oliver Sacks, al hilo de lo que hablábamos el otro día "“Doy por supuesto que los recuerdos que tuve, especialmente los que fueron vívidos, concretos y circunstanciales, eran esencialmente válidos y fiables. Y para mí fue traumático descubrir que algunos no lo eran.” La entrevista es muy interesante. Está en este vínculo: http://www.eduardpunset.es/412/charlas-con/la-complejidad-de-la-mente-segn-oliver-sacks

Houellebecq dijo...

Para satisfacer tu curiosidad leve diré que sí respondió y nos vimos y creo que escribí algo y allí se quedó.
Cambiando de tema Oliver Saks esuno de los preferidos de un amigo mío y me lo recomienda habitualmente. Yo lo soy de Punset y sus entrevistas y artículos. Tu cita llega después de mucha sequía de citas pero es bienvenida porque aunque no me gusta lo que se extrae de ella tengo que admitir que me resulta verosímil. Creo efectivamente que es como lo define Sacks. Estos científicos ni siquiera te permiten el sentimentalismo de la nostalgia. Pero yo no tengo problemas en disfrutar de las mentiras cuando son novelas así que seguiré disfrutando de mis mejores recuerdos aunque sean falsos. Buen principio de semana o final de esta. Saludos.