Crepúsculo

En los cómics de superhéroes, tras cuarenta, cincuenta o setenta años de historia es muy difícil hacer algo nuevo con el personaje o mito que toque renovar. Los guionistas se las ven y se las desean intentando aportar algo nuevo al personaje respetando su esencia a la vez que haciéndolo evolucionar. A pesar de todo siempre aparece un escritor que consigue hacerte creer que lo que lees es nuevo. No es fácil pero sucede. Cada cierto tiempo aparecen genios.
Con el mito del vampiro también resulta difícil aportar algo novedoso. Ya hemos visto vampiros que se resisten a los ajos. También los ha habido ateos y que pasaban de las cruces. O cómo los de “Soy leyenda” (el libro me interesa más que la película) que sólo temían a su credo religioso y apestaban a muerto viviente (y los canes a perro muerto). O cómo en Blade estuvieron cerca de lograr un suero para defenderse del día.
El mito nunca se puede dar por agotado si hay imaginación para sostener la nueva vuelta de tuerca que le quieras dar. Pero Stephenie Meyer no puede sostener ni la faja que seguramente necesita para contener su humanidad. Porque esta mujer ha copiado de todos y no ha hecho guiños a nadie. No es homenaje lo suyo, es plagio. Su mayor aportación es que ha convertido el mito del vampiro en cuento para niños con síndrome de Down. Sus vampiros tienen las prestaciones de los de Anne Rice. Pero Anne Rice, que no ganará el premio Nobel de literatura, los escribe con bastante más profundidad y gracia que esta Stephenie Meyer.
¿Que es literatura y cine para un público juvenil? Pues no sé. Mi primer libro fue “Drácula” de Stocker con unos nueve o diez años. Y “El principito” de Saint-exupery. Y Stevenson o Julio Verne también me entraban. Y con once años me fascinaba Edgar Allan Poe cómo me sigue fascinando ahora. La condescendencia de la literatura y el cine actual para con los niños y adolescentes me parece insultante. No es lógico que haya cómics más adultos que ciertos libros. Pero claro, las viñetas se están desfasando y quedando relegadas a los treintañeros nostálgicos. En cualquier caso, ya es preocupante que el bodrio de “Crepúsculo” triunfe tanto. Parece que la sociedad demanda productos cada vez más simplones.
Recomiendo “Madagascar
Comentarios
Muchísimas gracias si me vota, y si no también!
Ahí está el misterio de su éxito. Encarna el deseo de las adolescentes hormonadas que leen ese tipo de libros ( y luego ven ese tipo de películas)
Nada que ver con que sea buena o mala literatura.
Así va el mundo...
Muas!
Me creo a rajatabla lo de "cada vez más simplones".
Un abrazo,
y yo dejo aki el link oara el corto de magascar...de los pinguinos de madagascar...impresionante y descojonante.
http://www.dalealplay.com/informaciondecontenido.php?con=52727
Besines :D