El "sub" que llevo dentro

"Los psicólogos son los únicos supuestos científicos que no saben que no saben casi nada" Manuel Vazquez Montalbán
Hace poco leía que el subconsciente prácticamente lo hace todo. Nuestra parte consciente no sólo es precaria sino que vive en el pasado. Recibimos señales visuales y sonoras y en una décima de segundo, después de procesarlas, las tenemos fabricadas en el cerebro. Pero lo que ocurre fuera, en la “realidad”, ya es pasado. Vivimos en el recuerdo. Para nosotros no existe ni el presente ni el futuro. Y además el que mantiene casi toda la nave es el subconsciente, un otro yo que es como el mejor de nuestros amigos con tendencia a traicionarnos. Nuestras ideas no se nos ocurren a nosotros, son el producto de un trabajo en la trastienda de nuestra cabeza que al dar su fruto nos aparecen en la parte consciente de súbito. Según el neurocientífico David Eagleman, "nuestra vida es como un show televisivo en directo con un ligero retraso". Ahora sí que no sé nada, como Sócrates.
El libro “Inteligencia intuitiva” de Malcolm Gladwell explica esto de un modo simplón pero efectivo. Yo hacía tiempo que sabía que con la almohada no consultamos nada, trabaja nuestro subconsciente que de “sub” tiene bien poco.
Ahora sé que tengo nuevas excusas para disculpar mis faltas. Si he dicho algo de lo que me arrepiento ya puedo decir que ha sido mi subconsciente que no soy yo y además, a eso, le puedes añadir la atenuante de que llegó al receptor una décima de segundo después de que hubiese ocurrido o el se formó la idea de lo que dije cuando yo ya me estaba arrepintiendo de haberlo soltado. Esto me importa bastante porque hace años escribí una de esas novelas cuyo único lector soy yo dónde salían tres personajes perfectamente diferenciados: el yo, el ello y el superyo de un tipo, los tres conceptos fundamentales de la teoría psicoanalítica de Freud (de la que nunca dejo de reírme como de la estúpida psicología en general). En mi novelita un individuo vivía por separado la experiencia de sus tres personalidades como entidades perfectas de un esquizofrénico al cubo. Se peleaba consigo mismo todo el tiempo, claro. Yo disfrutaba con el más guarro de los tres, el Ello y me fastidiaba un poco darle la razón al más puritano superEllo. De todos modos no creía mucho en nada de eso. Cómo siempre, me dedicaba a la comedia facilona. Y el ello no paraba de follar.
Pero todo esto reafirma que en una cultura judeocristiana como la nuestra dónde la gente se sentía culpable hasta por derramar un poco de helado en su camiseta, se está transformando gracias a la ciencia, en todo lo opuesto. Cada vez que veo un programa científico o un artículo descubro nuevos argumentos para defender mis cada vez más flagrantes delitos (aunque flagrante debe desaparecer del diccionario penal en cuanto habla de un delito que se produce en el momento actual y como he dicho, nuestro cerebro sólo es consciente de lo que ocurre en diferido y en pasado). La psicología es la ciencia por la que disculpas cualquiera de tus comportamientos. Houellebecq dice en una novela que su mujer volvía del psicólogo echa una perra egoísta. Si yo mando a mi novia y esta le dice que no tenemos mucho sexo, el psicólogo le recomendará que me ponga los cuernos y que esto no tiene nada de malo. Y tal vez no lo tenga si no la pillo. O si ella no me pilla a mí. Pero sí la tiene en un mundo dónde vivimos con reglas morales judeocristianas y reglas científicas. Razón y fe se pueden unir con pegamento pero del malo y de un modo precario. Todas nuestras disputas vienen del hecho de que cada uno practica el mismo juego con reglas distintas.
En fin, después de estas digresiones que no son mías sino de mi subconsciente que las acaba de pasar a las manos que teclean el ordenador, voy a usar a ese extranjero de mi cerebro para temas útiles. Hace poco veía un vídeomontaje de una amiga sobre la relación Lois y Clark en Smallville. Una imagen me chirriaba: Lois en un sofá al borde del desnudo. En una serie tan conservadora y puritana como esa, me cuadraba menos esa Lois que las escenas de dibujos animados sacados de “La muerte de Superman”. Y no me equivocaba. Esa escena estaba sacada de otra película. Cuando lo ví noté algo raro pero no pensé sobre el tema en ese momento. Más adelante una señal de alarma me dijo que debía preguntar sobre esto a mi amiga y me confirmó que el subconsciente había hecho un buen trabajo.
Mi “sub” sí que se preocupa de los temas realmente relevantes de mi vida.
Comentarios
Era del psicoanalista, creo. Lo de Houellebecq, supongo que te refieres a esa parte de Ampliación del campo de batalla en que el tipo pone a parir a su ex Monique o algo así, y dice que las mujeres psicoanalizadas son lo peor...
el subconsciente es peor que la ciclotimia pero (mal de muchos, consuelo de tontos) resulta que lo tenemos todos, así que mola más
el mío se está portando fatal últimamente
además, choca con el de alguien a quien se le porta peor y así nos va
pero, obviamente, lo que más mola es que nos sirva para saber qué imágenes están sacadas de otra película, claro que sí
lo del francés, es ponerse. y algo se parece al catalán, así que me llevas ventaja
(yo nunca estudié francés, pese a hacer filología románica enterita y manejar la mitad de la bibliografía -o más- en francés)
beso
Un beso.
aún así, yo soy una chica fuerte y ya no lloro
no siempre
hoy tocó edith piaf, pero pensé que actualizar con ella podía ser acritud
beso