02 noviembre 2009

Halloween


Ayer aproveché mi estancia en ese bonito pueblo para visitar el cementerio. Lo único que me gusta del día de todos los santos es que pasan más películas de terror por algunos canales y le dedican más tiempo al horror… Por lo demás, nada.

El cementerio está lleno de gente mayor. Los vivos y los muertos. Es curioso cómo ese día se llena de personas que vienen a rendir cuentas con sus difuntos. Pero lo que hay en esas tumbas no es más que materia en descomposición, ya descompuesta o simples huesos. Ahí no hay nada que adorar. Y sin embargo hay tumbas más caras que otras. Los que pagan por eso parecen creer que se está mejor muerto con lujo que sin él.

Unos gitanos muy bien vestidos adoraban a su familia en la tumba más cara del cementerio. Muy propio de analfabetos. Gastarte lo que evidenciando su indumentaria no tenían para que su muerto tuviera lo más lujoso. A lo mejor en vida no le quisieron prestar ni cinco euros. ¿Debería respetar eso? No. Ni en gitanos ni en payos.

A propósito del respeto a los muertos digo lo que ayer dijo Martin Amis en una entrevista televisiva sobre la religión: “A la religión como al sexo no le puedes decir que no. Son inevitables. Pero no respeto la religión porque sólo representa la cobardía del hombre para aceptar que no hay nada más allá de esta vida. Sólo la tolero con paciencia. Con mucha paciencia”. Pues sí. Esa adoración de los muertos a mí me parece entendible y tolerable. Pero que no se me pida que la respete. Los viejos además, parecen acudir en manada porque tienen más desaparecidos en el campo santo y han visto su generación más mermada que los jóvenes. O no sé, quizás busquen un cursillo preparatorio para lo que inexorablemente y por estadística ven más cerca.

El caso es que ese lamentarse por los muertos me recuerda algo. Una vez en un trabajo, cuando nos despidieron a dos o tres que paseábamos por allí por esto de hacer recortes, me molestó la cara de tristeza de algunos compañeros. “Eh, chicos, que a vosotros también os pueden “recortar” pronto”. Pero ellos vivían como todo el mundo cuando está de vacaciones: sin creer que el futuro agorero les puede alcanzar a ellos. Y apenas tardaron dos semanas en despedirles. Lástima no haberles podido devolver la cara de tristeza que me regalaron en su momento. Con los muertos creo que ocurre algo similar. Les tratamos con más respeto como si nosotros fuésemos inmortales y no nos fuese a ocurrir lo mismo que a ellos en algún lugar inescrutable del devenir. “¿Quién en el mundo no sabe que todos los vivos están sometidos a un mayor o menor grado de envidia, mientras que a los muertos no les odia ya ni siquiera ninguno de entre sus personales enemigos?” dijo el orador Demóstenes en uno de sus discursos. Pues muy mal. Si alguien en vida me ha parecido un cabrón no creo que la muerte le confiera dignidad alguna. Si no me meto con él no es por respeto es sólo porque ya no se puede defender y porque lo cierto es que ya no hay motivos para atacarle. Pero que no me busquen de plañidera para un muerto que me haya hecho la vida imposible. Yo no creo en su más allá ni en el mío. Si tengo que tratar bien o mal a una personas mejor que sea en vida porque en la muerte sólo hay partículas disgregándose, vida reptante y gusanil alimentándose, algunas fotografías y recuerdos que algún día se perderán o morirán. En la muerte no hay nada con lo que tratar. Pero claro, volveríamos al tema de la religión e incluso al de la superstición que según los científicos es una necesidad humana. No la mía así que no sé qué soy.

Salí del cementerio sin ningún buen epitafio. Todos eran pobres y con la poesía tan muerta como los que allí descansaban. De todos modos y viendo la avanzada edad de los que murieron en esa zona me entraron ganas de quedarme para siempre en ese pueblo. Parece que la vida allí es más sana. Y no es que yo quiera más vida. Lo mío es por no llegar muy cascado al final. No importa cuando sea. Prefiero calidad a cantidad. También desaparecer antes que usar un andador.

Por cierto, un día magnífico el de ayer.

7 comentarios:

La Maga dijo...

Es de caballeros y de suma hidalguía encontrarnos desconcertados ante la muerte del adversario. Tienes razón: no hay quien pueda defenderse ni motivos para confrontarlos.

Los epitafios me recuerdan a los micro-relatos, cuando son buenos.

bajos instintos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Neuroscopetrix dijo...

Si ecribes así acerca de todas las "fiestas" absurdas marcadas a lo largo del calendario, me parece que me resultarán bastante más pasables. Sencillamente perfecto -a pesar, o no a pesar, de que me has creado cierto sentimiento de tristeza, no quizás por el contenido sino por el estilo de tu escritura-.

Meryone dijo...

a mí me gustan los cementerios, tanto los pequeñitos y tirando a cutres como esos con esculturas apabullantes que casi sólo conozco por fotos

no es que yo fuera a hacer un gran mausoleo por nadie ni querría que me lo hicieran (en todo caso, haría una escultura), pero... me molan. muchísimo

lo heredé de mi madre que, curiosamente, no está en ningún cementerio (y hay gente de la familia por tres o cuatro distintos) sino en el mar

ahora ya no estoy nunca en casa el día de difuntos ni puedo ir con mi madre por los cementerios, pero es uno de los días que más la hecho de menos. y tampoco porque ese día esté más muerta sino por aquello tan bonito de perderse entre lápidas llenas de flores mientras ella limpiaba la(s) familiar(es) de turno (porque era de esta gente que limpiaba la de toco cristo emparentado) cuando era pequeña

pero eso, los muertos están muertos todos los días y, realmente, no saben cuando alguien les limpia la lápida o les pone flores. sin embargo, los cementerios están tanto más bonitos cuando tienen ramos de todos los colores y todas las lápidas limpitas!

creo que debería vivir en méxico: allí son directamente de colores

besos

Shamrock. dijo...

Halloween mola mucho :)

http://littlecarrousel.blogspot.com/

maloles dijo...

Uff... a mí no me gustan nada nada nada los cementerios :S
Ni las películas de sangre y vísceras.

Muas!

Iris dijo...

"Nunca visites panteones,
ni llenes tumbas de flores.
Llena de amor los corazones,
en vida, hermano, en vida..."

Un beso multicolor